lunes, diciembre 06, 2010

JORGE MARTÍNEZ LUCENA “VAMPIROS Y ZOMBIS POSMODERNOS. LA REVOLUCIÓN DE LOS HIJOS DE LA MUERTE”.

Quiero dar las gracias a la EDITORIAL GEDISA por su cortesía con LUX ATENEA WEBZINE.

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(COPYRIGHT – EDITORIAL GEDISA)
Publicado por: EDITORIAL GEDISA, S.A.
ISBN: 84-9784-609-7
Edición: 2010 (LIBRO DIGITAL PROMOCIONAL SÓLO PARA MEDIOS DE INFORMACIÓN)
Páginas: 192

“La principal diferencia que los no-muertos ostentan con respecto a los vivos es que los primeros no saben morir, porque su destino se ha convertido en algo presente y negativo.”

En esta primera década del siglo XXI estamos asistiendo al sorprendente éxito entre el gran público, sobre todo adolescente, de un fenómeno cultural global antes dirigido únicamente a las personas que, de un modo u otro, estaban relacionadas con la escena musical gótica. El pensamiento posmoderno está definiendo la estructura y las inquietudes de este nuevo mundo globalizado, y la decadencia que se está empezando a observar en esta sociedad materialista tremendamente consumista, y que reniega totalmente de los planteamientos y las creencias religiosas, está provocando en la franja más joven de la población una sensación de vacío existencial que se está apreciando hoy día muy claramente tanto en sus gustos como en su identificación con un carpe diem gótico basado en principios un tanto decadentistas. Un vacío ético y moral que no ha tardado mucho en verse reflejado en el actual éxito comercial de obras artísticas que se presentan en forma de libros, películas y series de televisión cuya temática está basada principalmente en el mundo de ficción relacionado con los no-muertos (vampiros, zombis,…). Unas criaturas siniestras que, en unos pocos años, han pasado de causar miedo y temor en las personas, a ser considerados como modelos morales y éticos de una visión de la vida donde, precisamente, las ansias sociales de tener una vida prolongada, tienen su reflejo en estos seres que han logrado por fin esquivar a la muerte hasta hacer del tiempo algo casi circunstancial en su destino. Ese cuerpo eterno que no muere, provoca en esos seres cambios en su perspectiva con la que observan y analizan el mundo de los seres humanos, y, curiosamente, esa misma lógica es la que está atrayendo, y es con la que se están identificando, ese porcentaje de nuestra sociedad más joven que, dentro de tres décadas, serán quienes la gobiernen y dirijan. Para dar una explicación seria y razonada, basada en hechos y datos de público conocimiento, el autor de este libro ha escrito un ensayo donde analiza esta corriente actual que ha dejado a un lado lo puramente estético, para lanzarse de lleno a otra forma con la cual ver nuestro presente y futuro.

“Los grandes sistemas filosóficos y teológicos ceden su espacio a los encuentros vitales, que no pueden ser obviados, traspapelados, retocados, reconstruidos o falseados ideológicamente y que trasiegan de pecho en pecho con la confianza que dan la amistad y el amor, y con la autenticidad que atestan las vidas intensas, cuya medida no agota el morir.”

En la actualidad, la Ciencia ha quitado toda la magia y toda la fascinación que provocaba la visión de la vida en los seres humanos. Esta misma Ciencia está analizando y tratando a la vida como si fuera un mecanismo orgánico al que debe estudiar y comprender al detalle para saber cómo funciona. Planteamientos como el alma, el espíritu, Dios, el amor,… son variables que desprecia por no ser reproducibles en un laboratorio, renegando además de quienes creen en ellos públicamente. Y en la aspiración de los científicos para convertirse en los nuevos dioses sobre este planeta, el calado de sus planteamientos en la sociedad es lo que ha permitido la identificación de los ciudadanos actuales con estos seres no-muertos que, pese a su naturaleza puramente ficticia, son vistos por sus seguidores como ejemplos de cómo ver y sentir el mundo en el que vivimos. El éxito comercial de la saga literaria “Crepúsculo” tras su traslado a la gran pantalla, el éxito de otra saga literaria convertida en la serie de televisión “True Blood” para el gran público, las exitosas películas de la saga “Resident Evil” basadas en videojuegos, el reciente éxito de la serie de televisión “The Walking Dead”,… son claros ejemplos de ese éxito comercial basado en el interés de un público que disfruta viendo estas obras donde los no-muertos son los principales protagonistas. Aunque bien es verdad que esta temática cinematográfica tiene un pasado que se remonta a principios del siglo XX, parece que en los ciudadanos del siglo XXI es donde estas obras han encontrado a ese gran público que las ha sacado de su etiqueta underground para re-etiquetarlas como novedosas y actuales. Unas obras cinematográficas tocadas por el beneplácito del gran público, y cuyo torbellino de éxito generado, está arrastrando en esa re-etiquetación pública a otros géneros anteriormente destinados a minorías como, por ejemplo, el cine gore. Películas como “Saw”, “Hostel”,… han encontrado una aceptación social mucho mayor de lo que inicialmente esperaban las productoras, y sus macabras temáticas empiezan a encontrar un creciente porcentaje de espectadores ansiosos por sentir nuevas experiencias extremas en la gran pantalla y sin que esos mismos gustos sean vistos por la sociedad como algo inadmisible. Está claro que los ciudadanos del siglo XXI quieren sentir experiencias cinematográficas fuertes que les impacten, pero siempre desde la seguridad que ofrece el visionado de unos hechos que racionalmente son vistos como ficticios, aunque estos incluso les puedan llegar a conmocionar.

“El peligro está en el punto de partida que tenemos, emboscados constantemente por la acechanza inconsciente de la muerte.”

Indudablemente, esta es una corriente social que está experimentando un fuerte crecimiento en su número de seguidores en todo el mundo, y que en España en particular, ha arrebatado en los cinco últimos años toda la base cultural que la escena gótica nacional tanto ha despreciado en el pasado, desprecia en la actualidad y seguirá despreciando aún más en el futuro por haber sido tocada por la misma sociedad de la que siempre se ha sentido muy superior. El conocimiento y el interés por la cultura gótica está floreciendo en estos momentos en la mayoría de los países desarrollados de todo el mundo gracias a la identificación de un gran número de personas con ella, y en la próxima década va a continuar siendo así. En el caso de España, esta corriente artística y social va a dejar apartada a un lado a una escena gótica nacional obsoleta, cuya cerrazón mental la ha llevado a identificarse únicamente con su música y su estética, pero, eso sí, siendo partícipes de esa escena gótica condicionados totalmente por el impacto publicitario y el consumo de todas estas obras góticas creadas al margen suyo. “Vampiros y Zombis Posmodernos”, un ensayo sobre esta corriente social de absoluta actualidad que despejará dudas y desvelará importante información a muchos de los lectores de Lux Atenea Webzine interesados en esta temática. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Sed de sangre, sed de carne, sed de una vida más potente que la muerte, sed de alma, sed de significado. Nuestra juventud manifiesta del modo más optimista posible, a través de nuestros nuevos mitos vampíricos.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 803
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