miércoles, febrero 11, 2015

“SILLA ELÉCTRICA PARA OCHO HOMBRES” (the last mile).

En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.


Director:HOWARD W. KOCH
Guión: MILTON SUBOTSKY y SETON I. MILLER, basado en la obra de teatro de John Wexley
Actores principales:  MICKEY ROONEY (John “Killer” Mears), FRANK OVERTON (Padre O'Connors), MICHAEL CONSTANTINE (Eddie “Ed” Werner), JOHN VARI (Jimmy “Jim” Martin), DONALD BARRY (Drake), CLIFFORD DAVID (Richard Walters)
País:  EE.UU Año:  1959 Productora: VANGUARD PRODUCTIONS Duración aprox.: 81 minutos
Publicado en España por:  BANG BANG MOVIES AÑO: 2013 Formato: DVD con libreto de 12 páginas

Película “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres”

En esta joya del cine negro, ver al mítico actor Mickey Rooney interpretando a un asesino sentenciado a la pena capital que termina provocando una rebelión en el corredor de la muerte de la prisión donde cumple condena, no tiene precio. Esta es la grandeza artística atesorada en “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres” (1959) que me ha hecho seleccionar esta película para ser reseñada en este medio de información cultural underground. Publicada en España en el año 2006 por la compañía Bang Bang Movies en una magnífica edición en DVD con carátula reversible y libreto de doce páginas, este largometraje encantará a los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine que se apasionan disfrutando de los mejores thrillers que ha dado el cine negro a lo largo de su historia. Un espectacular y angustioso drama en blanco y negro rodado con maestría por el director Howard W. Koch para dar alma a este guion, basado en la obra de teatro “The Last Mile” escrita por John Wexley tras los hechos reales ocurridos en una prisión del suroeste de los Estados Unidos de América. Concebido como remake de la película de Samuel Bischoff presentada al público en el año 1932, “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres” eleva el nivel de tensión y de desesperación audiovisual en una asfixiante atmósfera carcelaria protagonizada por estos presos condenados a muerte que esperan angustiosamente su ejecución en tan siniestro corredor. Aunque este largometraje proyecta un claro mensaje de rechazo a este sistema (no exento de controversia, por supuesto, como todo lo que está relacionado con esta temática social), la tenebrosa espectacularidad cinematográfica que presenta “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres” convierte a esta película en una siniestra bajada a los infiernos (con rebelión incluida) donde presos y guardianes quedan situados en un limbo moral donde es difícil establecer una línea ética de separación en vista a los comportamientos aquí reflejados en impactantes escenas. Pero, en este entorno tan horrible, nunca hay que olvidar que estos presos son asesinos a pesar de la sensibilidad que se puede despertar en el espectador al contemplar la terrible incertidumbre que les aplasta día a día en su angustiosa y desesperada espera en las celdas del corredor de la muerte. Unas imágenes de sufrimiento aumentado en secuencias de una gran fuerza simbólica como, por ejemplo, la tortura psicológica en los presos que supone observar el momento en el que sucede la mortuoria bajada en la intensidad de la iluminación del corredor cuando están haciendo pruebas en la silla eléctrica, o están ejecutando a un preso en ella. Si además le añadimos una extraordinaria banda sonora compuesta por Van Alexander, el embrujo de este dramático thriller protagonizado por Michey Rooney no ha de esperar más para materializarse con sumo talento artístico en la gran pantalla en versión original (subtitulada) al no haber sido doblada al español.

“Acostúmbrate a ser un número. Los nombres aquí no cuentan.”

El director Howard W. Koch supo cómo tocar la fibra sensible del espectador a través de las imágenes en esta película. Mickey Rooney, interpretando el papel del despiadado preso John “Killer” Mears, logra crear esa empatía propia del anti-héroe pese a sus actitudes violentas y radicales que le arrastran a un aciago destino. John Mears es un asesino, personifica al Mal, pero cuando se observa en pantalla al guardián llamado Drake sonriendo con malicia a estos presos, esa línea del Bien y del Mal queda completamente difuminada. La interpretación de este personaje a cargo del actor Donald Barry es sublime, extendiendo sus malévolos e intencionados gestos de desprecio hacia los condenados en un amplio abanico de acciones orientadas siempre a hacerles padecer aún más su terrible castigo dictado por la justicia. Otros grandes contrastes que imprimen una gran intensidad emocional al espectador al contemplar esta obra, están protagonizados por personajes inolvidables como el Padre O'Connors (interpretado por el actor Frank Overton), de figura estoica, aparenta aportar un poco de luz a este tenebroso entorno carcelario pero su presencia siempre acaba siendo sinónimo de una ejecución inminente para el preso visitado; el preso Jimmy “Jim” Martin (interpretado por el actor John Vari) y la resignación absoluta que muestra en pantalla camino a la silla eléctrica; la irremediable demencia y pérdida de la cordura que muestra el preso Eddie “Ed” Werner (interpretado por el actor Michael Constantine) mientras espera a la muerte en su celda; o el desesperado ruego del preso Richard Walters (interpretado por el actor Clifford David) a John Mears cuando es herido gravemente, esperando una rápida llegada de la Muerte con esa suplicante petición. Un amplio espectro psicológico para vertebrar esta interesante y atrayente historia, creando con ello la sólida base que siempre ha sostenido este halo artístico que ha dado prestigio internacional al cine de Hollywood hasta nuestros días. “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres” es grandeza, una obscura y mefistofélica grandeza cinematográfica tocada por la inexorable perdición, pero grandeza inmortal a fin de cuentas.

“No quiero esperar a morir.”

Tragedia, drama, desesperación… en esta terrible encrucijada llamada “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres” es la Muerte la que tiene todo bajo control. Los hilos del destino están controlados por ella, y nadie puede escapar a sus designios a pesar de que un grupo de presos condenados a muerte traten de encontrar una salida a su situación límite, llevando a cabo un motín provocado por John Mears. Una vez iniciada la rebelión, todos serán engullidos por este caótico escenario donde todo es extremo, irracional, violento, visceral,… pero, a pesar de todo, la cárcel continúa cumpliendo su función de cárcel: estos presos siguen estando encerrados en el interior de la prisión. ¿Qué salida podrán hallar en una situación tan desesperada? La respuesta la dejo en manos de vuestra voluntad para ver esta película, y en vuestra pasión para disfrutarla. En “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres” encontrarán imágenes y escenas inolvidables como las agrias miradas de desprecio de John Mears a Drake; la sublime y terrible secuencia cuando el Padre O'Connors reza el Padrenuestro en la celda de Jimmy, y la desoladora atmósfera de desesperanza que se respira en el corredor con sus palabras; los gestos de Jimmy, horribles y desencajados, cuando vienen los guardias de la prisión a llevárselo a la silla eléctrica; los sueños y los recuerdos que aparecen en la mente de cada preso ante el horizonte de su muerte; las duras e implacables expresiones que John Mears muestra, sobre todo en planos cortos; el aciago momento del afeitado antes de la ejecución; el gesto del guardia al haberle echado whisky en el café de la cena que lleva a Richard Walters; la interesante charla entre el Padre O'Connors y John Mears, una conversación entre la fe religiosa y la incredulidad espiritual de la Razón; la violenta escena cuando John Mears coge por el cuello al guardia, su cara es muy visceral e impactante; el cambio radical en la actitud de Drake cuando ha perdido todo su poder y se encuentra ante la muerte; el endiablado sonido de los subfusiles Thompson y la ametralladora Vickers al disparar sus ráfagas; la obligada inflexibilidad del alcaide de la prisión en cumplimiento de su deber ante John Mears, y a pesar de que amenaza con matar a su cuñado que tiene como rehén; o la creciente tensión existente en la sangrienta espiral en la que todo va derivando hasta la escena final, protagonizada por John Mears. “Silla Eléctrica Para Ocho Hombres”, el mítico actor Mickey Rooney dando vida a uno de sus personajes más extremos que haya protagonizado en su larga y exitosa carrera cinematográfica. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Llegas a tiempo para ver el gran desfile.”

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.969
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