sábado, marzo 30, 2013

“WHITE NOISE”.

Lux Atenea Webzine (FACEBOOK).
Lux Atenea Webzine (TWITTER).

Director: GEOFFREY SAX
Guión: NIAL JOHNSON
Actores principales:  Michael Keaton (Jonathan Rivers), Deborah Kara Unger (Sarah Tate), Chandra West (Anna Rivers), Ian McNeice (Raymond Price), Sarah Strange (Jane), Nicholas Elia (Mike Rivers), Mike Dopud (detective Smits).
País:  CANADÁ - REINO UNIDO Año:  2005 Productora: UNIVERSAL PICTURES / GOLD CIRCLE FILMS / WHITE NOISE UK / BRIGHTLIGHT PICTURES / ENDGAME ENTERTAINMENT Duración aprox.: 101 minutos
Publicado en España por:  DEAPLANETA AÑO: 2005 Formato: DVD Picture

DVD:
-    Película “White Noise”
EXTRAS:
-    Ficha técnica.
-    Ficha Artística.
-    Ficha del Doblaje.
-    Trailer.
-    Filmografía.

A pesar de que haya habido críticos cinematográficos que hayan considerado a “White Noise” como cine de terror, personalmente creo que no es una película ni que cause miedo ni que tenga escenas que puedan provocar sustos en el espectador, salvo en aquellas personas que el mero hecho de hablar de psicofonías ya les suponga un estado de inquietud mental o de miedo en sí. A “White Noise” preferiría considerarla como una película de misterio e intriga con un equilibrado nivel de suspense que resultará muy interesante de ver a los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine que aún no la conozcan al tener como eje temático a los extraños fenómenos de voz electrónica (EVP, Electronic Voice Phenomenon) o psicofonías, los cuales se ha comprobado científicamente que a través del ruido blanco (white noise) se facilita su grabación con una mayor definición e intensidad. Es como si el ruido blanco se convirtiera en la vía más adecuada para que se establezca esta inquietante comunicación. No voy a entrar en el tema de si son originados por las almas de los muertos (temática principal de esta película), por emisiones inconscientes del propio cerebro, o provenir de seres desde otras dimensiones o universos paralelos, ya que personalmente descarto otras opciones como la posibilidad de que sean registros del pasado, o interferencias radioeléctricas, o el inaceptable e ilógico origen en seres de otro planeta, ya que se ha demostrado que hay una interactuación inteligente con esas voces. Además es muy interesante comprobar cómo este director ha sabido transmitir la perspectiva un tanto obsesiva en la que entran muchas de las personas que se adentran en este misterioso mundo paranormal según van descubriendo nuevas revelaciones a través de sus investigaciones, siendo un ejemplo claro de esa perturbadora dinámica los personajes de Raymond Price y Jonathan Rivers viviendo completamente al margen de la cotidianidad social. Ello unido a sus particulares interpretaciones de esas experiencias paranormales propias de quien enlaza hechos y actos sin tener un conocimiento profundo sobre el tema, se convierten en todo un acierto cuando se trata de dar mayor credibilidad cinematográfica a esta misteriosa historia de ficción.

“Yo no soy clarividente ni soy médium. No contacto con los muertos, ellos contactan conmigo. Y con el EVP puedo oírlos, puedo verlos, y puedo grabarlos.”

Estrenada en los cines en el año 2005 como un thriller de trasfondo sobrenatural, “White Noise” es una película magníficamente rodada y dirigida por Geoffrey Sax con ese inconfundible estilo estadounidense a la hora de desarrollar una interesante trama a través de imágenes de un realismo y una calidad que atrae irremediablemente nuestra mirada a la pantalla. Con una excelente banda sonora con música compuesta por Claude Foisy, “White Noise” es una película que entretiene y engancha hasta el final, y el cine, por encima de todo, es entretenimiento y placer a la hora de ver un buen largometraje. Una misteriosa historia donde la interpretación realizada por los actores en sus respectivos personajes ofrece ese realismo y esa credibilidad tan fundamental y esencial cuando se aborda el rodaje de una película con esta temática desde un punto de vista tan serio, como en el caso de Michael Keaton en el papel del arquitecto Jonathan Rivers, un personaje marcado por la razón y la lógica científica; de la actriz Deborah Kara en el papel de Sarah Tate, una introvertida colaboradora de Raymond Price que ha acudido a él en busca de respuestas tras la muerte de su novio; y, sobre todo, del extraordinario trabajo de interpretación realizado por el actor Ian McNeice en el difícil papel del investigador Raymond Price, un personaje que en sus manos transmite absoluta credibilidad a pesar de su dedicación y estudios un tanto controvertidos a nivel público.

“Señor River, ¿quiere oír a su esposa?”

Iniciamos esta interesante y acertada entrada en la película leyendo las palabras del genial inventor Thomas Edison que, en 1928, ya daba su opinión sobre temas relacionados con el misterio y lo sobrenatural debido a las inquietudes y ansias de conocimiento que esos asuntos despertaban en su mente, y cuyas investigaciones en este campo no tan difundidas públicamente no voy a describir en esta reseña, invitándoles a su búsqueda y estudio. Dentro de este mundo de los fenómenos paranormales relacionados con las psicofonías, el director de esta película ya nos informa de la orientación que este largometraje va a tomar en relación a la comunicación con las personas ya fallecidas a través de esta vía de comunicación. Esta historia comienza con una luminosa y soleada mañana en el hogar de un reconocido arquitecto llamado Jonathan Rivers (Michael Keaton), el cual recibe la alegre noticia de su mujer, la escritora Anna Rivers (actriz Chandra West), de que está embarazada. Ella se marchará a la editorial y nunca más volverá a verla con vida, conociendo su desaparición a través de los medios de información tras una larga espera en su casa. Pero las autoridades solamente han encontrado el coche y no su cuerpo, por lo que se especula con un posible secuestro. A partir de aquí, todo se complicará en esta trama con la entrada en escena del investigador de fenómenos paranormales llamado Raymond Price (actor Ian McNeice) cuando le comenta que ha recibido mensajes de Anna desde el más allá, pero Jonathan Rivers se negará a aceptarlo ya que ello supondría que su mujer está muerta, acabando con su última esperanza de recuperarla. Hasta que es visitado poco tiempo después por las autoridades para informarle que han encontrado su cadáver, cambiando totalmente el interés hacia todo aquello que Raymond Price trataba de decirle. El suspense en esta intrigante trama vendrá cuando las autoridades cierren el caso dando una explicación puramente accidental a su muerte, él reciba una misteriosa llamada de su mujer al móvil, y a través de las psicofonías se revele que su muerte oculta un misterio, motivo por el cual Jonathan Rivers pasará de una actitud totalmente escéptica en todo lo relativo al mundo de las psicofonías, a otra mucho más activa involucrándose de lleno ante las progresivas revelaciones en las que se señalará a un psicópata asesino.

“Una cosa es contactar con los muertos y otra entrometerse.”

Quisiera destacar la impecable e inteligente labor desarrollada por el director de esta película desde sus primeras secuencias, ya que Geoffrey Sax va preparando sutilmente a la mente del espectador a través de la audición de ruidos y canales desintonizados cuando Jonathan Rivers espera a su mujer y tiene problemas al seleccionar una emisora de radio. Una acción en la que centra la atención en el radiocasete portátil y que va a tener un especial protagonismo en este largometraje, sobre todo, tras activarse solo el equipo incomprensiblemente. Además es muy curioso el detalle del título del nuevo libro de su mujer, “The Eternal Wait” (la eterna espera), con un mensaje claro y directo cuando Jonathan Rivers ve la portada mientras espera su llegada. Otras misteriosas secuencias llegarán cuando él recibe una llamada de su mujer en su móvil teniendo en sus manos el móvil de ella apagado; cuando en una llamada al teléfono fijo queda grabada la voz de su mujer en el contestador; con la contemplación de las impactantes escenas que Jonathan Rivers va a ir viendo en las pantallas de televisión durante la película; en la maléfica presencia de tres siniestras sombras; en la funesta escena en la que Sarah Tate se ve a sí misma en esas imágenes; o en la fantasmagórica escena del edificio del muelle cuando Jonathan Rivers ve a su mujer y… Otras simbólicas imágenes que también resaltan en este largometraje son, por ejemplo, la visión de Raymond Price y su pragmático coche dando una imagen simbólica de persona firme y segura; sorprende comprobar la falta de intimidad que tiene la nueva casa de Jonathan Rivers al no tener cortinas y quedar siempre expuesto a la mirada de la gente desde el exterior como si mandara un simbólico mensaje al espectador de que no tiene nada que ocultar; en la presencia del agua circulando y cayendo bajo su nuevo hogar y también en el edificio del muelle con el significado esotérico que ello conlleva en cuanto a la actividad paranormal; o en la oscuridad predominante en las escenas donde aparece Raymond Price en su sobrecargado despacho que incrementa la atención y concentración del espectador en lo que está ocurriendo allí. “White Noise”, una interesante e intrigante película cuya trama está basada en los fenómenos paranormales relacionados con las psicofonías. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“¡Déjalo! Ella es nuestra.”

Si deseas entrar en el ARCHIVO LUX ATENEA WEBZINE DE RESEÑAS (PELÍCULAS, CORTOMETRAJES Y DOCUMENTALES) (HERE).

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.452
.

No hay comentarios: