sábado, noviembre 07, 2015

“PIER PAOLO PASOLINI, UNA DESESPERADA VITALIDAD”, SHANGRILA Nº23 - 24.

Desde el año 1999 difundiendo la cultura literaria más selecta (Clásica, Medieval, Romanticismo, Decadentismo, Simbolismo, Surrealismo, Ciencia-Ficción, Misterio y Terror, Esoterismo, Mística, Religión, Filosofía, Poesía, Historia, Ciencia, Arte, Sociología, Tecnología, Empresa…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 - 2002), SHADOW’S GARDEN WEBZINE (2004 - 2005) y LUX ATENEA WEBZINE (desde 2006 hasta la actualidad).


Quiero dar las gracias a la editorial SHANGRILA por su cortesía con LUX ATENEA WEBZINE al enviarme este promocional.

Publicado por:   EDITORIAL SHANGRILA TEXTOS APARTE
ISSN:  2172-0363
Edición:  2015
Páginas:  428

“Allí donde reina el fantasma y el pánico, es precisamente también donde se erige lo sagrado por la vía de un rostro.”

En mi opinión personal, más que una revista, esta lujosa edición es una joya literaria de cuatrocientas veintiocho páginas convertida en el libro más completo y revelador que haya leído y analizado sobre el talentoso director de cine italiano Pier Paolo Pasolini (1922 - 1975). Editado el pasado mes de mayo por la prestigiosa editorial SHANGRILA TEXTOS APARTE, con esta grandiosa obra no han podido recordar de forma más seria y profunda la irrepetible obra artística de este director de culto en el 40º aniversario de su muerte, ofreciendo un abanico de perspectivas analíticas sobre su labor y sobre el significado de sus geniales creaciones a través de esta vertebración temática escrita por expertos. Pier Paolo Pasolini, como cineasta maldito, tuvo el valor y el atrevimiento de tocar y mostrar públicamente en su época aquello políticamente incorrecto, pero el virtuosismo de su perspectiva creativa ha definido un estilo de expresión audiovisual inconfundible cuyo influjo artístico sigue definiendo una forma de expresión aún vigente en este siglo XXI. Arte audiovisual caracterizado principalmente por su esencia polisémica expresada a través de lo bello, de lo siniestro, de la realidad oculta, y de los miedos inmortalizados en imágenes y secuencias. Indiscutiblemente, una gran parte de la obra artística de Pasolini tiene mensaje y trasfondo social, y, por consiguiente, es inevitable su etiquetamiento político. Una esencia políticamente incorrecta que sigue aún latente y que provocó que el pasado 2 de noviembre, en el 40º aniversario de su muerte, su recuerdo tuviera una escasa presencia dentro del mainstream informativo actual. Independientemente de etiquetas políticas o ideológicas que han quedado unidas a la figura de este poeta y director maldito a lo largo del tiempo, personalmente creo que por la relevancia cultural que posee la obra artística concebida y firmada por Pier Paolo Pasolini hubiera merecido un mayor protagonismo en los grandes medios de comunicación. Este artista de culto merecía un elegante in memoriam en clave cultural que hubiera tratado con respeto la muestra de sus creaciones, difundiendo públicamente su detallado análisis. Como no podía ser de otra forma, y como ejemplo, esa clave cultural finalmente se ha convertido en la base principal de mi reseña sobre este excelso libro (revista), pero presentada a través de mi visión subjetiva basada en la admiración y en la pasión despertada durante su lectura que resultan esenciales para entender mi perspectiva analítica fijada desde un punto de visión global, invitando a los bibliófilos lectores de Lux Atenea Webzine a la adquisición de esta extraordinaria edición para poder acceder a su contenido informativo de forma mucho más detallada y precisa, reforzando de esta manera una opinión más sólida y completa sobre su trabajo artístico. Desde el año 2006, en este medio de información cultural underground estoy leyendo, analizando y reseñando obras literarias escritas por Pier Paolo Pasolini. En las últimas dos décadas, también he leído ensayos y he visto documentales temáticos que me han sorprendido por su substrato intelectual, conceptual y artístico, pero ninguno ha logrado el nivel alcanzado en esta revista/libro, quedando muy impresionado con el conocimiento tan profundo mostrado por los autores de los atrayentes artículos que lo vertebran. Con la publicación de “Pier Paolo Pasolini, Una Desesperada Vitalidad” se ha establecido un antes y un después dentro de esta interesante temática informativa, y es justo y necesario reconocer la trascendencia de esta colosal labor cultural nunca antes alcanzada a nivel editorial.


“Las competencias del término ‘forma’, dentro de su participación en el diagrama ‘forma que piensa’, contempla para él la función de actuar como sujeto, más sólo en representación de un Ente de Razón que tras el verbo ‘pensar’ se ha ocultado. ”

Dentro del Séptimo Arte, Pier Paolo Pasolini ya es un icono artístico. Su vida y su obra se entremezclaron, creando un espectáculo opaco donde lo vivido y lo creado perdieron completamente los límites que los separaban. En su talentosa labor cinematográfica, incluso consiguió desvelar gran parte de la obscuridad del alma humana, ahondando obra tras obra en esas profundidades infernales hasta convertirse en un artista socialmente incómodo. Una realidad perenne y latente, pero que siempre ha tratado de ser ocultada públicamente en cada una de las capas que se vienen superponiendo en la sociedad humana desde el principio de los tiempos. En esta búsqueda de la auténtica realidad humana, Pasolini fue hundiéndose irreversiblemente en ese fango donde las pasiones y los pecados capitales acaban arrastrando al individuo a su propia destrucción. Provocadoras pinceladas de formas y colores en esa vía autodestructiva que, llevadas al universo cinematográfico, subrayaron algunas de sus películas con el halo dorado de las obras maestras dentro de la Historia del Séptimo Arte. Vientos de decadencia soplando en la sociedad moderna italiana de la época, y que perfectamente pueden ser llevados a la vida cotidiana de cualquier otra ciudad que haya sido transformada desde sus cimientos por la modernidad. Reflejos de una sociedad enferma que, en clave visual simbólica, han quedado inmortalizados en sus películas a través de la crítica al poder, venga de donde venga, porque Pasolini fue siempre crítico, ácida y éticamente crítico con la especie humana tanto en su grandeza como en sus vicios y defectos, por lo que el mensaje espiritual también está presente en su obra. Lo más curioso es que huye de lo moral, basando su mensaje en una alabanza de la ética de la responsabilidad del individuo durante su existencia, pero teniendo siempre en cuenta que sus actos a lo largo de la vida acabarán llevándole a la perdición por su comportamiento contradictorio en este mundo, o por sus constantes divagaciones interiores que le llevan a una inestabilidad emocional sin salida. En Pasolini apreciamos un sentido de la autocrítica muy acusado, pero esa misma autocrítica le sirve de aval para mostrar sus críticas sin filtro alguno, creando polémicas difíciles de asimilar por la sociedad que provocarán que sea encasillado como artista maldito que, tras su muerte, acabará convirtiéndose en artista de culto sacrificado por la propia humanidad por haber conmocionado su esencia como especie. Con lo simbólico y lo abstracto perfilados inteligentemente para transmitir significados en virtud de la base intelectual del espectador, Pasolini fue un enamorado de la belleza en la imagen como máximo exponente de la transmisión de esos mensajes. Lo inefable acabó convirtiéndose en el fundamento conceptual de su perspectiva y de su pensamiento, y esa apertura mental es la que sigue animando a muchos especialistas a escribir sobre el trasfondo de su obra, como así ha quedado reflejado fielmente en cada uno de los artículos que engrandecen culturalmente a “Pier Paolo Pasolini, Una Desesperada Vitalidad”.


“Ya no hay un objeto focalizando la mirada (el monumento), sino elementos, o vectores componentes, que emergen vis a vis los unos con los otros, respondiéndose.”

No dudó en hacer uso de lo contradictorio como fórmula para provocar el pensamiento crítico en el espectador a través de la experimentación emocional, tras ser teñida con lo angustioso y lo perturbador. En su inmersión profunda dentro de la raíz de lo humano, Pasolini se siente cómodo al crear entornos marcados por el desasosiego y por el simbolismo de corte apocalíptico, orquestando como telón de fondo sus mefistofélicos mensajes de infernal belleza mientras la misantropía reina en estos territorios emocionalmente duros y psicológicamente siniestros. Pero esa amargura existencial se encuentra entremezclada con su espíritu renacentista, mostrado principalmente dentro del universo literario y cinematográfico, que dará vida a una totalidad artística única donde la luz, las formas, los gestos y los escenarios encuentran una obscura armonía que difícilmente podemos encontrar en otros directores de cine. Drama y tragedia perfumadas con la ansiedad provocada por el acercamiento sincero a la verdad humana pero… ¿quién quiere conocer la verdad? ¿Qué utilidad puede tener ese conocimiento en la realidad social? ¿Es la verdad un veneno para el género humano, o un contraveneno? Nada en el universo conceptual de Pasolini es directamente lineal o esclarecedor, pero su obra trasciende, penetra en el inconsciente del espectador provocándole rechazo y admiración, repulsa y atracción, porque la siniestra belleza de su estética así se presentará siempre en la mente. Un embrujo de lo mefistofélico donde el individuo espera ser salvado en última instancia… o, al menos, no dejar de creer en ello mientras recorre su camino de perdición, evitando caer en la desesperanza (que siente profundamente) o en la vacuidad de la existencia intrascendente que es propia del nihilismo, y que se ha erigido como el nuevo culto del individuo en la sociedad moderna laica, racionalista y científica. Por este motivo, la crudeza visual y estética perfilada por Pasolini no dejará nunca de sorprender al público, a la crítica y a los artistas, incluso en esta segunda década del siglo XXI marcada por el creciente dinamismo social posmoderno. En el fondo, el individuo no ha dejado de estar más y más solo según la sociedad ha ido avanzando y, en la actualidad, a través de ese nihilismo desangelado trata de adaptarse a la inestabilidad crónica provocada por la constante mutación posmoderna, identificándose con imágenes y escenas rodadas por este talentoso genio cinematográfico que se acercó a nuestra auténtica realidad como especie, sin que ello le sirviera para hallar consuelo interior o reconocimiento por parte de la opinión pública. En un mundo moderno y posmoderno que solamente toma a la imagen como fuente de realidad, sin analizar su esencia o su trasfondo, uno comprende perfectamente por qué el universo creativo de Pasolini sigue siendo un territorio inhóspito para una gran parte de la sociedad, o continúa siendo malinterpretado. El mundo actual no busca la reflexión, ya que la ciudadanía posmoderna lo único que quiere es poder disfrutar de una realidad que, aunque falsa, al menos le sirva para pasar la vida de la forma más cómoda y agradable posible, y, con esa perspectiva, creo que es imposible que este artista pueda abandonar algún día el círculo cultural de cinéfilos formado por quienes aman su obra por su grandeza conceptual, y por el esfuerzo mental que supone el descubrimiento de su auténtica naturaleza artística. Por ese motivo, este director italiano continuará formando parte de la cultura underground, intelectualmente selecta y pasionalmente espiritual, englobada dentro de una perspectiva decadentista brillantemente barnizada con esencia pura de misantropía. “Pier Paolo Pasolini, Una Desesperada Vitalidad”, excelsa obra de referencia dedicada a este inolvidable poeta y director cinematográfico de culto. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Hay épocas en la historia en las que la inocencia es intolerable: no ser consciente equivale a ser culpable.” (Pier Paolo Pasolini)

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Lux_Atman

Artículo Nº:  1.973

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