viernes, julio 10, 2009

STEFAN ZWEIG "CASTELLIO CONTRA CALVINO -Conciencia contra violencia-".

LUX ATENEA WEBZINE conmemora el QUINTO CENTENARIO del nacimiento del teólogo francés JUAN CALVINO (10 de julio, 1509 - 27 de mayo, 1564)


Publicado por: EL ACANTILADO.
ISBN: 84-95359-56-1 Edición: 2001

“Siempre que la humanidad ha disfrutado de la paz durante demasiado tiempo y con demasiada despreocupación, le sobreviene una peligrosa curiosidad por la embriaguez de la fuerza y un apetito criminal por la guerra.”

En este aniversario tan señalado, quisiera dedicar este artículo a la figura histórica de Miguel Servet (29 de septiembre, 1511, Huesca , España – 27 de octubre, 1553, Ginebra, Suiza), injusta y cruelmente condenado a la hoguera por aquellos mismos que se rebelaron contra Roma por sus excesos y arbitrariedades. Como ha sucedido a menudo en la historia de la Humanidad, aquellas corrientes que se han rebelado con furia contra los opresores, tras coger el poder suelen comportarse con más crueldad aun que los anteriores gobernantes. Este fue el caso de Juan Calvino, y el consiguiente calvinismo, y de todos los seguidores de la Reforma que se rebelaron contra los dictados del Vaticano. Por poner un ejemplo claro de lo que aquí expongo, todas las corrientes cristianas no católicas llevaron a la hoguera a tres veces más personas que la Inquisición, aunque luego la Inquisición haya quedado con la práctica totalidad de esta culpa desde el punto de vista de la opinión pública. Espero que estas palabras no sean tomadas como una defensa de la figura del Papa y del Vaticano, ni como una forma de exculpación de la barbarie cometida por la propia Inquisición. En este libro, el lector podrá comprobar que si a Miguel Servet lo hubiera juzgado un tribunal católico, este no habría sido condenado a la hoguera por tales cargos. Por lo tanto, aquí no hablo del católico bueno y el calvinista malo. Aquí de lo que hablo es del choque absoluto existente entre la libertad de expresión y el fanatismo religioso, y nadie mejor que mi admirado Stefan Zweig para hablar sobre ello desde un punto de vista racional, inteligente y muy clarificador.

“Cada época escoge siempre a un grupo de desdichados para descargar sobre ellos el odio colectivo represado.”

Juan Calvino, Jean Cauvin, fue un teólogo francés cuyo fervor religioso cambiaría el rumbo de la historia de la religión en Europa en el siglo XVI. Doctorado en Derecho en la Universidad de Orleans, sería en esa etapa universitaria en donde llegaría a conocer el pensamiento humanista con el que se identificaba la Reforma en su lucha contra la corrupción procedente del Vaticano. De esta manera, en el año 1535 Calvino encontrará en las palabras de Lutero ese espíritu religioso y esa visión del hombre ante Dios que le harán identificarse plenamente con esta corriente. Tras la caída de la ciudad suiza de Ginebra en manos de los reformistas y la instauración de una teocracia, Calvino será invitado a instalarse en esta ciudad para formar parte del nuevo gobierno. Pasado un tiempo, debido a las diferentes luchas en las que se encontraba sumido el territorio helvético, Calvino abandonaría la ciudad para establecerse en Estrasburgo, pero, en el año 1541, es de nuevo reclamado por los ginebrinos. Calvino no abandonaría esta ciudad hasta su muerte, estableciendo un dictatorial gobierno teocrático de corte radical que estaría 25 años bajo su mandato.

“¡Qué error! Creer que a un fanático se le puede abrir los ojos o aplacarle.”

La ciudad de Ginebra entró en una etapa oscura de su historia. Bajo la despótica mirada de Calvino, los ciudadanos ginebrinos fueron obligados a asistir obligatoriamente a los sagrados actos religiosos, se condenó de forma implacable cualquier comportamiento que vulnerase las leyes de Dios, se prohibió el consumo de alcohol, los bailes populares y la interpretación de piezas musicales que no estuvieran basadas en el espíritu cristiano,… en definitiva, las libertades ciudadanas quedaron mermadas muy considerablemente y el espíritu alegre tan característico en estas tierras quedó apagado. Cualquiera que rompiera los márgenes dictados sería ejecutado, o condenado a morir en la hoguera. Uno de estos casos fue el de Miguel Servet, condenado por dar una opinión sobre la Santísima Trinidad opuesta a la oficial, y no retractarse de ello. La libertad cristiana que defendieron los reformistas ante los dictados de Roma, murió quemada en cada una de las hogueras a las que llevaron a quienes posteriormente no profesaron sus normas.

“Habrán de pasar dos siglos después de Calvino para que Ginebra pueda volver a dar un solo pintor, un solo músico, un solo artista de renombre mundial.”

En este libro, Stefan Zweig nos hablará precisamente de la defensa que Castellio realiza de los valores de libertad de expresión mostrados en público por Miguel Servet, frente al fanatismo religioso de Calvino en el poder cuyos excesos e injusticias atenazan a la inteligencia individual y al progreso común. Castellio no podrá evitar que Miguel Servet tenga una muerte horrible en la hoguera, pero las ideas y los conceptos con los que defendió esa libertad de expresión refutaron de forma muy eficaz y convincente las doctrinas enarboladas por cualquier corriente dirigida a la esclavitud moral y ética de la sociedad. Las palabras de Castellio, puestas frente a frente con los pensamientos y las leyes del propio Calvino, mostrarán al lector las debilidades de estas directrices de corte fundamentalista de forma contundente. Unas leyes que han de imponerse en la sociedad a la que tratan de encadenar y encorsetar, a base de violencia, arbitrariedad y terror. Con el miedo, usado como un método eficaz para su cumplimiento, estas normas tratan de debilitar y romper cualquier oposición, y lo que es más importante, tratan de evitar el nacimiento de un líder social que consiga hacer despertar a la ciudadanía de su estado carcelario.

“Las acciones más puras del espíritu nunca proceden del fanatismo, sino que son el resultado del autodominio y la moderación.”

De nuevo, Stefan Zweig volverá a sorprender al lector. Escrito con un estilo literario muy característico que no me cansaré de alabar, “Castellio contra Calvino” es indiscutiblemente un libro “políticamente muy incorrecto” en un mundo actual dominado por el miedo. Desde la época de Calvino hasta nuestros días han pasado casi quinientos años, pero la esencia del patrón dictatorial sigue siendo el mismo. Tal vez, debido a los avances tecnológicos, el poder que uno de estos sistemas de gobierno puede ejercer sobre el ciudadano es mucho mayor. Su poder de coacción, de manipulación, se ha incrementado de forma muy significativa desde entonces, pero también es verdad que la humanidad ha elevado considerablemente su cultura y su visión del mundo, de la vida y del destino de la propia especie, y este es un factor clave para el debilitamiento de esas tendencias que limitan al individuo. El futuro, quién sabe cómo será, pero lo que sí está claro es que la Tierra ya no es ese mundo casi infinito de inagotables recursos. El ser humano ya ha conquistado cada uno de los rincones de este planeta y el reto existencial habrá de ser una armonía entre la supervivencia como colectivo y la evolución individual. Todo lo que descompense esta balanza nos llevará a gobiernos implacables o a un caos de apocalíptico trasfondo. “Castellio contra Calvino”, la historia de un supuesto libertador que, con el poder en sus manos, acabaría convertido en un dictador mucho peor y más terrible que el anteriormente depuesto. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Cuando los ideales de una generación han perdido su fuego, sus colores, un hombre con poder de sugestión no necesita más que alzarse y declarar perentoriamente que él y sólo él ha encontrado o descubierto una nueva fórmula, para que hacia el supuesto redentor del pueblo o del mundo fluya la confianza de miles y miles de personas.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 400
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