miércoles, mayo 07, 2014

“QUILLS” PHILIP KAUFMAN.

En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.


Director: PHILIP KAUFMAN
Guión: DOUG WRIGHT
Actores principales:  GEOFFREY RUSH (marqués de Sade), KATE WINSLET (Madeleine 'Maddy' LeClerc), JOAQUIN PHOENIX (abate de Coulmier), MICHAEL CAINE (Dr. Royer-Collard), BILLIE WHITELAW (madame LeClerc)
País:  EE.UU Año:  2000 Productora: FOX SEARCHLIGHT PICTURES / INDUSTRY ENTERTAINMENT / WALRUS & ASSOCIATES, LTD Duración aprox.: 120 minutos
Publicado en España por:  TWENTIETH CENTURY FOX HOME ENTERTAINMENT ESPAÑA S.A. AÑO: 2001 Formato: DVD

¿Por qué el marqués de Sade (1740 - 1814) sigue atrayendo al público en este siglo XXI? ¿Por qué sigue vigente su espíritu transgresor en este año 2014, exactamente doscientos años después de su muerte? Algo tiene su figura y su mensaje de corrupto e ígneo trasfondo para que sus llamas continúen vivas en la mente de la gente a través de esta siniestra atracción hacia lo inmoral y lo perverso, teniendo mucha más fuerza psicológica en su mente que la repulsión que generan sus degradantes y degenerados textos etiquetados como "de una mente enferma". Tantas veces considerado como un ser vicioso y lujurioso, creo más bien que su visión del libertinaje extremo va mucho más allá de los límites de la lujuria por esa esencia degradante, egoísta y autodestructiva que destila la cruda descripción de esos envilecidos y depravados actos. Dentro de esta perspectiva analítica sobre el marqués de Sade, quisiera resaltar la extraordinaria película “Quills” rodada por el prestigioso director estadounidense Philip Kaufman después de haber dirigido magníficos largometrajes como "Elegidos para la gloria", "Henry & June", "La insoportable levedad del ser"... Con tan grandioso currículum cinematográfico en su haber, la unión de su especial talento para el cine con la fascinación que provoca un escritor maldito como el marqués de Sade, fue inevitable que este fruto artístico culminara en este grandioso drama donde las pasiones y las debilidades humanas quedaran intensamente contrastadas con ese lado oscuro innato en nuestra especie, cuyos salvajes actos continúan causando estupor mental y conmoción psicológica. Un enajenamiento de los sentidos ante lo contemplado que, en el caso de la película “Quills”, toma esa deriva brutal y extrema como revelador espejo de la siniestra realidad humana cuando no hay nada que la limite. Esa ruptura total de los límites es la que sentirán los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine cuando visualicen esta edición en DVD de la película, publicada por Twentieth Century Fox Home Entertainment España en el año 2001. Un crescendo emocional desde el primer minuto donde la Razón se verá constantemente atacada ante la contemplación de esta degenerada desviación moral y ética sobrepasada ampliamente por los inesperados efectos de la hipocresía y de la incontenible capacidad de la inteligencia humana para burlar las situaciones más desesperadas. “Quills” es una película de temática extrema porque extrema fue la vida y la obra del marqués de Sade.

“Leer es mi salvación.”

Con una interesante y cautivadora trama situada en París, año 1794, en este largometraje se ha sabido ambientar de manera admirable el entorno y la cotidianidad reinante en esta convulsa época. Además, la actitud que presentan estos geniales actores ante la cámara con esas formas y esos gestos propios de los ciudadanos de aquel siglo, facilitan que el espectador se sumerja mentalmente con mucha facilidad en su trama, convirtiendo cada suceso en un torrente de sentimientos de intensidad emocional creciente debido precisamente a esta brutal deriva en los acontecimientos que iremos observando. Una intrigante historia que dará comienzo en la residencia psiquiátrica de Charenton donde el marqués de Sade permanece encerrado. Un lugar dirigido con aparente serenidad y calma por el abate de Coulmier, magníficamente interpretado por el actor Joaquin Phoenix, que verá rápidamente rota su armonía. La ejecución en la guillotina de Mademoiselle Renard será el primer aviso al espectador de que nada va a ser de color de rosa en “Quills”. El choque entre el abate y el marqués de Sade, excelsamente interpretado por el actor Geoffrey Rush, será una animosa lucha de poder entre enérgicas e irreductibles voluntades donde el abate aparentemente representa el lado bueno, y el marqués de Sade el lado oscuro de la tentación y de la corrupción. Teniendo a la lavandera de la residencia llamada Madeleine Leclérc, espléndidamente interpretada por la actriz Kate Winslet, como campo de batalla en disputa donde comprobar ambos su verdadero poder, será la entrada del doctor Royer-Collard en esta residencia, papel interpretado con obscura y malévola maestría por el actor Michael Caine, la que llevará la sangrienta marca de la tragedia a cada uno de estos personajes simbólicamente unidos a la degradación moral (marqués de Sade), a la religión vivida con pasionales tabúes carnales difícilmente controlables (abate), a la visión romántica con un toque pícaro del amor (Madeleine), y a la crueldad humana tapada con el velo de la respetabilidad social (doctor Royer-Collard). Una interactuación de personalidades absolutamente incompatibles, salvo en el caso de Madeleine y el marqués de Sade, que generará situaciones caracterizadas por la brutalidad en los actos, y donde el marqués no será precisamente el que salga peor parado de cara a la opinión del espectador una vez finalizada la visualización de esta película.

“Es como un pajarillo y la mantendré enjaulada.”

La constante principal en esta trama será la obsesión del marqués de Sade por escribir sus obras a pesar de las dificultades, siendo el abate y el doctor Royer-Collard los que hagan todo lo posible por evitarlo, sobre todo el manipulador e inmisericorde doctor. Al comienzo de la película, el marqués de Sade se encuentra escribiendo de forma oculta a los ojos del abate su famosa obra “Justine” (obra literaria ya reseñada en Lux Atenea Webzine), entregando sus escritos a la joven Madeleine a la que tiene fascinada. Ella luego se encarga de ponerse en contacto con los editores para que lo publiquen. Cuando tan provocativa obra ve la luz pública y se convierte en un escándalo social, será el propio Napoleón el que dé poder al doctor Royer-Collard para que inspeccione la residencia psiquiátrica de Charenton y evite que el marqués de Sade continúe escribiendo. Cada drástica medida tomada será inteligentemente respondida por el marqués. Cuando le retiran los papeles, la tinta y las plumas para escribir, utilizará las sábanas como lienzo, el vino como tinta y un hueso de pollo como pluma. Cuando es descubierta esta argucia, el marqués de Sade usa su propia sangre como tinta y su ropa como lienzo para escribir su obra. Cuando este sistema tampoco le acaba sirviendo, a falta de un método de escritura termina organizando una ingeniosa forma de continuar su actividad literaria: a través de un agujero en la pared le va diciendo las frases que componen su obra a otro paciente ingresado, y este en una cadena con otros pacientes al final acaban dictándoselo a Madeleine para que los vaya escribiendo. Pero cuando incluso este sistema es descubierto, en una situación tan límite y desesperada, al final un moribundo marqués de Sade aún continuará escribiendo usando sus excrementos en las paredes de su celda, desafiando al abate y al doctor enfrentados el creador literario cuyas obras son consideradas como un peligro para la sociedad. Lo más ruin e hipócrita llegará años después, una vez muerto el marqués de Sade, cuando el doctor Royer-Collard ponga a los pacientes de la residencia a trabajar imprimiendo las obras del marqués ante el lucrativo negocio literario que genera. Hipocresía, hipocresía y más hipocresía.

“Es la primera regla de la política: el hombre que ordena la ejecución jamás hace caer la hoja.”   

El choque entre el marqués de Sade y el abate es desigual y claramente a favor del marqués. Conoce bien sus debilidades carnales y explota ese talón de Aquiles que rompe su equilibrio interior, basado en la religión, para provocarle aún más y enfrentarle a sus miedos, temores e incontrolables pasiones. El abate trata de contener la pasión que siente hacia Madeleine, y esa tentación irá en aumento hasta llegar a una siniestra pesadilla protagonizada por él donde el cuerpo presente de Madeleine es ultrajado. Un shock emocional que pasará factura al abate, junto a las acciones extremas que éste ejecutará contra el marqués de Sade en una horrenda y macabra deriva que irá mostrándose más extrema según vaya aumentando su debilidad. Cuando el doctor Royer-Collard haga acto de presencia en la residencia es cuando estas acciones se llevarán al extremo más absoluto porque el marqués de Sade conocerá muy bien al doctor nada más verlo. El doctor es otro ser humano igual o más envilecido y degenerado que él. La sátira representación teatral que el marqués dirige en la residencia de temática inspirada en el recien llegado doctor se convierte en una de las escenas inolvidables de esta película por su mensaje claro y directo sobre el verdadero trasfondo de su ser. Un espejo en el que se ve reflejado ante el público asistente sin máscara alguna, clamando venganza por su osado atrevimiento. Un sarcástico y ácido desvelo de su hipocresía que es donde la mente del marqués de Sade se encuentra como pez en el agua a la hora de describir y de representar la terrible realidad del ser humano. Sade conoce muy bien cómo piensa y actúa el doctor porque él es igual, pero sin la máscara social de lo respetable, motivo por el cual viene desvelando la realidad humana en sus obras literarias a través de actos dignos del más macabro y horrible infierno.

“Os recuerdo que yo no he creado este mundo. Sólo lo documento.”

¡¡¡Qué grandeza artística mostrada por el director Philip Kaufman a la hora de crear escenas imborrables en la mente del espectador!!! Uno de los apartados en los que destaca sobresalientemente este largometraje es en sus inolvidables escenas. Con unos actores de esta categoría entregados en cuerpo y alma a la interpretación de sus respectivos papeles, solamente queda la maestría artística del director para crear magia cinematográfica en la pantalla. Nuestros cinéfilos lectores quedarán muy impresionados viendo extraordinarias escenas como el drama y la desesperación que se respira en la ejecución de Mademoiselle Renard; la terrorífica visión de la institución dirigida por el doctor Royer-Collard y los brutales métodos de rehabilitación que aplica a sus pacientes; la decoración un tanto bizarra de la celda del marqués de Sade; la inquisitorial silla calmante del doctor Royer-Collard; el brutal trato que el doctor da a su jovencísima esposa Simone; la inteligente escena en la que el doctor va manipulando a la esposa del marqués para orientarla hacia sus intereses; la secuencia donde se ve a Simone camuflando el libro “Justine” para poder leerlo sin el miedo de ser descubierta por la inquisitiva mirada del doctor; la sublime imagen de Sade vestido con el traje donde ha escrito los nuevos capítulos de su obra, ¡¡¡impresionante!!!; o la tensa e impactante escena del abate, el marqués de Sade encadenado, y el crucifijo. “Quills”, el Séptimo Arte convirtiendo al polémico marqués de Sade en protagonista y en perverso antihéroe en una espléndida película para adultos a recomendar. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“En condiciones adversas, el artista se crece.”

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.737
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