miércoles, diciembre 21, 2011

“LA GUERRA DE LOS MUNDOS (THE WAR OF THE WORLDS)”.

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Director: BYRON HASKIN Guión: BARRÉ LYNDON (basado en la novela de H. G. Wells)
Actores principales: GENE BARRY (Dr. Clayton Forrester), ANN ROBINSON (Sylvia Van Buren).
País: EE.UU Año: 1952 Productora: PARAMOUNT PICTURES Duración aprox.: 82 minutos
Publicado en España por: PARAMOUNT HOME ENTERTAINMENT (SPAIN), S.L. AÑO: 2000 Formato: DVD.

“Yo solamente sé que es grande como una casa y brilla como un ascua.”

Este largometraje sobre “La Guerra de los Mundos” se convirtió en la primera adaptación cinematográfica realizada sobre esta famosa obra literaria escrita por el maestro H. G. Wells. Incluida dentro del no siempre valorado cine B, “La Guerra de los Mundos” es una buena película de ciencia-ficción rodada en color (utilizando el sistema technicolor) y con una atrayente trama donde nos narran la invasión del planeta Tierra organizada desde Marte aprovechando el momento de mayor cercanía a nuestro planeta para poder lanzar sus naves. Una de estas naves invasoras acaba cayendo cerca de una pequeña población californiana durante el periodo estival, siendo confundida con un meteoro, pero, en muy poco tiempo, esos mismos ciudadanos pasarán de la expectación y la sorpresa ante la contemplación de tan extraño suceso, al terror y a la huida desesperada intentando salvar sus vidas. En pocos días, la sensación de vulnerabilidad y de indefensión ante este ataque destinado a exterminar la raza humana se extenderá por todo el planeta provocando el caos, el pánico social, los desórdenes, los robos y asaltos, la incomunicación entre las ciudades, los gobiernos y los países,… llegando a un inminente final casi apocalíptico del cual no ven la salida. La película “La Guerra de los Mundos” tiene imborrables escenas que se quedarán indeleblemente grabadas en la mente de los lectores de Lux Atenea Webzine, como la escena del sacerdote tratando de acercarse a los invasores para poder comunicarse con ellos, la descripción militar de las tácticas marcianas para atacar objetivos, la prueba en el laboratorio científico del ojo artificial creado por los marcianos, el ataque sistemático de las naves marcianas a la gran ciudad,… en definitiva, un admirable talento artístico y un ingenio creativo que tendría como justa recompensa el ser galardonada con un Oscar a los mejores efectos especiales.

“Si están más avanzados que nosotros, vivirán más cerca del Creador por esta razón.”

Muchas de sus imágenes ya forman parte de la iconografía del más selecto cine B de ciencia-ficción y, algunas de sus escenas, siguen siendo aún hoy día objeto de culto para muchos amantes del Séptimo Arte. El diseño de las aeronaves marcianas, el estilo descriptivo y visual tan particular con el que se va desarrollando la trama, los colores intensos elegidos para señalar la avanzada tecnología creada por estos implacables invasores, la ambientación de los diferentes escenarios, las huellas que dejan en el suelo los hombres desintegrados, el sonido tan característico de los rayos marcianos cuando son lanzados, el aspecto físico de los invasores, la clave numérica de tres que marca todo lo relacionado con lo marciano, los flexibles lanzadores de poderosos rayos desintegradores (como si fueran amenazantes serpientes atacando nuestro inconsciente),… logran crear ese ambiente tan especial y esa atmósfera de desconocimiento, incertidumbre, decadencia y desesperación en cada uno de los diferentes escenarios donde se desarrolla la acción. Unas características estéticas y visuales muy bien llevadas a la gran pantalla y que se han convertido en las inconfundibles señas de identidad de esta película para todos sus seguidores. Recientemente, el genial director de cine Steven Spielberg también rodó otra adaptación de esta obra literaria, pero dentro de un enfoque mucho más espectacular y con el actor Tom Cruise como protagonista principal. Pero, esta película de 1953, visualmente mucho más sencilla y modesta en comparación con el presupuesto infinitamente superior manejado por Spielberg, en cambio sigue teniendo ese encanto propio del cine B creado con alma y pasión, y que tanto me gusta contemplar para pasar esos momentos únicos tan especiales que solamente el arte cinematográfico es capaz de ofrecerme. Prácticamente, lo único que une a estas dos versiones, tan distantes en el tiempo y en su estilo, es la imagen de la apertura de la trampilla de la nave invasora de la cual acaba saliendo el brazo del marciano agonizante en su último aliento de vida antes de morir. Salvo esa impactante escena, ambos largometrajes no se parecen en nada a pesar de tener como fundamento la misma obra de H. G. Wells. “La Guerra de los Mundos”, si el cine es esencialmente entretenimiento, les puedo asegurar que esta película no les defraudará en absoluto. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Si son mortales, habrán de tener su punto vulnerable.”

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Lux_Atman

Artículo Nº: 1147
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