jueves, enero 13, 2011

ARTHUR SCHOPENHAUER “EL ARTE DE CONOCERSE A SÍ MISMO”.

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Publicado por: ALIANZA EDITORIAL, S.A.
ISBN: 84-206-6095-0
Edición: 2009
Páginas: 137

“Cuanto más alto esté uno situado espiritualmente, tanto más viles le parecerán los hombres.”

“Conócete a ti mismo”, una grandiosa frase de profundo significado existencial que estaba grabada en el templo de Apolo en la mítica ciudad de Delfos, y con la que perfectamente podíamos describir el sublime contenido de esta excepcional obra escrita por uno de los filósofos más importantes nacidos en Europa: Arthur Schopenhauer (1788-1860). Una filosofía vista como una apertura mental al conocimiento y como fuente de sabiduría que en su apartado práctico adquiere el rango de experiencia de vida. Conocimiento, autoconocimiento y experiencia dan forma y sentido a una estética existencial del individuo en manos del ilustre maestro Schopenhauer, pero teniendo en mente siempre que el autoconocimiento en su límite extremo, lleva al individuo a caer en los mismos errores existenciales del mítico Narciso debido a que el Ego acaba absorbiendo totalmente la voluntad del ser hasta hacerlo esclavo de sus veleidosos caprichos. Por este motivo, la obra “El Arte de Conocerse a sí mismo” nos habla con nítida claridad sobre la determinación del individuo, sobre la apertura mental al mundo desde el autoconocimiento y la experiencia que acaban convirtiéndose en eficaces vacunas contra esa alegre mirada absolutamente irresponsable donde se ve al ser humano como especie que mira por el bienestar de sus semejantes. Una cultura enseñada en Europa desde hace siglos y que en el caso de Schopenhauer provocaría un choque entre lo enseñado y su propia experiencia personal, llevándole a cambiar radicalmente su visión del mundo. En ese proceso de adaptación lógica desde la Razón, Schopenhauer terminaría afianzando dentro de su ser tanto ese idealismo propio del pensamiento occidental como un pesimismo absoluto ante la contemplación fría y analítica del mundo en el que vive. Incluso, a este gran filósofo se le ha llegado a considerar como el Maestro del Pesimismo, pero, desde mi punto de vista, creo que se ha confundido a un pesimista con una persona que ha visto y descrito al mundo tal y como es. Algo parecido le sucedió a Maquiavelo (como así comenté en mi reseña sobre su biografía), y creo que más que una persona pesimista por la absoluta negatividad con la que observa el mundo, el gran maestro Schopenhauer es un pesimista debido a que ha logrado quitarse todas las sedosas vendas que tapaban sus ojos ocultándole la auténtica realidad humana. En lo que a mi apreciación personal se refiere, considero mucho más a Schopenhauer como un gran filósofo de la vida práctica que como un amargado pesimista.

“En las situaciones dudosas que la vida nos depara es siempre preferible proceder ex summo malo, es decir, asumiendo lo peor.”

Si hay algo en el lenguaje que Schopenhauer utiliza para hablarnos de la existencia humana es esa visión clara y reveladora del auténtico motivo que les mueve en la vida a la gran mayoría de las personas, independientemente de la época o cultura en la que hayan nacido: sus ansias materiales. Schopenhauer, como experto a la hora de analizar y describir la radiografía de la verdadera raíz humana, encuentra en ese aferramiento a lo material precisamente lo opuesto a lo que a él verdaderamente le da vida en este mundo: lo intelectual. Ese choque frontal que desembocará en su total desilusión, esa absoluta incompatibilidad entre sus intereses intelectuales en la vida frente a una sociedad de individuos humanos únicamente interesados en satisfacer sus caprichos materiales a cualquier precio, le llevarán a un periodo de reflexión y análisis que tendrán como resultado final esa visión pesimista de la vida al comprobar con nítida claridad la amplia y extendida bajeza intelectual que le rodea. Y es que, pese a ese pensamiento filosófico basado en una realidad que la mayoría de los seres humanos no quiere ni oír ni conocer, nadie puede dudar un instante de la sagaz inteligencia mostrada siempre por Schopenhauer, de su entrega absoluta al mundo del intelecto como eje fundamental y sentido principal de la vida, y de que sus reflexionados actos siempre fueron previamente analizados con exhaustividad antes de ser llevados a la práctica, por lo que su renuncia a ser aceptado por la sociedad adquiere un indiscutible peso moral y ético debido a la incompatibilidad de intereses existente para una misma vida.

“Cuanto más grande es el mundo, más detestable se vuelve su farsa.”

Al igual que Plauto, Schopenhauer también acaba teniendo una visión del hombre como principal depredador del propio hombre. Por este motivo, sus palabras inevitablemente destilan el inconfundible licor existencial de la misantropía, y pese a estar condicionado por sus propios miedos y temores como cualquier otro ser humano, al menos Schopenhauer tiene el carácter y el valor de construir una radical e inflexible base emocional y sentimental con la cual afrontar los difíciles y retorcidos retos que nos ofrece la existencia humana en este mundo a través de un desprecio que gusta endulzar con la más inteligente ironía. Como inconfundible alma inmortal, solitaria e independiente, la profunda desconfianza que muestra hacia la sociedad, hacia otros hombres, hacia la especie humana en su totalidad al estar únicamente interesada en el egoísmo material a través del falso fraternalismo entre los hombres y del constante uso de la mentira, es lógico que sienta la sociedad como ese entorno que limita su libertad como individuo, encadenándolo con leyes éticas y morales ilógicas que, además, acaban aplicándose aleatoriamente según quién sea el afectado. Además, su choque conceptual con algunas innovadoras descripciones filosóficas escritas por Goethe, unido a su radical oposición al pensamiento de Hegel, le acabarían deparando innumerables enemigos dentro del ambiente académico imperante en Alemania en esta época. Con su fuerte carácter y personalidad, con su rotundidad a la hora de mostrar la realidad como así podrán comprobar los lectores de Lux Atenea Webzine en este libro, es normal que fuera un reducido número de personas las que llegaron a ganarse el corazón de Schopenhauer (Goethe, Fernow, F. A. Wolf y muy pocos más, como así nos indica en esta obra). Grandes filósofos y pensadores como Eurípides, Aristóteles, Cicerón, Horacio, Marcial, Plauto (con su revelador “homo homini lupus”), Marco Antonio, Ovidio, Petrarca, Shakespeare, Giordano Bruno, Gracián, Chamfort, Kleist, Lord Byron, Schiller, Samuel Johnson,… completan esta apasionante obra que será muy apreciada por aquellas personas que valoran mucho más la inteligencia y el intelecto en su vida, que esas insaciables apetencias materiales que tantas insatisfacciones y conflictos han creado en la Humanidad desde la aparición del primer ser humano. Si usted es un amante de lo material, Schopenhauer le resultará demasiado radical, pero si su alma es un alma entregada al cultivo de la mente a través del intelecto, en esta obra de Schopenhauer encontrará a una persona que le hablará muy claramente sobre cómo solucionar aquellos problemas que padece debido a su absoluta entrega espiritual. “El Arte de Conocerse a sí mismo”, la única obra escrita por Schopenhauer que no quiso que se llegara a publicar hasta después de su muerte. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Me iré con la alegre consciencia de regresar al lugar donde tan bien dotado surgí y de haber cumplido mi misión.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 838
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2 comentarios:

Jaime Pérez dijo...

Gran artículo, sabes donde puedo encontrar este libro por internet? muchas gracias de antemano

Lux_Atman dijo...

¡Gracias a tí, Jaime!

Yo miraría en la página web oficial de la editorial y contactaría con ellos.

saludos,

Lux_Atman
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