jueves, mayo 07, 2009

DAVID LYNCH “EXPOSICIÓN DE PINTURA Y FOTOGRAFÍA”.


Publicado por: EDICIONS ALFONS EL MAGNANIM.
ISBN: 84-7822-061-5
Edición: 1992

Es de sobra conocida mi pasión por la obra cinematográfica de David Lynch (de por sí, mi película preferida de toda la historia del cine es “Lost Highway -carretera perdida-”), pero lo aquí presente me ha impresionado, me ha hecho pensar, estimulando mi nous hasta situarme al borde del abismo que todo ser humano tenemos dentro. Una inmensidad oscura y desconocida en la que David Lynch se mueve como si estuviera en su propio hogar. Dando inicio a este artículo, quisiera resaltar que este libro fue el catálogo oficial de la exposición sobre la obra pictórica y fotográfica del maestro David Lynch, organizada por la Sala Parpalló en el Palau dels Scala. En este importante evento se expuso por primera vez en Europa esta colección de obras creadas por este genio artístico, mundialmente famoso por sus trabajos como director de cine. Con la temática del lado más oscuro del ser humano y de la sociedad norteamericana siempre presente en su obra, este conjunto de pinturas y fotografías reflejaron con total humildad y autenticidad la siniestra visión que este creador tiene de lo cotidiano.

Todas las fotografías de David Lynch llevan el sello característico de la actividad humana, pero con la paradoja de que jamás ha quedado inmortalizado individuo alguno en sus instantáneas. Son fotografías en blanco y negro que se recrean en las formas industriales como imagen perfecta de nuestra decadencia moral. El humo, las cenizas, los cielos cubiertos, la basura, los objetos abandonados, el áspero metal, las calles sin pavimentar, el óxido predominante, las figuras con formas humanas, las sustancias con apariencia orgánica, los muñecos en actitudes que parodian nuestros comportamientos, los macabros frascos con formol,... se convierten en todo un mosaico simbólico en manos de Lynch. Un espectáculo visual que incita a la reflexión sobre quienes somos y cómo somos los seres humanos.

En cambio, en su faceta como pintor, Lynch se dedica a pintar sin dar posteriores retoques a sus obras, creando de esta manera en una única sesión. Sus obras pictóricas son inquietamente sedosas; como cicatrices en medio del caos, con arañazos de ira que inspiran impotencia ante el cruel presente; y cuando entra el color en el cuadro, lo hace sobre fondos oscuros y difusos, dando luz a lo trágicamente oscuro. El amplio espectro cromático de la escala de grises es expuesto con generosidad y variedad en estos cuadros, mientras gruesos trazos terminan convertidos en remiendos, en punzadas dadas a un espíritu debilitado y roto. Influenciado por el pensamiento artístico de Kafka, Lynch muestra un estilo minimalista muy acusado, usando gran cantidad de pintura para crear fondos y para crear formas fantasmagóricas de apariencia tridimensional que amenazan muy seriamente a quienes las observan. Son formas que parecen surgidas del averno, de las peores pesadillas, de lugares demoníacos, y que atacan directamente a la propia razón del espectador. Y cuando la palabra llega a hacerse presente en una obra, siempre lo hará para sentenciar, para evitar el juicio del espectador ante lo que está contemplando.

A destacar el prólogo escrito por Juan Vicente Aliaga titulado “El Infierno según Lynch”, un texto en perfecta sintonía con mis pensamientos hacia este multifacético artista de culto. La influencia de Dante y su “Divina Comedia” se hace obligatoriamente presente cuando nos adentramos en este universo inequívocamente siniestro. Para David Lynch, el infierno real existe en el interior de cada ser humano, en la aparente “normalidad cotidiana”, en cada obsesión y psicopatía camuflada con comportamientos sociales ejemplares, en esa sonrisa amable presente ante nosotros que, sin saber por qué, pone en alerta nuestro instinto. Y es que una risa puede llegar a infundir mayor horror y miedo en algunas ocasiones que la presencia física más brutal y desgarradora. Esa es la esencia principal de la belleza siniestra (aconsejo la lectura del libro “Lo Bello y lo Siniestro” del ilustre Eugenio Trías si quieren aclarar cualquier duda al respecto).

La excelente entrevista realizada por Kristine McKenna a este gran maestro, pone un punto y final a este libro antes de que pasen a la contemplación, o mejor dicho, a la inmersión sensorial en las obras expuestas. Personalmente, creo que las creaciones cinematográficas de David Lynch tienen muchas semejanzas con el universo literario de William Shakespeare respecto a ese reflejo del verdadero trasfondo del pensamiento humano, un elemento crucial en la definición de su comportamiento, y su intencionalidad, que viene conservando genéticamente desde tiempos inmemoriales. O como un cristiano diría, con esa oscura semilla portada desde el nacimiento de Caín. “David Lynch -exposición de pintura y fotografía-”, no todas sus creaciones están orientadas en exclusiva al séptimo arte. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Lux_Atman

Artículo Nº: 368
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