martes, enero 22, 2013

“PORTAVIONES, EL ARMA MAESTRA”, CAPITÁN DONALD MACINTYRE.

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Publicado por:   EDITORIAL SAN MARTIN, S.A. / HISTORIA DEL SIGLO DE LA VIOLENCIA / ARMAS LIBRO Nº25.
ISBN:  84-7140-131-2
Edición:  1976
Páginas:  160

“El primer vuelo lanzado desde esta plataforma tuvo lugar en el mes de junio de 1917 y lo llevó a cabo el capitán de fragata y piloto F. J. Rutland, que era precisamente el oficial que pilotaba un hidroavión Short de reconocimiento lanzado desde el Engadine y que acompañó a los cruceros de batalla del almirante Beatty en la primera fase de la Batalla de Jutlandia. Y por ello fue el primer aviador que participó en una batalla naval propiamente dicha.”

A principios del siglo XX, los acorazados eran los amos y señores del mar para las armadas más importantes del mundo, y su presencia en una batalla naval normalmente decidía la victoria en favor de la nación que dispusiera de su mayor número, ya fuera por la superioridad de su potencia de fuego, o ya fuera por el calibre y el alcance de sus cañones. Pero, con el nacimiento de la aviación, y su utilización dentro del campo militar, comenzaría la decadencia de los acorazados en el mar al convertirse en un blanco perfecto para los aviones torpederos y los bombarderos de gran altura que empezarían a ser embarcados en unos nuevos buques de guerra que cambiarían radicalmente el poder marítimo de las armadas en el mundo: los portaviones. Estos reyes indiscutibles del mar cuya regencia sigue estando vigente en nuestros días, tuvieron unos comienzos de lo más interesante y sorprendente en vista a las reticencias y a las obstinaciones de algunos almirantes a la hora de adaptarse a los nuevos tiempos, al seguir pensando que el dominio del mar seguía siendo marcado por el número de buques, el número de cañones y la mayor potencia de fuego que estos ofrecían en el campo de batalla, negándose a creer que una simple flota de aviones pudiera echar a pique a sus todopoderosos acorazados. La realidad siempre se impone con la lógica y la contundencia de los hechos, y mucho más en el mundo militar cuando una decisión estratégica errónea lleva a la derrota, como así ocurriría por ejemplo con la flota de acorazados y cruceros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial ante el peligro que la aviación embarcada les suponía en alta mar a través de la presencia constante de los portaviones aliados en el Atlántico. Como se demostraría durante este conflicto bélico, los acorazados, sin una protección aérea eficaz, se convertían en un blanco grande de fácil localización y eliminación para la aviación embarcada. Por este motivo, la Segunda Guerra Mundial se convertiría en el ocaso final de los grandes buques de guerra en pro de estos nuevos colosos cuyo tamaño, tonelaje desplazado y número de aviones embarcados no ha dejado de incrementarse hasta nuestros días. Es más, Estados Unidos de América no seguiría siendo la superpotencia militar que es actualmente si no fuera por el control marítimo que ejerce en todos los mares y océanos gracias a los portaviones, ya que forman parte ineludible de sus distintas flotas repartidas estratégicamente en todo el mundo. Esta es la realidad en el siglo XXI para la guerra marítima: sin portaviones, no tienes una flota naval de alta mar con el suficiente alcance y potencia militar como para que suponga una amenaza regional o continental. Eso sí, en una buena flota de alta mar con portaviones incluido, para que éste sea efectivo ha de tener unos barcos de escolta rápidos y vigilantes que eviten la entrada de submarinos u otros buques y aviones enemigos que puedan hundirlo. Pero la interesante temática de los buques de apoyo prefiero tratarlo en otras reseñas a pesar del interés que sé que despiertan en muchos de nuestros lectores. 

“En 1933 la Marina británica aun poseía solamente 150 aviones comparados con los 1.000 que tenía la Marina norteamericana, 700 de los cuales iban embarcados. La flota japonesa tenía 411.”

Uno de los mejores libros que he leído y analizado sobre la historia de los portaviones desde sus inicios hasta la Segunda Guerra Mundial ha sido la excelente obra “Portaviones, El Arma Maestra”, publicada por la prestigiosa e inigualable editorial San Martín. Con más de la mitad de las páginas de este libro dedicadas a la guerra del Pacífico desarrollada en la Segunda Guerra Mundial (como gran enfrentamiento entre flotas navales con portaviones), en estas ciento sesenta páginas ya clásicas que daban vida a cada volumen de esta colección, los lectores de Lux Atenea Webzine podrán conocer e informarse al detalle sobre cómo surgió la idea de embarcar aviones para su uso militar; cómo se construyeron los primeros portaviones (o, más bien, podíamos hablar de remodelar otros buques poniendo una estructura sobre el puente que hacía de pista); cómo en los inicios de la aviación embarcada fueron los aviones torpederos y bombarderos los que convirtieron al portaviones en una poderosa y temible arma naval; cómo se diseñó y construyó el primer portaviones específicamente creado para desarrollar con efectividad sus funciones; qué poderosas naciones apostaron decididamente por esta nueva arma naval (Estados Unidos de América, Reino Unido, Japón) y cuáles fueron los países que tuvieron que padecer un trágico pago militar al haberse negado a construirlos (Italia, Francia, Alemania); cuáles fueron las claves que llevaron a los portaviones a embarcar aviones de caza, bombarderos y torpederos; qué innovaciones fueron afectando a su construcción y al alcance de sus armas embarcadas (aviones, baterías antiaéreas, cañones,...); y, cómo no, en qué batallas fueron imponiéndose los portaviones como clave de su inminente superioridad naval. Además, el apéndice incluido en sus últimas hojas (pag.156 a la 159) les resultará de gran ayuda para poder conocer al detalle cada uno de los buques que formaron parte de las fuerzas y grupos operativos que participaron en la guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Sin duda alguna, desde la aparición en el mar de los buques de línea con más de cien cañones, no ha habido un buque de guerra que haya demostrado tanta superioridad militar, y durante tanto tiempo, que el portaviones. La aparición de los aviones militares ha sido toda una revolución dentro del arte de la guerra moderna, pero ha sido en su utilización como aviación embarcada para el combate y el bombardeo donde ha alcanzado su máxima expresión en cuanto a su flexibilidad, alcance y capacidad de disuasión. “Portaviones, El Arma Maestra”, una auténtica joya para toda biblioteca que quiera destacar por su calidad y por la exquisita selección de sus ediciones de temática militar. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Está claro que la Marina norteamericana no tiene dudas acerca de la necesidad de poseer estos buques y de la plena validez actual de las fuerzas de portaviones como tales.”

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Lux_Atman

Artículo Nº:  1.384
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