viernes, agosto 01, 2014

“¡OH, SOLEDAD!” CATHERINE MILLOT.

Quiero dar las gracias a NED EDICIONES por su cortesía con LUX ATENEA WEBZINE al enviarme este libro como promocional.


Publicado por:   NUEVOS EMPRENDIMIENTOS EDITORIALES, S.L.
ISBN:  84-941244-4-0
Edición:  2014
Páginas:  144

“El sueño se parece al arte, también él nos protege de la realidad y nos libera de los límites de nuestro yo.”

Publicado el pasado mes de febrero a través de NED Ediciones, “¡Oh, soledad!” se ha convertido en una de esas novelas cuya lectura te hace reflexionar, observando claramente que en sus frases hay algo más que ficción y buena literatura. Escrita por Catherine Millot, profesora de Psicoanálisis de la Universidad de París y escritora francesa, la novela “¡Oh, soledad!” presenta pasajes y comentarios que son propios de una biografía por su trasfondo psicológico y su honestidad lírica en la descripción de pensamientos, emociones, y de ese sentido común racional fruto de la amarga experiencia en la vida que trae como único consuelo la experiencia. Con una trama marcada por el desamor y los sueños rotos, “¡Oh, soledad!” no es la típica novela donde el personaje principal se autoflagela y se autocompadece mientras se lame las heridas que le han provocado la propia existencia y las vivencias con otros seres humanos. En estas páginas, el aprendizaje tras los errores cometidos es la constante que da base y sentido a su trama, derivando hacia una posición de reafirmación personal a través del disfrute de la vida en soledad, o mejor dicho, armonizando la soledad con la vida cotidiana. Una soledad observada y sentida como actitud inevitable ante la cantidad de sueños rotos, de amores perdidos, de manipulaciones psicológicas sufridas… hasta ver inalcanzable el ideal que mantiene viva la llama de la pasión en el amor ante la imposibilidad de alcanzar ese estado de comunión mística, espiritual y carnal con otra persona. Puede parecer triste y desangelado el panorama vital mostrado por el personaje principal de esta novela pero, curiosamente, para nada es así, sino que irradia sencillez existencial y cálido individualismo que transformará la lectura de sus páginas en puro placer para los bibliófilos lectores de Lux Atenea Webzine que adquieran este libro.

“Los libros, como afluentes, aportan agua al molino de nuestros deseos.”

A nivel visual, me impresionó la preciosa portada de esta obra literaria al haberse seleccionado la pintura realista del artista José Basso titulada “Llanuras de la Patagonia” como imagen para la cubierta de esta novela. La lluvia, la inmensidad, el cielo cubierto sin quedar del todo cerrado, el árbol que ofrece una falsa protección a la vida salvaje, los colores y la iluminación… todo ello refleja perfectamente ese submundo dentro de un mundo global que, en el fondo, es donde cada uno de nosotros vivimos en esta selva humana. Por este motivo, “¡Oh, soledad!” destila esencia posmoderna debido a la importancia que concede la autora a vivir la individualidad en su máxima plenitud posible. Su personaje principal, en constante movimiento mientras se traslada de un lugar a otro, refleja esa inquietud interior aún sin aplacar por la parálisis de la edad avanzada, o por la entrada en un estilo de vida sedentario que inmoviliza por su nostálgica mirada al pasado desde el presente. Un halo vital que emana de cada nueva página por leer y que sabe endulzar la mente del lector con esas frases escritas con la experta y oscura tinta de vida hasta hacerte parar la lectura para volverlas a leer con mayor detenimiento. Frases con alma perfumadas con ese olor a esencia ancestral humana en busca permanente de la satisfacción a través de las emociones y de los sentimientos compartidos. Frases coloreadas con el luminoso reflejo de la Verdad revelada a una persona solitaria para, quien sabe, tratar de consolarla por medio de una realidad intemporal e inescrutable que trata de encandilar su vida en medio de la oscuridad emocional. Y es que aceptar muchas veces no significa rendirse, sino asimilar una realidad no deseada y ello no siempre implica un fracaso, sino más bien un cambio de perspectiva que será trascendental en el futuro de nuestra existencia. “¡Oh, soledad!”, amor y vida solitaria como caras opuestas e inseparables de una misma moneda. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Si amaba la vida era porque desde pequeño había conocido tanto la angustia de la muerte.”

ENLACE / LINK: NED EDICIONES WEBSTORE

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.797
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