miércoles, agosto 20, 2014

“LIVIA. PRIMERA DAMA DE LA ROMA IMPERIAL”, ANTHONY A. BARRETT.

Lux Atenea Webzine conmemora el Bimilenario de la muerte del emperador romano CÉSAR AUGUSTO (63 a.C. - 19 de agosto de 14 d.C.).

En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.


Publicado por:   EDITORIAL ESPASA CALPE, S.A.
ISBN:  84-670-1436-9
Edición:  2004
Páginas:  376

“Livia tiende a permanecer en la sombra hasta cumplir los cuarenta, eclipsada por su cuñada Octavia, a quien Octavio veneró hasta el día de su muerte.”

Existen películas y series de televisión de temática histórica cuyas tramas y hechos muchos espectadores toman por reales, pero esa exactitud, seriedad y rigor histórico solamente se encuentra en estas obras en muy contadas ocasiones y de manera excepcional. La gran mayoría de estas películas y series de televisión de temática histórica tienden a distorsionar, incluso a falsear, los sucesos y los personajes en los que se basan sus tramas debido al interés comercial y económico de las empresas que producen estas obras, buscando siempre el éxito entre el público y el beneficio consiguiente por encima de todo. Eso sí, es incuestionable que algunas de estas películas y series de televisión tienen un destacado valor artístico en vista a la calidad de su rodaje y a la magnífica labor interpretativa de sus actores. Uno de estos casos ocurrió con la grandiosa serie de televisión “Yo, Claudio” producida por la BBC en la década de los setenta, conservando aún en esta segunda década del siglo XXI todo su prestigio y su excelso valor artístico. Pero, por desgracia, la serie de televisión “Yo, Claudio” también ha distorsionado la historia y la personalidad real de algunos de sus personajes principales como fue el caso de Livia Drusila (59/58 a.C. - 29 d.C.), esposa del emperador romano César Augusto. Robert Graves, autor de la novela homónima en la que está basada la serie (además de su obra “Claudio, el Dios, y su esposa Mesalina”), nos presenta a Livia como uno de los personajes más malévolos de esa época al ofrecernos una nefasta imagen de la esposa de Augusto como envenenadora, manipuladora, traicionera, asesina de sus propios hijos, fría y calculadora,… y siempre maquinando complots y nuevas intrigas alrededor de un emperador que parece no enterarse de nada de lo que sucede a su alrededor. Gracias a esta serie de televisión, esa es la imagen que una gran parte del público tiene de Livia tras visualizar y disfrutar la serie “Yo, Claudio”, entre los cuales me incluyo. Pero la personalidad de Livia, tras los estudios históricos realizados, no se parece en nada a esa versión comercial tan maléfica, sobre todo tras la atenta y analítica lectura de este libro, “Livia. Primera Dama de la Roma Imperial”. El contundente peso de los datos histórico que disponemos hoy día apuntan en otra dirección bastante alejada de la interesada versión creada por Robert Graves. A nuestros lectores que deseen profundizar aún más en esta interesante temática de la manipulación historica realizada por películas y series de televisión de renombre, les aconsejaría la lectura del extraordinario libro de Michael Onfray “La Inocencia del Devenir” ya reseñado en Lux Atenea Webzine  para poder conocer su verdadero trasfondo.

“La consagración de Divus Augustus llevó el proceso un poco más allá, en el sentido que Livia fue nombrada sacerdotisa. Era un cargo sin precedentes. Al margen de la orden de las vestales, todas las principales hermandades religiosas de Roma estaban formadas por hombres.”

Otra de las cualidades informativas basadas en datos históricos que nos ofrece el libro “Livia. Primera Dama de la Roma Imperial” es la amplia muestra de documentación de la época conservada en nuestros días sobre esa época en una extraordinaria y admirable labor realizada por Anthony A. Barrett, presentando un interesante análisis histórico basado en las diferentes perspectivas con las que los autores clásicos romanos dejaron escrita su versión de los hechos. Y, como no, hubo quien escribió de forma elogiosa sobre Livia, Augusto, y otros emperadores, y hubo otros autores como, por ejemplo, el célebre Suetonio que en su mítica obra “Vida de los Doce Césares” nos describe otra versión mucho más ácida y turbulenta de los hechos debido a la animadversión que esa dinastía de emperadores le provocaba. Tanto una perspectiva como otra son descritas y analizadas por Anthony A. Barrett en esta obra para que el lector pueda comprobar hasta qué punto esos datos pueden ser tomados por reales o no, y esa exhaustiva labor de análisis eleva aún más el valor histórico y aclaratorio de este libro. Es obvio que Livia no fue tan mala como nos quieren dar a entender Suetonio, Robert Graves, la serie de televisión “Yo, Claudio”,... ni tampoco este libro está orientado a santificarla. La verdad suele estar situada más en un punto intermedio donde nadie es ni un santo ni un demonio, ofreciendo una visión de la personalidad de Livia caracterizada por su sencillez, por la estabilidad matrimonial que le dio a Augusto a lo largo de más de cincuenta años, por su generosidad, por su firme apoyo a quienes le mostraban lealtad, por su sometimiento siempre a las decisiones tomadas por Augusto porque no hay que olvidar que César Augusto tenía ideas conservadoras y tradicionales (esto choca frontalmente con la falsa visión de Livia como hábil manipuladora de Augusto), por su compromiso con las obligaciones y responsabilidades de Estado al ser la esposa del emperador, por haber sido la perfecta imagen de la mujer romana virtuosa que Augusto quería difundir a la ciudadanía, por su pasión por la medicina alternativa y por la alimentación sana como garantía de una vida longeva y saludable (Livia vivió más de ochenta años con una vitalidad y una salud fuerte salvo en sus dos últimos años),… en definitiva, una interesante biografía de la esposa del emperador Augusto que estoy seguro que sorprenderá y apasionará a nuestros lectores. Después de leer y analizar el libro, a parte de su reveladora información histórica creo que la imagen negativa que tuvo Livia por parte de algunos autores clásicos romanos estuvo motivado más por el hecho de ser una mujer poderosa e inteligente, y que además fuera una gran consejera para Augusto con sus certeras opiniones y reflexiones dentro de su firme, leal e inamovible apoyo. Y en una sociedad romana dominada por hombres que una mujer llegara a tener esa gran responsabilidad y diera muestras de solvencia ante los más difíciles y complicados asuntos, a algunas poderosas figuras les generó más muestras de envidia y de rechazo por el hecho de ser mujer que si eso mismo lo hubiera hecho un hombre en sus mismas circunstancias. Livia fue una mujer de Estado muy inteligente, y Augusto y Roma agradecieron su admirable labor. “Livia. Primera Dama de la Roma Imperial”, cuando la lectura de un estudio académico serio nos abre los ojos a la auténtica realidad de un personaje histórico. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“La tradición romana dictaba que el discurso fúnebre fuese pronunciado por un varón joven de la familia. En el caso de Livia, se encargó de ello su bisnieto, Calígula, que tenía talento para la oratoria.”

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.816
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