viernes, abril 01, 2011

STEFAN ZWEIG “EL MUNDO DE AYER. MEMORIAS DE UN EUROPEO”.

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Publicado por: EL ACANTILADO.
ISBN: 84-95359-49-9
Edición: 2001
Páginas: 546

“Quien en tiempos de entusiasmo es menospreciado por débil y pusilánime, en el momento de la derrota suele demostrar ser el único que no sólo la soporta, sino que también la domina.”

Publicada por primera vez en el año 1944 tras su muerte, “El Mundo de Ayer” es el título de la autobiográfia en la que el escritor austriaco Stefan Zweig (1881-1942) narraría los radicales cambios políticos y sociales que afectarían a Centroeuropa en las primeras décadas del siglo XX. En el libro “El Mundo de Ayer”, los lectores de Lux Atenea Webzine encontrarán sinceras y elegantes palabras en páginas de las que emanan los anhelos de seguridad y estabilidad, que el imperio austro-húngaro garantizaba a sus ciudadanos, y marcarían la época que le vio nacer. Cuando, tras la Primera Guerra Mundial, el derrotado imperio austro-húngaro desaparece, su territorio termina siendo dividido en varios países en función de los intereses políticos y económicos de las potencias europeas vencedoras. La libertad social absoluta aparecería en Europa en los felices años veinte llevándola a un incontrolable desenfreno y libertinaje que, unido a la profunda crisis económica con la que se acabaría esa década, provocaría la consolidación política del conservadurismo social en varios países europeos en la década de los treinta. En el caso de Stefan Zweig en Austria, tras la subida al poder de Hitler en Alemania, la creciente presión política nacionalsocialista en su país terminaría llevándole finalmente al exilio. Por tercera vez, Zweig se quedaba sin patria y con la incómoda y no aceptada sensación de haber vivido varias existencias completamente distintas en una sola vida.

“Los jóvenes, que por instinto siempre desean cambios rápidos y radicales.

La juventud constituía un obstáculo para cualquier carrera y tan sólo la vejez se convertía en una ventaja.”


La obra “El Mundo de Ayer” es una visión pacifista y humanista, incompatibles con los intensos y violentos vientos que soplaron en Europa durante ese periodo de tiempo, y que reflejan con fidelidad los motivos que llevaron a Stefan Zweig a una espiral de desánimo y desilusión ante el futuro que desembocarían finalmente en su suicidio en la ciudad brasileña de Petrópolis. La presencia de Nietzsche, Strindberg, Kierkegaard, Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, Stefan George, Rainer María Rilke, Hofmannstahl, Walt Whitman, William Blake, el conde Keyserling, Romain Rolland, Shakespeare,… en estas páginas, nadie podrá negar la amplia y selecta cultura de Stefan Zweig. Pero, en este libro, lo que el lector verdaderamente podrá sentir con realismo es esa falta de enraizamiento con una época, con una tierra, con una nación cuyo estatus político había cambiado radicalmente durante su vida hasta el preciso momento en el que escribe esta obra autobiográfica. Influido por la visión del creciente poder hegemónico del nacionalsocialismo y el fascismo en Europa, y a los que veía gobernando el mundo entero en un inminente futuro, su oposición absoluta a los nacionalismos por su falta de moral y ética aumentaría su pesimista visión del destino de la Humanidad en las siguientes décadas. Una falta de ética y de moral que, como característica fundamental del nacionalismo en su visión de la patria tras heredar el legado cultural de la revolución industrial, en la actualidad ha evolucionado hacia la sociedad postindustrial en cuyo nuevo dinamismo estamos embarcados los europeos en el siglo XXI. Si a Stefan Zweig ya le impactaron la esencia industrial nacionalista en su origen inicial, no me puedo hacer una idea sobre cuál sería su opinión y estado de ánimo si viviera en estos tiempos de cambio social donde las leyes, y únicamente las leyes, están eliminando definitivamente a esa moral social y a esa ética política que ya empezaba a echar en falta Stefan Zweig en esta época.

“Casi parece una malévola venganza de la naturaleza contra el hombre el que todas las conquistas de la técnica –gracias a las cuales le ha arrancado las fuerzas más secretas- le destruyan el alma.”

Por inteligente que una persona sea, es obvio que no puede anclar su mente a un pasado sobrepasado inexorablemente por la realidad del presente. Aunque no le guste lo que suceda en un periodo determinado, con esos pensamientos siempre correrá el riesgo de caer en manos de la melancolía, y de la melancolía a la desesperación solamente hay un paso antes de caer en el suicidio, como así sucedió en su caso en particular. La sensación de aislamiento, de soledad absoluta, de desasosiego, de asfixiante ansiedad por la ausencia de esos objetos materiales personales procedentes de un pasado que se anhela con fuerza por su mitificación mental y psicológica, harían más profunda aún su herida existencial, transformando su presente y futuro en un estado de letal amenaza para su persona. Además, su visión benévola, inocente e irreal de la burguesía judía europea se verá también afectada, observando cómo va siendo progresivamente eliminada de prácticamente toda Europa por la poderosa nación alemana bajo la dirección política nacionalsocialista de Hitler. Un líder que Stefan Zweig vio como un coloso invencible que, poco a poco, iba poniendo el mundo a sus pies sin que nada, ni nadie, pudiera pararlo. “El Mundo de Ayer”, las memorias de un intelectual superado por una dura realidad a la que no supo valorar en su justa medida. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“La guerra del 39 tenía un cariz ideológico, se trataba de la libertad, de la preservación de un bien moral; y luchar por una idea hace al hombre duro y decidido. La guerra del 14, en cambio, no sabía de realidades, servía todavía a una ilusión, al sueño de un mundo mejor, justo y en paz. Y sólo la ilusión, no el saber, hace al hombre feliz.”

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Lux_Atman

Artículo Nº: 942
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