sábado, abril 23, 2011

DANIEL NONY “CALÍGULA”.

(Connect with us in TWITTER: http://twitter.com/LUXATENEAWEBZIN )

Photobucket

Publicado por: EDITORIAL EDAF, S.A.
ISBN: 84-7640-405-0
Edición: 1990
Páginas: 335

“Es el ejemplo de la corrupción de un hombre por el ejercicio del poder absoluto.”

Desde siempre, la figura histórica del emperador Calígula me ha venido fascinando, tal vez, influido inconscientemente por la contemplación de la sublime interpretación realizada por el actor John Hurt en el papel de Calígula para la mítica serie de televisión “Yo, Claudio”. En el año 1994, en el Teatro Bellas Artes de Madrid, también tuve ocasión de presenciar la sobrecogedora obra “Calígula”, escrita por el genial Albert Camus, en una impactante representación protagonizada por el excelente actor Luis Merlo en el papel de Calígula, y cuyo sobrecogedor final dejó a todo el público en un silencio sepulcral durante un largo periodo de tiempo antes de estallar en aplausos. Dentro de los libros que he leído sobre este conocido y controvertido emperador romano, esta obra es una de las mejor documentadas y donde los lectores de Lux Atenea Webzine podrán informarse al detalle sobre su vida y obras. Y es que, a lo largo de siglos, el emperador romano Calígula (Anzio, 31 de agosto del año 12 – Roma, 24 de enero del año 41) ha atraído la atención de muchas generaciones de artistas debido a ese carácter indómito e incontrolable, característico en un ser humano que tuvo todo lo que deseó en la vida sin límites éticos y morales que lo condicionaran (o sosegaran), y cuyo colosal Ego en permanente expansión llegó a hacerle creer realmente que era un auténtico dios sobre la Tierra. Un ser humano que, debido a las especiales circunstancias en las que viviría, y que marcarían crucialmente su destino de cara al mundo que le rodeaba, finalmente lograría alcanzar la cúspide del Estado romano gobernando el más potente imperio de la época con un poder absoluto. En tan privilegiada posición, Calígula acabaría situándose más allá del Bien y del Mal, y pese a sus gloriosos momentos de aclamación y reconocimiento popular durante sus dos primeros años de gobierno, su etapa final de trágico y sangriento desenlace será la que finalmente haya quedado marcada como uno de los reinados más siniestros de la Historia. Un emperador cuyo asesinato era deseado por la gran mayoría de sus súbditos, y, por supuesto, jamás deseado por los miembros de su fiel guardia pretoriana (de origen germano) que verdaderamente le habían tomado por un dios sin ningún género de dudas.

“Calígula, al no ser el mayor y al tener una madre posesiva muy unida a su hijo mayor, y muy entregada a las intrigas políticas, no ocupaba un lugar muy importante en el espíritu de sus padres, ni en los de Augusto y Livia como alguien destinado al poder supremo.”

Calígula, “botita” (apodo con el que le bautizaron las legiones romanas al mando de su padre Germánico), en realidad se llamaba Cayo Julio César Germánico. Tras la muerte de Tiberio, Calígula fue nombrado emperador, heredando todo su poder y unas repletas arcas estatales que no tardaría en hacer uso. Durante los dos siguientes años, Roma pasaría de una economía estrangulada por Tiberio, que había llevado a retornar a un sistema de trueque ante la falta de dinero en el mercado, a otra donde el dinero inundaría el mercado, creando un periodo de expansión económica jamás conocida hasta entonces. Durante esos dos años, la ciudadanía romana conocería los dos periodos festivos más prolongados de su historia durante los cuales, los ciudadanos romanos pudieron disfrutar de pan, espectáculos y circo pagados íntegramente por el estado. La ciudad de Roma fue casi una fiesta constante donde la diversión, las representaciones teatrales y la asistencia a colosales juegos en el Gran Circo estuvieron costeadas por un emperador visto como el símbolo de una nueva y floreciente Edad de Oro. Pero cuando las arcas del Estado se agotaron y los deseos de Calígula debían de ser realizados a cualquier precio, los ciudadanos romanos, independientemente de su posición social, vieron cómo su destino había quedado en manos de un emperador como Calígula que únicamente veía al imperio y a los ciudadanos de Roma como súbditos cuya obligación era ofrecérselo todo, e incluso, sus vidas si así se lo pidiera.

“Calígula, en público, no caminaba con lentitud, sino que corría sin cesar; no escuchaba consejos, actuaba con presunción, intentaba desconcertar y despistar y lo conseguía por regla general.”

Como emperador, Calígula estuvo dirigiendo el Imperio Romano durante un periodo relativamente corto en relación al tiempo (no llegó a cumplir los cuatro años de gobierno), pero fue una época tan siniestra y tan dramáticamente intensa que los sufrimientos que sus órdenes y desvaríos provocaron en toda la sociedad romana de la época grabarían con sangre su recuerdo histórico. Tras su muerte, siguiendo la tradición, los romanos trataron de llevar la memoria de su emperador Calígula al olvido, eliminando cualquier referencia a su persona. Tanto las monedas con su efigie, como las estatuas erigidas en su honor o los registros sobre su persona, fueron destruidos para no dejar rastro alguno de su existencia en esta vida. Además, sus familiares directos fueron asesinados junto a los principales colaboradores y seguidores que lo apoyaron. En definitiva, el emperador Calígula que tantas esperanzas despertó en el pueblo romano, y tantos esplendores prometía su gobierno al mando de la nación, finalmente terminó dejándoles como legado un sangriento periodo en la gloriosa Historia de Roma, y un Estado en ruina económica que tardaría tiempo en ver de nuevo restablecido su vigor para el desarrollo del imperio. Para conocer todos los detalles de su interesante y corta vida, nada mejor que recomendar la lectura de las magníficas páginas de este libro. “Calígula”, la biografía de un ser humano al que se llegó a comparar con un dios y, años después, acabaría convirtiéndose en uno de los seres humanos más deplorables de toda la historia. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Querea, además, había dado órdenes para que fueran asesinadas también la mujer y la hija de Calígula. Cesonia fue traspasada por una espada y la pequeña Drusila, que tenía más o menos un año, fue aplastada contra un muro.”

Si deseas entrar en el ARCHIVO LUX ATENEA WEBZINE DE RESEÑAS (LITERATURA) (Pulsa Aquí).

Lux_Atman

Artículo Nº: 968
.

No hay comentarios: