miércoles, noviembre 04, 2009

OTSUICHI / KENDI OIWA “GOTH”.


Publicado por: EDICIONES GLÉNAT ESPAÑA, S. L.
ISBN: 84-8449-903-0 Edición: 2006

“Si uno deja de pecar, ¿de qué va a redimirse?”

“Goth” es un cómic manga basado en la novela creada por el escritor Otsuichi. En este tomo, se han reunido todos los capítulos, que fueron publicados por entregas, y que están protagonizados por dos estudiantes, con inquietudes un tanto siniestras, que se dedican a investigar una serie de crímenes algo retorcidos. En “Goth”, el lector se encontrará con una historia con constantes sorpresas y giros en la trama, mientras hechos aparentemente inconexos empiezan a dejar traslucir, página tras página, un eje común de lo más insospechado. Asesinos en serie, maníacos, acosadores, sádicos,... e incluso, unas gemelas con personalidades opuestas, desfilan su degradada psicología por estas páginas.

“Juraría que, en estos momentos la que me agarra del brazo es Nanami Mizuguchi, la muerta.”

Lo primero que le sorprenderá al lector es el toque lánguido que el dibujante Kendi Oiwa ha dado a sus personajes principales. Un perfil en los protagonistas que no es nada común en la estética y el dibujo manga. Utilizando el clásico blanco y negro, los personajes son dibujados con precisión en cada escena, centrándose en un perfilado de las facciones del rostro de manera claramente intencionada para aumentar su expresividad. Me ha sorprendido comprobar cómo el pelo adquiere una gran importancia en la definición de la actitud del personaje en cada escenario, en cada viñeta. Es como si estuviera concebido como un indicador constante de su estado de ánimo. Desde luego, en “Goth”, la expresividad de los personajes se convierte en el valor artístico más destacado e importante.

“Me pregunto qué hará con las manos que recoge...”

Morino es el nombre del personaje femenino principal. Alta, delgada, viste siempre de negro y, con cara siempre seria, mantiene una expresión de melancolía permanentemente en su rostro. En actitud distante, en soledad, concentrada siempre en aquello que realiza, lo que más me ha sorprendido en Morino es ver cómo Kendi Oiwa ha dibujado su figura con una excesiva longitud de cuello. Con melena muy larga, pelo negro, liso y con un flequillo recto pero no uniforme, responde con mucha solvencia a una de las principales imágenes de mujer gótica existentes en la actualidad. Itsuki Kamiyama, protagonista principal masculino, es un ser de mirada gélida, rostro extraño y en actitud siempre contemplativa o analítica. Con unos sentimientos que parecen haberse fugado de su persona, su profundo cinismo se transforma en su mejor arma para alguien que, considerándose diferente al resto, trata de ser uno más poniéndose la misma máscara social del resto de las personas de su entorno. A veces retraído, pero con iniciativa, tiene un sagaz espíritu investigador. Aunque se siente atraído por Morino, Itsuki es un manipulador de lo más efectivo, sabiendo muy bien manejar las más diversas y complicadas situaciones de manera indirecta gracias a un conocimiento absoluto de la psicología humana. Como buen manipulador, sabe muy bien cómo ocultar sus manos cuando mueve los hilos en cada circunstancia.

“Esta sensación se me ha clavado en el cerebro, como si no fuera a soltarme jamás.”

Lo que es indudable es que Kendi Oiwa sabe mantener una tensión creciente con un estilo de dibujo expresivamente tenso, que contrasta con otras viñetas mucho más dulces e inocentes como reflejo de la aparente normalidad social. Un contraste que aumenta más aun el permanente clima de misterio en el que se desenvuelve toda esta trama. Me ha gustado comprobar cómo muchas de las tomas en cada escena son casi siempre situadas por encima de la línea de los ojos del personaje principal, dando la sensación de proximidad con la acción al propio lector. Una técnica de captación de la atención del lector de lo más efectiva. Su guión, en cambio, no es muy extenso, quedando reducido a su extensión justa para cada acción, pero con frases muy buenas, literariamente hablando, que se ajustan a la perfección en este conjunto artístico. Aunque “Goth” tiene detalles marcadamente góticos en algunas viñetas, no es un manga con una estética cien por cien gótica. Lo que sí se puede decir con rotundidad es que algunos dibujos, perfectamente pueden ser definidos como brutalmente macabros y un tanto gore en algunas escenas, como por ejemplo, en el árbol decorado con un cuerpo humano. Si en las primeras páginas el lector ya se encuentra con un niño desmembrando y descabezando muñecas, y una sucesión de casos en donde algunas chicas habían decidido cortarse las venas, el aviso para indicarle que “Goth” no es un manga acaramelado es más que suficiente. “Goth”, sospechas y crímenes teñidos de negro en uno de los mejores mangas que haya leído. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Yo no soy normal. Así he sido siempre desde crío.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 450
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