viernes, enero 07, 2011

“ACCIONISMO VIENÉS”.

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Publicado por: JUNTA DE ANDALUCÍA-CONSEJERÍA DE CULTURA.
ISBN: 84-8266-783-6
Edición: 2008
Páginas: 440

La radical y extrema corriente artística austriaca conocida como Accionismo Vienés fue protagonista de la impactante exposición organizada en la ciudad de Sevilla por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en el año 2008, y cuyo excelso catálogo oficial es el que procederé a comentar a continuación. Con una calidad de impresión admirable en el que se han utilizado materiales de alta calidad, la obra “Accionismo Vienés”, publicada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, se ha convertido en una obligada referencia editorial en vista al extenso y detallado tratamiento cultural ofrecido a esta controvertida corriente artística surgida principalmente en la década de los sesenta y setenta del siglo XX. Un evento de primer orden que convirtió a la ciudad de Sevilla en un privilegiado eje cultural europeo donde el Arte más extremo y transgresor pudo encontrar ese bello entorno donde ser expuesto al público en todo su esplendor. Las impresionantes obras creadas por los artistas Günter Brus, Otto Muehl, Hermann Nitsch y Rudolf Schwarzkogler pudieron ser sentidas y analizadas por aquellas personas interesadas en la cultura en cuya visita pudieron apreciarlas a través de una amplísima muestra de las pinturas, fotografías y documentos más representativos procedentes de la Colección privada Hummel. Como testimonio de tan magno evento ha quedado este catálogo que hará las delicias del lector de Lux Atenea Webzine entregado al conocimiento de la Cultura a través de manifestaciones artísticas donde los límites fueron arrolladoramente traspasados en pro de unas ideas novedosas íntegramente experimentales. Pero, ¿por qué fue tan provocador e impactante el Accionismo Vienés (Wiener Aktionismus) para la sociedad de la época?

Curiosamente, el Accionismo Vienés no tuvo un decálogo o asociación que definiera con exactitud sus conceptos artísticos y filosóficos, aunque el “Manifiesto de la Acción Material” de Otto Mühl pueda llegar a servirnos perfectamente para tener una idea más clara de su visión artística. Sencillamente, el Accionismo Vienés surgió dentro de la escena artística austriaca a través de las transgresoras y radicales obras creadas por unos artistas cuya distanciada o nula relación personal entre ellos negó cualquier posible unión de sus visiones del Arte en un punto común, aunque sus creaciones pudieran decir todo lo contrario. Para estos alquimistas del Arte, la inquietud que sus obras provocaban en el espectador, debido a la impactante crudeza visual de la estética utilizada en su creación, fue llevada a su punto más extremo posible; factor que, por cierto, provocó que muchos expertos de la época llegaran a no considerar a estas obras como pertenecientes al mundo del Arte. Una controversia inevitable siempre que un artista o grupo de artistas deciden cruzar la línea de la belleza sublime para adentrarse en el oscuro mundo psicológico de la Belleza Siniestra. La mentalidad más tradicional, establecida firmemente en la sociedad austriaca de estas dos décadas (y tomando siempre como tradicional a las bases culturales que definen ética y moralmente a una sociedad en una época determinada), se opuso totalmente a las “acciones” protagonizadas por estos artistas a través de unas obras concebidas como performance extremas realizadas en entornos controlados, y donde lo violento, lo sexual, lo sangriento y lo macabro eran mostrados con absoluta crudeza y realismo. Estos artistas llegaron a provocar fuertes reacciones sociales con la presentación de estas obras y donde se llegó incluso a perseguir judicialmente a alguno de estos creadores por el escandaloso e inaceptable arte mostrado al público. Y es que, para los accionistas vieneses, no había límite alguno a la hora de crear una obra de Arte por extrema que esta fuera en su estética.

Los arrestos y condenas no tardarían en ser ejecutadas, obligando a alguno de estos artistas a huir del país, y no sería hasta 1966, año del reconocimiento internacional de esta corriente artística, cuando las inquisidoras aguas sociales empezaron poco a poco a retornar a sus tradicionales y limitados cauces. Pero, ¿qué habían hecho los accionistas vieneses para lograr generar tal rechazo social? Para estos artistas, el cuerpo humano se convirtió en la base principal sobre el cual crear su obra artística. Partiendo de este principio, empezaron a experimentar con el cuerpo humano, incluso con sus propios cuerpos, como material sobre el cual crear y dar forma a una idea. Del acto de pintar un cuerpo para convertirlo en obra de arte, se fue subiendo poco a poco en el impacto estético sobre el cuerpo humano hasta llevarlo a situaciones cada vez más extremas. Llegó un momento en ese radicalismo artístico que se dejaron a un lado todas las bases artísticas relacionadas con el mundo de la Pintura, de la Escultura y del Teatro donde habían desarrollado su labor creadora hasta entonces, y se lanzaron directamente a la creación de acciones, performance, en terrenos que, hasta entonces, no eran considerados como parte del mundo del Arte. Indudablemente, la polémica social y cultural sería inevitable a partir de ese momento en cuanto su impacto visual, volviéndose aún más extremo y tremendamente violento en esa búsqueda de la vanguardia artística más emocionalmente realista y provocadora para el espectador. Una agresividad estética que rompió muchos moldes respecto a cuáles son los límites del Arte, y cuya controversia sigue estando aún vigente en este siglo XXI tras cada presentación de obras de algunos artistas polémicos conocidos por una gran parte del público, y cuya inspiración muy bien podíamos relacionar con este revolucionario Accionismo Vienés al haber tomado al cuerpo humano como objeto artístico psicológicamente muy subversivo en el presente vivido por el espectador cuando lo contempla.

Personalmente, he de reconocer que mi primer contacto con el Accionismo Vienés fue en Madrid gracias a la labor informativa de mi amigo Carlos "Jack", persona que siente auténtica pasión por esta corriente artística. El tiempo y, sobre todo, mi empeño a la hora de conocer esta filosofía artística más en profundidad, me ha llevado a dar un mayor valor artístico al Accionismo Vienés en la actualidad, y creo que esta filosofía artística ya empieza a tener fieles seguidores que, a través de su inconsciente, toman la modificación estética de su cuerpo como proyección de su personalidad y Ego, de sus ilusiones y de sus motivaciones humanas, de sus denuncias sociales y de sus aspiraciones dentro de una sociedad cada vez más dada al aislamiento de quienes no comulgan con sus hipócritas y fugaces leyes morales y éticas. Al igual que el Accionismo Vienés, la sociedad postindustrial hacia donde nos dirigimos no reconocerá lo moral y lo ético como base de la sociedad, sino serán las leyes vigentes quienes la gobiernen y siempre desde un punto de vista muy flexible debido a la inmediatez de los cambios sociales profundamente acelerados por los avances tecnológicos. Por este motivo, es lógico que el mundo religioso, con su visión moral y ética de la sociedad y del ser humano, esté chocando frontalmente con los postulados postindustriales e, incluso, con el constante incremento de la aceptación social de las bases filosóficas posmodernas donde el individuo prevalece por encima de todo, y donde la diversidad de puntos de vista respecto a un mismo hecho o acto, están consolidando un relativismo ético en la sociedad con el que tan cómodo se encuentra el individuo con una avanzada visión posmoderna del mundo. Estoy seguro que esta misma persona posmoderna no se llevará las manos a la cabeza al ver estas obras tan radicales, ni tampoco le resultará inaceptable el arte creado por los genios del Accionismo Vienés. Más bien verá en ellos, en esta vanguardia artística del siglo XX, una representación de su propia visión del mundo a través de estas manifestaciones artísticas. Las modificaciones corporales mediante cirugía, concebidas como elementos de curación terapéutica y liberación personal, ya están empezando a ser algo comúnmente aceptado dentro de nuestra sociedad postindustrial, y ese mismo cuerpo humano transformado fue la base principal con la que esta corriente artística situó a Austria en la vanguardia. “Accionismo Vienés”, una obra imprescindible para poder conocer en profundidad hasta dónde llegaron artísticamente estos inquietos creadores a través de sus conceptos extremos. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Lux_Atman

Artículo Nº: 833
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