miércoles, junio 13, 2012

ARTHUR SCHOPENHAUER “NOTAS SOBRE ORIENTE”.

PhotobucketPublicado por: ALIANZA EDITORIAL, S.A.
ISBN:  84-206-4318-2
Edición:  2007
Páginas:  224

“No podemos decir que Schopenhauer padeciera dicha enfermedad eurocéntrica.”

Siguiendo la línea de análisis de obra de este gran maestro de la filosofía, el libro “Notas sobre Oriente” me ha resultado muy interesante debido a esta inteligente reunión en un solo tomo de todos sus escritos relacionados con Oriente, su filosofía y su religión. Un arduo trabajo de recopilación y clasificación de información cuya temática ha sido buscada en toda su obra, siendo posteriormente organizada en los siguientes apartados:

-    Buda y yo.
-    Oriente y yo.
-    Oriente versus Occidente.
-    Tras las huellas de la India.
-    El velo de mâyâ.
-    Más allá de la ilusión.
-    Contra el teísmo.
-    La vida: un camino equivocado.
-    La muerte: nada que haya que temer.
-    Compasión.
-    Ascesis.
-    Contemplación.
-    Redención.
-    Santos y místicos.

Como se puede comprobar, el hinduismo, el taoísmo, el budismo, el confucionismo,… fueron temas que abordó en profundidad, a pesar de algunos errores puntuales en conceptos y explicaciones relacionados en cuyo juicio ha de tenerse en cuenta la mentalidad occidental dominante en la sociedad europea decimonónica, y los errores cometidos por autores y escritores de la época en sus obras inspiradas en Oriente dentro de esta disciplina. Pese a esos escasos desenfoques conceptuales, de lo que no cabe la menor duda es que el maestro Schopenhauer encontró en Oriente ese sentido de la vida con el que se identificaba su Yo más profundo y personal, y esa prístina imagen intelectual ha quedado fielmente reflejada en cada uno de estos datos recopilados en el libro “Notas sobre Oriente”. Completando esta obra de imprescindible lectura para los lectores de Lux Atenea Webzine afines a lo filosófico y a lo metafísico, en sus últimas páginas se ha incluido el ensayo de Giovanni Gurisatti “Schopenhauer y la India” en esta obra. Un interesante estudio sobre la influencia metafísica del hinduismo, del brahmanismo y del budismo en la evolución intelectual de este gran maestro.

“El conocimiento no posee un centro.”

Un importante dato que se ha pasado por alto normalmente en muchos de los estudios realizados a posteriori sobre la obra filosófica de Arthur Schopenhauer, ha sido la pasión que la metafísica oriental despertaba en este privilegiado talento intelectual occidental. De por sí, su plena dedicación al estudio de Oriente desde el punto de vista de su metafísica, de sus religiones y de su filosofía ancestral llegó a tal punto de entrega intelectual que, aproximadamente, la mitad de los volúmenes de su biblioteca personal de más de 3.000 volúmenes tenían esta temática como fundamento (ver páginas 169 a la 178 correspondientes al apéndice de las obras pertenecientes a la biblioteca oriental de Schopenhauer). Es más, sus razonamientos alcanzados sobre la importancia de la voluntad en el destino y en los actos del individuo desde su nacimiento en este mundo apoyaron una parte de sus cimientos filosóficos en la corriente de pensamiento oriental, del cual acostumbraba a estar muy bien informado teniendo en cuenta las posibilidades de acceso cultural de esa época (siglo XIX). Una visión del mundo desde la perspectiva y desde la mirada oriental que, en gran parte de sus fundamentos, fueron identificados como propios por el maestro Schopenhauer a lo largo de sus interminables estudios intelectuales. De por sí, a sus allegados solía saludarles con la frase “Nosotros, los budistas”. Libros como el Bhâgavata-Purana, el Bhagavad Gîtâ, los Vedas, las Upanishads, el Dhammapada, el Tao te King, el Mahabharata,… terminaron convirtiéndose en profundas fuentes de sabiduría para esta mente siempre inquieta a la hora de desvelar los fundamentos existenciales y filosóficos del individuo durante su fugaz existencia, en comparación con el reloj del tiempo vigente en nuestro universo desde su primera aparición. Esa prontitud y esas ansias de aprovechamiento del tiempo de vida, tal vitalmente schopenhauerianas, marcan profundamente cada una de sus frases al quedar siempre destacado el absurdo desperdicio de tiempo y de esfuerzos en pro de lo intrascendente por parte de la mayoría de las personas. Una adoración de la luz de gas por parte de la mayoría, y cuyo desvelo en sus obras de su esencia neutra y efímera tantos rechazos sociales y personales le terminarían provocando. El camino hacia la trascendencia y hacia la inmortalidad solamente se puede recorrer en solitario y, de esta ley, ya se encargan la gran masa humana social de recordárselo a aquellos que deciden iniciar esta dura y dificultosa travesía llena de sufrimiento, dolor, desapego y desasosiego. Unas palabras metafísica e inconfundiblemente orientales. 

“Puesto que el individuo es sólo apariencia, está en el mundo como representación, y como se haya sometido a las leyes de ésta, tiene consecuentemente principio y fin. Pero lo que permanece libre de este principio y de este fin no es el individuo, sino la voluntad.”

Haciendo gala de sus más certeras y contundentes reflexiones en esta obra, el estudio que estoy realizando sobre su obra no está haciendo más que preguntarme por qué se le considera como el filósofo del pesimismo cuando, en realidad, no veo más que la descripción clara y precisa de la auténtica realidad humana, ya sea a nivel social o a nivel individual. Si algo me está llevando a este minucioso estudio de las obras del maestro Schopenhauer es precisamente su escasa o nula intención de decorar todo aquello que pueda resultar crudo en su lector por su incuestionable realismo. Muchos ya sabemos que dos mil años de cultura occidental predominantemente en manos de la jerarquía cristiana y católica no han hecho más que poner más y más capas de edulcorado barniz en las podridas vigas de la sociedad humana reinante en cada época histórica. Siempre es más fácil hablar de las miserias humanas en ese tono de buenismo absolutamente falto de realidad alguna, escudándose en ese supuesto de que el ser humano es bueno por naturaleza, y que solamente una ridícula porción de su totalidad son los causantes de su trágica desgracia en este mundo. En cambio, el gran maestro Schopenhauer, cuando tiene que abordar y explicar estos difíciles y complicados asuntos, no duda un segundo en razonarlos y describirlos independientemente de que sus palabras puedan provocar cierta misantropía en la mente del lector. La realidad humana es la que hay, y así ha existido desde que el mundo es mundo. Y Schopenhauer, ya sea en esta u en otras de sus excelentes obras, siempre se presenta claro, directo y muy inteligente en su retórica filosófica basada en la contrastada experiencia en la vida. Una experiencia de vida que podrá cambiar de forma a lo largo de las diferentes eras, pero cuyo trasfondo y raíz es siempre será el mismo: la profunda falta de voluntad de la mayoría de los seres humanos para elevar su plano existencial a lo largo de su vida. “Notas sobre Oriente”, cuando la más elevada filosofía decimonónica alemana observó el resurgir del Sol metafísico oriental en el horizonte de Europa. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Una vida individual ha alcanzado plenamente su fruto cuando el ser humano se despide de ella sin albergar por más tiempo el deseo de ella y de sus goces.”

Lux_Atman

Artículo Nº:  1.237
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