sábado, marzo 23, 2013

“TETSUO I, EL HOMBRE DE HIERRO” (Tetsuo: the iron man).

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LUX ATENEA WEBZINE conmemora el 25º ANIVERSARIO del rodaje de la película de culto “TETSUO I, EL HOMBRE DE HIERRO” (1988) del director japonés SHINYA TSUKAMOTO.


Director: SHINYA TSUKAMOTO Guión: SHINYA TSUKAMOTO / KEI FUJIWARA
Actores principales: TOMOROH TUGUCHI (hombre), KEI FUJIWARA (mujer), NOBU NAKAOKA (mujer de gafas), RENJI ISHIBASHI (vagabundo), NAOMASA MUSAKA (doctor), SHINYA TSUKAMOTO (hombre fetichista).
País:  JAPÓN Año:  1988 Productora: KAUJU THEATER Duración aprox.: 67 minutos
Publicado en España por:  FILMAX HOME VÍDEO Formato: DVD

DVD:
- Película “TETSUO”.
EXTRAS:
- Trailer.
- Filmografía.
- Notas de producción.

Rodada en el año 1988 y estrenada oficialmente el 1 de julio de 1989, la película “Tetsuo I, el Hombre de Hierro” cumple este año su 25º aniversario y, con esta reseña como tributo, quisiera rendir un merecido homenaje a este largometraje convertido en referencia obligada dentro del cine cyberpunk japonés. Dirigida por el maestro Shinya Tsukamoto, “Tetsuo I, el Hombre de Hierro” fue rodada en blanco y negro, destacando de forma extraordinaria por su fotografía y presentándose excelsa en cuanto a innovación cinematográfica. Una película de vanguardia en la que despuntó su banda sonora dentro de este brutal e impresionante impacto visual en pantalla a través de una hipnótica y seductora capacidad para atraer la mente del espectador, que será muy apreciada por los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine entregados en cuerpo y alma al intenso y concentrado disfrute del cine de culto. Incluida de forma un tanto global dentro del cine experimental, de lo que no cabe la menor duda es que “Tetsuo I, el Hombre de Hierro” encaja perfectamente dentro del cine de ciencia-ficción y de terror, teniendo algunas secuencias que perfectamente podían ser incluidas también dentro del cine gore. Con una trama surrealista donde se aprecia cierto toque kafkiano en su siniestro desarrollo, si por algo ha sido considerada como película de culto es por su inteligente y sugerente trasfondo conceptual donde la carne y el metal terminan fusionándose para crear una nueva materia inteligente. Con una visión apocalíptica como destino final para esta nueva mutación de lo humano con lo metálico, y que une conceptualmente a “Tetsuo I, el Hombre de Hierro” a la corriente cyberpunk (los avances tecnológicos son vistos como una seria amenaza y un factor de decadencia para la especie humana), este largometraje destaca también por el talento cinematográfico mostrado por su director en el apartado de efectos especiales, haciendo además un acertado y sorprendente uso de la técnica de rodaje stop motion en sus secuencias más aceleradas. Hay que pensar que estamos hablando de una película rodada a finales de la década de los ochenta con todas las limitaciones técnicas que existían en aquella época a la hora de rodar un largometraje de estas características.

“No, no abras la puerta. No, no la abras. No quiero que me veas.”

Sin duda alguna, la trama de “Tetsuo I, el Hombre de Hierro” es compleja ya que la brillante idea del director Shinya Tsukamoto a la hora de fusionar la carne y el metal queda personificado en esta historia en el hombre fetichista, personaje interpretado por el propio director. Un hombre obsesionado con la idea de mutar la carne y el metal en su propio cuerpo para lograr un híbrido. De ahí que le veamos en las primeras secuencias de la película introduciéndose trozos de metal dentro de su cuerpo con resultados bastante desagradables. Para el hombre fetichista, una vez haya logrado esa mutación y viviendo en una sociedad dominada tecnológicamente por el metal, la expansión de su alter ego metálico no se hará esperar, iniciando una progresiva evolución y crecimiento marcado por lo colosal y lo gigantesco que devorará todo a su paso para luego reducirlo a polvo de forma implacable. Sueños de grandeza que se disolverán bruscamente tras comprobar las funestas consecuencias de sus desvaríos mentales en su propia carne (escena de los gusanos), siendo poseído por el miedo y el horror que, presa del pánico, en su alocada huida sale a la calle donde es atropellado por una joven pareja. Inexplicablemente, el conductor de ese coche será poseído por una mutación genético-metálica que irá apoderándose de él, cambiando inexorablemente su vida, sus sentidos y su percepción del mundo. Con un final cinematográfico de corte apocalíptico made in Japan que define totalmente los últimos quince minutos de esta película, la intrigante vertebración de esta increíble historia en secuencias de fuerte contenido visual quedarán indeleblemente grabadas en su mente tras su contemplación como, por ejemplo, el inquietante ambiente donde el hombre fetichista realiza sus rituales en el cuerpo con el metal, cubierto de imágenes de deportistas y trozos de metal entremezclados; o cuando introduce una barra de acero roscada en su muslo tras haber realizado previamente un gran corte; con el impresionante y escalofriante sonido del roscado de la barra de acero al pasar por sus dientes; con el horror, la angustia y la locura que se respiran en la escena protagonizada por la mujer de gafas; en la siniestra imagen que presenta la mujer de gafas en la secuencia un tanto gore que sucede en el garaje, con una espectacular música de fondo que aumenta aún más la intensidad y el dramatismo sentido por el espectador; en la crudeza visual de la progresiva mutación que va sufriendo el protagonista de esta historia; en las infernales imágenes de ese nuevo Yo directamente relacionado con los desvaríos mentales del fetichista… en definitiva, un despliegue de talento audiovisual cuya esencia innovadora sigue atrayendo la mirada del cinéfilo del siglo XXI.

“Podemos transformar todo el mundo en metal. Así podremos oxidarlo todo y convertirlo en polvo en el universo.”

Dentro del cine independiente, hay dos apartados desarrollados en esta película de culto que quisiera destacar por su maestría y por su excelente labor artística. La primera y más evidente es la extraordinaria interpretación realizada por estos geniales actores en los que se nota muy claramente su pertenencia al grupo de teatro Kauju Theater. Su grandiosa expresividad, sus estudiados gestos que dan mayor credibilidad aún a sus personajes, y su experiencia a la hora de moverse y de desenvolverse ante la cámara consiguen transmitir al espectador esa tensión y esa psicodélica dinámica mental en la que van sumergiéndose durante la trama. Porque, si pudiéramos trasladar en el tiempo el innovador espíritu creativo y el talento vanguardista de los maestros cinematográficos del expresionismo alemán, y le añadiéramos el factor tecnológico, sin duda alguna esta película sería mitificada y tomada como referencia por esos grandes genios junto a otras obras del Séptimo Arte firmadas por maestros conceptuales como David Cronenberg y su Nueva Carne, o David Lynch y su siniestra oscuridad cotidiana. Tal es la grandeza de Shinya Tsukamoto en “Tetsuo I, el Hombre de Hierro”. Una película de culto en la que también destacaría su impresionante y ecléctica banda sonora creada por Chu Ishikawa, cuyo talento musical me impresionó profundamente desde el momento en que vi por primera vez esta película tras comprar su primera edición en VHS publicada en España. Una mezcla de estilos musicales como el jazz, la electrónica experimental, el dark-wave, el industrial… combinados magistralmente con escenas sublimes en las que destaca, sobre todo, la grandiosa obra musical de inspiración electro-industrial presente en la secuencia cuando, tras atropellar al fetichista, el conductor del coche es infectado por esa extraña mutación, convirtiendo la visión de un hombre moderno en traje y corbata moviéndose frenéticamente en un entorno industrial, en una de las mejores imágenes de esta grandiosa obra maestra. Una excelencia cinematográfica más propia del arte audiovisual presente en el dinámico y plástico mundo musical del videoclip, que de un largometraje del cine independiente. Esto unido a la utilización de la estática y del ruido en muchas de estas innovadoras composiciones, convierte la audición de esta espectacular banda sonora en toda una delicatessen para los melómanos más identificados con la vanguardia musical. “Tetsuo I, el Hombre de Hierro”, cine de culto de irrenunciable visualización y de imprescindible adquisición en su edición original.¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Yo lo sé todo sobre ti, así que ya no puedes escapar de mí.”

Si deseas entrar en el ARCHIVO LUX ATENEA WEBZINE DE RESEÑAS (PELÍCULAS, CORTOMETRAJES Y DOCUMENTALES) (HERE).

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.440
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