viernes, agosto 31, 2012

MARQUÉS DE SADE “LOS INFORTUNIOS DE LA VIRTUD”.

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LUX ATENEA WEBZINE conmemora del 225º aniversario del libro “LOS INFORTUNIOS DE LA VIRTUD” (1787), auténtica obra maestra escrita por Donatien Alphonse François de Sade, MARQUÉS DE SADE (1740-1814).


Publicado por:   EDIMAT LIBROS, S.A.
ISBN:  84-8403-191-8
Edición:  1998
Páginas:  160

“Sólo se estima a las personas en función de las ayudas y beneficios que se espera recibir de ellas.”

Es obvio que la literatura escrita por el Marqués de Sade fue toda una revolución y todo un escándalo en su época. Es más, incluso en este avanzado siglo XXI, su sola mención sigue provocando reacciones de rechazo por una gran parte de los ciudadanos al creer que sus obras fueron escritas por un degenerado, un depravado, o un libertino adicto al vicio más extremo, eso sí, basándose en una rumorología popular inconsistente provocada en su mayor parte por estructuras sociales tradicionales supuestamente defensoras de la moral y de la ética, o por mass media entregados en cuerpo y alma al distorsionado sensacionalismo informativo cuya visceralidad no es mal vista siempre que ello suponga un share mayor que el de la competencia. Una visión crítica sobre el Marqués de Sade y su obra literaria que no comparto en absoluto porque estoy seguro que la mayor parte de quienes hablan en esos términos sobre sus libros o no los han leído (la inmensa mayoría), o se han quedado en lo meramente superficial (o sea, en lo depravadamente carnal), y tanto una como otra opción no son objetiva o subjetivamente muy fiables desde el punto de vista racional. Partiendo de la base de que el Marqués de Sade demostró a la anquilosada sociedad europea que no hace falta ser afín a los gustos sadomasoquistas para poder leer cualquiera de sus sagaces obras, desde mi punto de vista, la clave de este rechazo social e institucional viene dado por las verdades humanas que Donatien Alphonse François de Sade describió en sus novelas.

“Lamentablemente es muy cierto que la prosperidad suele acompañar al comportamiento más canallesco y que, en medio del desorden y de la corrupción más premeditada, lo que los hombres llaman felicidad puede acompañarles la vida entera.”

Parece un escándalo moral y ético que un escritor describa con tanto detalle en sus libros estos actos psicológicamente tan crudos, pero cualquier lector de Lux Atenea Webzine puede coger los periódicos, o Internet, o los informativos de radio y televisión, y comprobar con sus propios ojos cómo muchas de estas acciones (e incluso peores y más terribles) son cometidas casi a diario por la especie humana prácticamente con absoluta impunidad en todo tipo de países, culturas y sociedades modernas, inclusive la nuestra. El abuso de poder de unos seres humanos sobre otros, y el uso de la violencia para conseguirlo si ello fuera necesario, no es únicamente propio de los asesinos en serie o de los psicópatas como algunos piensan. Desde ciudadanos aparentemente ejemplares hasta dirigentes de todo tipo de organizaciones e instituciones, tenemos claros ejemplos de sus acciones cometidas sobre otros seres humanos que son reveladas al gran público a través de los diversos medios de comunicación de masas. Y, en su gran mayoría, estas personas ni han leído libro alguno de Sade o ni les suena en absoluto su vida y obra. Por lo tanto, el pecado moral y ético del Marqués de Sade más bien viene causado por el revuelo social que provocó al hablar sobre lo que suele hacer el ser humano con sus semejantes en cuanto tiene el poder absoluto como auténtico homo homini lupus. El contenido de las tramas literarias del Marqués de Sade tienen como trasfondo real de su mensaje el revelar aquello que no ha de ser revelado al conjunto de la sociedad al hablar sobre la realidad cotidiana referente a la oscura esencia humana. No es por las crudas temáticas tratadas en sus libros, sino por escribir sobre lo que no se ha de escribir y difundirlo socialmente a pesar de su oculta presencia real desde el inicio de nuestra cultura a través del nacimiento de las primeras ciudades, de los primeros estados, y de las primeras religiones institucionalizadas, con todos los abusos de poder que trajeron consigo que se fueron transmitiendo poco a poco a todos los niveles y estructuras sociales.

“Que lo que se considera un delito en Francia deja de serlo a unas cien leguas de ella; que no hay ninguna acción que realmente sea considerada como un delito de modo universal y que, en consecuencia, en el fondo no existe razón alguna para que se le llame delito, que todo es una cuestión de criterio y situación geográfica.”

Estoy casi seguro que, en su época, muchos de los poderosos que señalaron y condenaron al Marqués de Sade se vieron reflejados como protagonistas de algunas de las acciones que él había descrito en sus libros con sumo detalle. Una hipocresía social que aun perdura actualmente, y más, con la plaga de buenísmo existencial que parece haberse adueñado de la ciudadanía occidental desde principios de este siglo XXI. Esa visión crítica y de rechazo a la obra del Marqués de Sade sigue formando parte de la hipocresía social actual, siendo su mayor baluarte el difundido mensaje con el cual establecen que quien lee a Sade es un sádico. Pero, si aplicáramos con la misma contundencia y firmeza ese lema a la ciudadanía en su totalidad, también quienes ven películas de cine negro son asesinos o mafiosos en potencia, quienes leen literatura erótica son viciosos, quienes leen libros sobre medicina son médicos, quienes ven documentales de animales son zoólogos o etólogos, quienes ven películas de terror son desequilibrados mentales que desean el horror en su vida cotidiana, quienes juegan a videojuegos son gente violenta, quienes disfrutan con juegos de rol son potenciales asesinos en serie, quienes disfrutan conduciendo motos son peligrosos pandilleros de carretera, quienes disfrutan viendo carreras de Fórmula 1 son peligrosos conductores adictos a la velocidad… y así podía estar poniendo más y más ejemplos sobre la absurda realidad humana y psicológica en la que se basa ese mensaje socialmente aceptado en Occidente de que quien lee a Sade es un sádico. Una vez aclarada mi subjetiva perspectiva con la que analizaré la figura y la obra del Marqués de Sade, adentrémonos en su libro más emblemático y con mayor difusión en su época titulado “Los Infortunios de la Virtud” (1787).

“La crudeza de los ricos legitima las malas acciones de los pobres.”

Han pasado 225 años desde que el Marqués de Sade escribiera esta obra como tentativa literaria inicial que terminaría completándose posteriormente en su reconocida obra “Justine y Juliette”, y que incluía dos visiones de la realidad humana a través de la virtud convertida en irrefrenable objeto de deseo carnal (Justine) y del vicio convertido en ejemplo social para alcanzar la fama, el triunfo y la riqueza (Juliette). En “Los Infortunios de la Virtud”, es Justine quien protagoniza este tortuoso camino por la vida a través de todo tipo de situaciones donde el denominador común será el disfrute de su cuerpo por parte de todo tipo de ciudadanos aprovechándose de su difícil y desamparada situación. Tanto hombres como mujeres, tanto ricos como pobres, tanto religiosos como personas con gran reputación social… irán convirtiendo la desgraciada existencia de Justine en un via crucis donde en cada acto parecido para el placer ajeno, el Marqués de Sade irá desgranando paso a paso esa cruda realidad del comportamiento del ser humano con sus semejantes en cuanto detecta cualquier atisbo de indefensión, de debilidad económica, de inocencia, de fragilidad social… no dudando jamás en dar rienda suelta a sus más bajos instintos aprovechando esa oportunidad que se le presenta. Las apariencias, por bondadosas y amables que estas puedan presentarse, siempre acabarán transformándose en privado en el infernal rostro que se ocultaba tras esa máscara pública, y serán precisamente las virtudes de Justine las que se conviertan en el origen de sus desgracias más atroces tras pasar por el prisma demoníaco de la mente humana.

“En un mundo totalmente corrupto, jamás te aconsejaría otra cosa que no fuese el vicio. El que no sigue el camino de los otros inevitablemente pierde; todo aquel que se encuentra con él lo golpea y, como es débil, acaba necesariamente siendo aplastado.”

Habrá quien quiera darle un análisis puramente carnal a la trama y a los actos que se suceden en “Los Infortunios de la Virtud” pero, personalmente, se quedan en un segundo plano en su relevancia. Más que el hecho en sí, por crudo que este sea, es el fondo y el origen de ese acto el que ha de ser analizado porque, por desgracia, esa terrible y tenebrosa realidad sigue estando presente en nuestra vida cotidiana a pesar de todos los avances y de todas las bondades que nos quieran vender para hacernos partícipes de esta sociedad aparentemente tan moderna y sensible. Lo único que tiene esta sociedad del siglo XXI en la que vivimos es la comodidad y, por desgracia, esa sociedad del bienestar que ha sido realidad desde finales del siglo XX está tocada de muerte. Retornamos a la jungla urbana del sálvese quien pueda y en esta creciente realidad que dominará las próximas décadas, los actos descritos por el Marqués de Sade en obras como “Los Infortunios de la Virtud” serán aun más el pan nuestro de cada día porque el ser humano es verdaderamente así, el mayor depredador de su propia especie. Hay quienes analizan la sociedad y afirman que lo que mueve a la misma es el dinero. Siento no estar del todo de acuerdo con esa afirmación tan categórica porque, si bien es verdad que el dinero tiene la misma importancia en la sociedad que la sangre en nuestro cuerpo, en realidad son los goces carnales los que condicionan realmente el destino de cada sociedad. Ejemplos históricos hay miles referente a todo tipo de culturas, sociedades y pueblos, ya sean estos de Oriente o de Occidente, ya sean en sociedades agrícolas o industriales, ya sean en sociedades más ricas o más pobres, ya sean en sociedades laicas o religiosas… al final, son las consecuencias que traen los goces carnales en quienes tienen el poder las que condicionan las decisiones finales que afectarán al conjunto de la ciudadanía, y esa forma de actuar lleva milenios establecida a todos los niveles sociales, de la misma forma que la mayor parte de los actos descritos por Sade en “Los Infortunios de la Virtud” están en función del nivel de poder del individuo sobre la vida de otros que hayan entrado dentro de su área de influencia. Así de crudos, de salvajes y de reales son los actos del ser humano sobre la faz de la tierra, y así son descritos con todo detalle por el Marqués de Sade en esta obra que, increíblemente, terminó en tan solo quince días (8 de julio de 1787). “Los Infortunios de la Virtud”, ¿perversión, misantropía o realidad humana? ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“En toda la superficie de la tierra no encontramos más que hiel y espinas.”

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Lux_Atman

Artículo Nº:  1.304
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