jueves, marzo 17, 2011

CHARLES BUKOWSKI “MÚSICA DE CAÑERÍAS”.

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Publicado por: EDITORIAL ANAGRAMA, S.A.
ISBN: 84-339-1472-9
Edición: 2010
Páginas: 232

“El único momento que tenía para él solo, el único rato en que no había nadie pinchándole, era el trayecto del trabajo a casa y de casa al trabajo. O cuando dormía.”

De la obra literaria del maestro Bukowski me encanta, sobre todo, la variedad de perspectivas existenciales propias de sus personajes. Un claro ejemplo de ello es el magnífico libro “Música de Cañerías” donde, a través de relatos cortos, son mostrados en un estilo literario hiperrealista muy urbano y sin edulcorantes. Una crudeza postindustrial cargada de alcohol y cinismo con personajes sin una visión única de la vida, del mundo, de la sociedad, o de las personas. Seres castigados por la vida y que deambularán por ella mientras haya un soplo de vida, y un vicio al que agarrarse para seguir adelante. El libro “Música de Cañerías” es emocionalmente muy descriptivo, esplendoroso en descriptivos matices, percibiéndose incluso en ciertas pinceladas autobiográficas vividas por el propio Bukowski que son adaptadas a estas atmósferas decadentes, apáticas y abatidas con inconstantes reflejos hedonistas. La presencia de grandes escritores como Camus, Capote, Hemingway, Faulkner,… en algunos relatos pone la guinda a esta sobresaliente selección de relatos cortos. “Música de Cañerías” garantizará al lector de Lux Atenea Webzine que decida sumergirse en este oscuro entorno literario y cosmopolita, inolvidables momentos donde la lectura se muestra con dos reveladoras caras: una identificación del lector con algunas situaciones y pensamientos descritos por Bukowski, y, a su vez, otra visión perfectamente observable y palpable en la acelerada y deshumanizada sociedad del siglo XXI que estamos viviendo en la actualidad. Unos interesantes relatos que, a continuación, procederé a describirles tras su lectura y análisis.

“- Jorg –dijo ella-. ¿Qué haré cuando mueras?
- Comer, dormir, joder, mear, cagar, vestirte, dar vueltas por ahí y putear.”


El lector de Lux Atenea Webzine disfrutará con la lectura de relatos como “Exactamente no fue Bernadette”, donde el fracaso y el autoconsuelo acaban teñidos de rojo, como en “Besaste a Lilly”, donde la pasión acabó muerta tras las infidelidades no perdonadas que siguen estando aún vivas en el presente buscando venganza, como en el influjo del placer de “¿Ha leído a Pirandello?” o el deseo insatisfecho tapado con pragmatismo en “Golpes en el vacío”, o como en el relato “Grita cuando te quemes”, donde el voyeurismo se vuelve mentalmente onírico ante la incapacidad de hacer los sueños realidad. La tensión, la intensidad, el histerismo aparecerá en el relato “Un par de gigolós”, mientras el desprecio y las burlas un tanto suicidas de “360 kilos” se presentarán salvajemente machistas e insultantes en “Mañana decisiva”. El instinto asesino y depredador del ser humano se presentará en “Una noche helada”, la violencia extrema aparecerá en el relato “Decadencia y caída” o en “El enamorado de los ascensores” con un ascensor como violenta obsesión cuya continuidad perversa tendrá su continuidad en el relato “Una ligera resaca” con amistades enterrando esas perversiones con un secreto por lápida. De los imborrables recuerdos de juventud mostrados en “Una madre”, pasaremos al relato “La cabeza” y los anhelos truncados por la realidad en un ser solitario que no soporta la soledad, mientras la apatía existencial de “El polvo del perro blanco” nos llevará a la esencia de soledad e indiferencia de “Una cerveza en el bar de la esquina”. Tras lo nauseabundo, lo decrépito, lo escatológico, lo fetichista contenido en “El gran poeta”, o el fantasmagórico ambiente de bar en “Una dama salvaje”, será la psicodélica insatisfacción de “Te quiero, Albert” o el chantaje moral de “Bebedora de larga distancia” lo que nos prepare para la jungla urbana abierta en canal en los relatos “Porquería de mundo”, “El tanto de béisbol” y “Poniendo cuernos a Marie”.

“No se puede vivir del alma. Con el alma no se puede pagar el alquiler. Inténtalo y verás.”

Si continuamos analizando al detalle esta radiografía urbana llamada “Música de Cañerías”, nos encontraremos con un relato como “Delicadeza de langosta” y su filosofía cien por cien Bukowski, mientras el mundo artístico y literario se presentará en los relatos “Cómo conseguir que te publiquen” con la pasividad y la indiferencia como estrategia comercial para despertar el interés, la gélida entrevista a un artista en “El pájaro que se remonta”, con el artista más allá de su obra en “Una jornada de trabajo”, con compromisos artísticos y tedio en “Puteo lírico”, o con el poeta sin alma ni experiencia de vida en “Esa pena de escoria”. Cruzando la barrera de la moral y la ética en el relato “La mediación”, que nos situará en una privilegiada posición más allá del Bien y el Mal, tras los flirteos que terminan en la Nada en “La araña”, serán las dos partes de “La muerte del padre” las que nos muestren tanto el sexo como acto que certifica que aún se continúa con vida, como el interés material grabado indeleblemente en los genes humanos. Otros relatos como “Un favor a mi amigo Don” y la firmeza mostrada en las decisiones, “Mantis religiosa” y su fémina justiciera, o “Mercancías rotas” y el despertar de un hombre acabado, serán los que terminen por desplegar este amplio abanico existencial intemporal en relatos que, pese a haber sido escritos en el siglo XX, son plenamente vigentes en este siglo XXI donde las grandes urbes y las megalópolis van a ser los protagonistas principales en la historia de la Humanidad que se está escribiendo en esta centuria. Por este motivo, década tras década, las obras de Bukowski van a ir conociendo una mayor expansión y reconocimiento público según los lectores se vayan identificando plenamente con unos pensamientos nacidos en la mente de Bukowski que han sido escritos en cada una de sus obras para denunciar la sensación de intrascendencia existencial que, cada vez más, están teniendo los ciudadanos en todo el planeta, independientemente de su cultura, creencias y situación económica o geográfica. El infierno humano se llama urbe y en el ilustre poeta Bukowski ha encontrado su más descarnado testimonio literario. “Música de Cañerías”, una obra que releerán cada vez que este mundo o la Humanidad les resulte absolutamente incomprensible. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“A mí me importa un pijo que el país esté o no podrido, mientras a mí me vaya bien.”

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Lux_Atman

Artículo Nº: 913
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