lunes, junio 25, 2012

“CAMINO A LA PERDICIÓN (road to Perdition)”.

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Director: SAM MENDES
Guión: DAVID SELF (basado en el comic de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner)
Actores principales:  TOM HANKS (Michael Sullivan), PAUL NEWMAN (John Rooney), JUDE LAW (Harlen Maguire), JENNIFER JASON LEIGH (Annie Sullivan), STANLEY TUCCI (Frank Nitti), DANIEL CRAIG (Connor Rooney), CIARÁN HINDS (Finn McGovern).
País:  EE.UU Año:  2002
Productora: DREAMWORKS PICTURES / 20th CENTURY FOX
Duración aprox.: 112 minutos
Publicado en España por: 20th CENTURY FOX HOME ENTERTAINMENT ESPAÑA, S.A.
AÑO: 2003 Formato: DVD.

CONTENIDOS ADICIONALES:
-    Comentarios del director.
-    Cómo se hizo.
-    Escenas inéditas.
-    Spot de la banda sonora.
-    Selección de imágenes.
-    Biografías del reparto y equipo de producción.
-    Notas de producción.


LUX ATENEA WEBZINE CONMEMORA EL 10º ANIVERSARIO DEL ESTRENO DE LA PELÍCULA “CAMINO A LA PERDICIÓN (ROAD TO PERDITION)” (2002).

Galardonada con el Oscar a la Mejor Fotografía en 2002, la película “Camino a la Perdición” celebra su décimo aniversario este mismo año sin haber perdido el ápice de su espectacularidad cinematográfica. Con una intrigante trama basada en el cómic del mismo nombre, “Road to Perdition”, creado por Max Allan Collins y Richard Piers Rayner, y una traducción del título original al español a la que prefiero pasar página (otra muestra más de nuestra endémica inventiva a la hora de poner título a una película extranjera), “Camino a la Perdición” lo tiene todo como excelsa película de gangsters ambientada en la década de los treinta. Con la Ley Seca en vigor como revulsivo económico principal para alcanzar la riqueza en un crimen organizado que lucha por el control del contrabando de alcohol, uno de sus grandes generadores de beneficio, algo tienen de especial los largometrajes tan bien rodados sobre el mundo de la mafia que inmediatamente se transforman en películas míticas en cuanto son presentadas ante el gran público. Tal vez, esas vidas al límite donde la abundancia material y el disfrute de todo tipo de placeres que se puedan comprar con dinero, se une a ese estado de libertad individual donde el gangster está situado al margen de la ley (siendo su única ley el poderoso y sangriento uso de las armas sin muestra de piedad alguna) y que crea cierta empatía en el espectador con sus protagonistas principales a pesar de sus tenebrosas formas de ganar dinero. Un temor constante a poder perder la vida en cualquier momento que suele convertirse en el vínculo emocional más importante que se establece entre estos antihéroes y el espectador y, con mucha más intensidad emocional aun, con películas tan extremas e impetuosas como la aquí comentada. Todo ello, mostrado con todo lujo de detalles a través de impresionantes tomas donde la iluminación artificial en recintos cerrados, y las preciosas tomas realizadas en exteriores, te llevan a contemplar imborrables escenas con la mirada fija ante tanta belleza artística reflejada en imágenes.

“¡Maldigo el día en el que naciste!”

La trama de “Camino a la Perdición” está basada en la historia contada por el hijo de Michael Sullivan (Tom Hanks) sobre los acontecimientos que sucedieron en el invierno de 1931. Situada la escena en Rock Island, territorio dominado y controlado por la mafia irlandesa entonces, Michael Sullivan, asesino a sueldo con una familia que mantener (mujer y dos hijos), tiene como jefe a John Rooney (Paul Newman) el cual le va ordenando los trabajos que ha de ejecutar. Una lluviosa noche, John Rooney le ordena que acompañe a su hijo Coonor Rooney (Daniel Craig) a resolver un asunto. Coonor Rooney es una persona sin autocontrol, impulsivo, de retorcida capacidad de análisis, con su suspicacia permanentemente en alerta, y estos graves defectos en su personalidad le llevan a cometer un asesinato. El problema vendrá cuando Michael Sullivan descubra que uno de sus hijos lo ha visto todo tras haberles acompañado de incógnito, escondido en los asientos traseros de su coche. A partir de ese momento, la omertá no será la garantía absoluta para salvaguardar sus vidas, y todo se irá complicando poco a poco mientras observa cómo la atmósfera de familiaridad, de confianza y de respeto entre Michael Sullivan y John Rooney se va deteriorando tras ese trágico incidente, llevando el drama y el dolor como consecuencia inmediata a su familia. Un siniestro karma donde el poder, el dinero y el silencio suelen entremezclarse en complicados nudos de difícil desenredo, salvo a través del asesinato, y que tendrá como colofón y punto de ruptura definitivo la impresionante escena de Michael Sullivan en su charla con el dueño del local, y la inmisericorde y contundente acción que sucede a continuación en su hogar. Tras estos duros acontecimientos en su vida, Michael decide tomar cartas en el asunto y tomarse la justicia por su mano, y en una desesperada huida donde la protección de su único hijo será lo que le mueve a tomar las medidas que crea necesarias para garantizar su supervivencia, por duras y radicales que estas sean, Michael Sullivan trata de recurrir a otros jefes de la mafia buscando protección. Ello dará entrada a los hombres de Al Capone en este asunto, complicando aún más esta interesante trama. Ver cómo John Rooney va adelantándose a los movimientos de Michael y cómo este último concibe una inteligente estrategia para lograr alcanzar su complicado objetivo, se convierte en una de las bases principales de esta trama junto a la relación padre-hijo que se establece entre Michael y su progenitor a partir de entonces. Un factor esencial en la vertebración y evolución de esta inteligente y realista trama como base fundamental de un largometraje oscuro siempre cargado de tensión.

“Que te paguen por hacer lo que te gusta. ¿No es ese el sueño?”

Con un plantel de actores sencillamente espectacular, con la participación de grandes estrellas de la Historia del Cine como el siempre genial Paul Newman; con reconocidos y prestigiosos actores como Tom Hanks, Jude Law, Daniel Craig,…; o actores de auténtico lujo como Stanley Tucci, cuyo talento interpretativo vuelve a brillar en una película sobre la mafia de esta categoría, convierten a este colosal largometraje en una referencia indiscutible dentro de este género. Además, la magnífica banda sonora, compuesta por Thomas Newman, consigue que creamos y que nos identifiquemos mental y emocionalmente con cada una de las espectaculares escenas rodadas por todo un maestro del cine como Sam Mendes, director de “American Beauty”. Un inteligente creador de brillantes escenas cuyas imágenes se quedarán grabadas en la mente de los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine en cuanto la disfruten. Y es que “Camino a la Perdición” tiene la virtud de haber convertido el cine negro rodado a principios del siglo XXI en puro arte para la gran pantalla, siendo la magia en la dirección de Sam Mendes el factor clave de este realismo ambientado en la Gran Depresión y de una intensidad dramática constante a lo largo de todo el rodaje hasta el último segundo de película. La detallada ambientación de la época, el cuidado vestuario, y el realismo absoluto de las escenas dan credibilidad absoluta a este admirable largometraje donde los gestos y las miradas lo dicen todo. Sobre todo, destacaría la increíble ambientación de un funeral irlandés, completamente opuesto al típico velatorio en la cultura mediterránea, y en lo que a gesticulación emocional se refiere, resaltaría la aparente familiaridad de John Connor (Paul Newman) con Michael Sullivan (Tom Hanks), en contraste con la permanente e imperturbable seriedad en su rostro. Nada hay mejor que reflejar emociones en una película con gestos y miradas para crear sentimientos en el espectador y, en este sentido, “Camino a la Perdición” establece sobradamente ese vínculo emocional.

“Lo siento… lo siento…… lo siento………”

Quisiera destacar la impresionante interpretación realizada por el actor Stanley Tucci en su magnífico papel como Frank Nitti. Su firme postura, sus elegantes modos, y su pragmática lógica en defensa de sus intereses y de sus negocios dan esa imagen perfecta de jefe de la mafia impoluto que, situado más allá del Bien y del Mal, lleva a cabo sus acciones siempre tras haber analizado con detenimiento si esas acciones le traerán algún beneficio. En definitiva, un papel perfecto para este actor de auténtico lujo en una película de cine negro. Otro de los actores que les dejaran muy sorprendidos por sus extraordinarias aptitudes interpretativas es Jude Law en el papel de Harlen Maguire, un frío y calculador asesino a sueldo con cualidades psicológicas dignas de un implacable ejecutor. Una interpretación sencillamente magistral. Desde luego, con interpretaciones de este nivel, no me cansaré nunca de comentar lo infravalorado que está este actor en la industria de Hollywood en vista a su magnífica calidad como actor, y a su hipnótico magnetismo cada vez que aparece en las escenas en las que tiene acto de presencia. Observar cómo Harlen Maguire (Jude Law) va siguiendo incansablemente a Michael Sullivan como un sabueso tras su presa, vaya a donde vaya, haga lo que haga, y sin que nunca sea capaz de percibir su presencia salvo cuando la suerte esté prácticamente echada para su víctima, ofrece al espectador un personaje de los que dejan huella emocional debido a sus razonamientos más propios de un psicópata, y que Jude Law los convierte perfectamente creíbles ante nuestra atenta mirada. En fin, una pena que solamente en películas de este nivel se haya sacado partido a sus dotes interpretativas más que sobresalientes.

“Me alegro de que seas tú.”

En “Camino a la Perdición”, los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine podrán disfrutar de escenas tan espectaculares como el asesinato en la habitación del hotel, y con esa puerta de baño con espejo reflejando el sangriento escenario mientras se cierra; con la inteligente escena de la salida de Michael Sullivan del banco y la pausada llegada del coche conducido por su hijo; con la macabra escena del velatorio, donde Michael Sullivan y su hijo se encuentran ante el féretro mientras el hielo para conservar el cadáver va derritiéndose poco a poco; con la escena donde aconseja a su hijo a qué religiosos puede comentarles lo sucedido y a cuáles no; con la extraordinaria, inolvidable y tensa escena del restaurante de carretera; con la preciosa escena donde Michael Sullivan y John Rooney tocan el piano juntos bajo atenta la mirada de Connor Rooney, su hijo; con la escena de Jude Law asistiendo como reportero freelance para fotografiar el asesinato ocurrido en una casa; con la tensa y afilada escena de la reunión de John Rooney donde deja en ridículo a su hijo delante de todos los jefes; con la magnífica escena de la suite del hotel donde se enfrentan Michael Sullivan y Harlen Maguire; con la imagen del coche de Michael Sullivan recorriendo las carreteras tratando de alejarse del área de influencia de Connor; con la idílica y sorprendente escena de la playa con Michael Sullivan, su hijo y el perro; pero sobre todo, quedarán sumamente impactados cuando vean la escena de John Rooney y sus guardaespaldas acompañándole a su coche en esa noche fría y lluviosa. En definitiva, Arte cinematográfico de alto nivel cuya visualización repetirán por su grandeza artística. “Camino a la Perdición”, glorioso cine negro que hace grande al Séptimo Arte en este siglo XXI. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Un hombre de honor siempre paga sus deudas y mantiene su palabra.”

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Lux_Atman

Artículo Nº:  1.243
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