domingo, noviembre 08, 2009

KAREN ARMSTRONG “EN DEFENSA DE DIOS”.

Quiero dar las gracias a la EDITORIAL PAIDÓS por su cortesía con LUX ATENEA LIBROS.

Publicado por: EDICIONES PAIDÓS IBÉRICA, S.A.
ISBN: 84-493-2288-4 Edición: 2009

“Las doctrinas religiosas no están destinadas a explicar o definir el misterio, son simplemente simbólicas.”

Desde la Ilustración, en Occidente siempre ha quedado abierto el debate sobre la existencia o no de un ser supremo omnipresente al que llamamos Dios. En esta primera década del siglo XXI a punto de finalizar, ese debate sigue inmerso en la polémica y el apasionamiento con una u otra postura, pero con una presión mucho más acentuada del ateísmo sobre los pilares de la sociedad y, por consiguiente, sobre cada uno de los ciudadanos que en ella viven. En medio de este debate, Karen Armstrong, profesora de Literatura en la Universidad de Londres y experta en Historia de las religiones, ha escrito un interesante ensayo sobre la existencia de Dios, describiendo la evolución en la visión de Dios desde su origen hasta la actualidad.

Pese a que el peso del cristianismo es notable en esta obra, la constantes referencias a otras creencias religiosas como el islamismo, el judaísmo, el hinduismo,... enriquecen considerablemente su contenido al ofrecer una óptica desde múltiples enfoques religiosos. Además, en lo personal, Karen Armstrong ha pasado por todo el ciclo espiritual, iniciado con una religiosidad absoluta hasta decidir hacerse monja, un posterior escepticismo y pérdida de la fe que desembocó en el abandono de los hábitos, y un nuevo retorno a la espiritualidad, más cercana a lo universal y lo trascendente en el vivir diario. Una creencia en Dios que concibe lo religioso como el camino que desvela el sentido de la propia existencia.

“Como Platón y Aristóteles, los estoicos y epicúreos consideraban la ciencia principalmente una disciplina espiritual.”

La negación de la existencia de Dios y el desprecio a todas las creencias religiosas fundamentadas en esa visión del sentido de la propia existencia, y de la especie humana en general, ha cobrado mayor fuerza gracias a los descubrimientos científicos que, día a día, no dejan de asombrarnos con sus revolucionarios avances. Además, el ateísmo se ha visto reforzando con cada nueva tragedia terrorista justificada en nombre de Dios, unos actos que vienen siendo utilizados como propaganda en contra de la creencia en un ser divino Todopoderoso y protector de la especie humana. Estos dos pilares constituyen actualmente la base principal que sostiene ese pensamiento puramente racionalista de la vida humana, y de todo lo que nos rodea, existente en nuestra sociedad.

Creo que no se pueden usar los fanatismos religiosos como acusación contra aquellos que sí creen en Dios, porque si se le otorgara ese peso moral, humano y ético, también se podría poner como contrapeso, todos los actos contra la libertad y la integridad humana ejecutados por los científicos en el uso del individuo humano como cobaya perfecta, el cual puede ser sometido a todo tipo de aberraciones y experimentos científicos, eso sí, en pro del progreso de la Humanidad. ¿Hace falta concretar estas actuaciones? Uso masivo de lobotomías ante cualquier comportamiento considerado no correcto (incluso fue utilizado como remedio para curar la homosexualidad), experimentos en los que se introdujeron a seres humanos vivos en cámaras de presión, pruebas de distintos virus y bacterias mortales en seres humanos para investigar sus efectos, difusión de drogas alucinógenas en la población civil para estudiar sus comportamientos,... ¿hace falta seguir escribiendo más casos de ese “espíritu de la Ciencia”? Será por casos históricos perfectamente y detalladamente documentados. Para alejarse de esas justificaciones ateas tan simplistas, para documentarse sobre el sentido humano de la religión, para analizar el porqué el ser humano necesita a la religión para seguir evolucionando, aconsejo la lectura de esta excelente obra.

“El método científico se enfrenta brillantemente a objetos, pero es menos convincente cuando se aplica a las personas o las artes.”

En esta obra, me ha gustado ver como Karen Armstrong ha unido lo religioso a la devoción, y como esta devoción conlleva la ruptura del límite, del condicionante físico y material por parte del individuo. Ser humano y ser religioso son un todo porque la trascendencia forma parte de la condición humana. Otra cosa es no creer en Dios debido al descrédito de algunas organizaciones y personalidades religiosas. Dios no es una institución ni está detrás de institución alguna, como tampoco hay que confundir el convencionalismo en la visión o en la imagen de Dios, con la existencia real de un ser supremo. Aunque haya personas que tengan una imagen de Dios como su Yo elevado a la enésima potencia, esa idea errónea de Dios no justifica su no existencia.

El ateísmo racionalista debería ser tan exigente en las razones que pone encima de la mesa en contra de la existencia de Dios, como lo es en la absoluta cerrazón mental ante los hechos que, aun existiendo, no tienen explicación alguna salvo una actuación divina. Entrando en esa dinámica racionalista, es del todo elogiable que Karen Armstrong contraponga el logos (la razón) al mito (el imaginario) como símil del ateísmo y la religión. Lo definido y concreto frente a lo creativo e imaginado. Al igual que la visión de Dios por el ser humano ha evolucionado a lo largo de la historia, al igual que nuestra sociedad está sometida a un constante cambio, no se debe caer en el error de tomar la descentralización de las organizaciones religiosas en la actualidad, con la pérdida de la fe en Dios, y siguiendo esta línea, Karen Armstrong rompe una lanza a favor de una unidad entre la fe y la razón en pro de una Humanidad más avanzada. Tal y como comenté en el libro “El Universo en un solo Átomo”, escrito por el Dalai Lama, la ciencia y la religión no tienen por qué atacarse, ni tampoco, por qué ignorarse. “En Defensa de Dios”, el sinsentido del enfrentamiento entre la Razón y la Religión. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Cuando la propia ciencia está llegando a ser menos determinada, es quizás el momento de volver a una teología que afirme menos y esté más abierta al silencio y al no saber.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 454
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