sábado, abril 25, 2009

EUGENIO TRÍAS “LO BELLO Y LO SINIESTRO”


Publicado por: EDITORIAL ARIEL, S.A.
ISBN: 84-344-1219-5
Edición: 2001

“La razón puede pensar en el infinito.”

Hace pocos días terminé de releer otra vez este libro imprescindible para poder reconocer con claridad, y en todas sus variantes, la belleza contenida en cualquier manifestación artística, ya esté esta reflejada en mayor o menor medida. Originalmente publicado en el año 1982 (esta edición del 2001 la compré hace bastante tiempo pero se han publicado más ediciones desde esa fecha), este estudio sobre la belleza y sobre cómo es interpretada esta por la persona que la observa, se ha convertido en una referencia literaria de obligatoria lectura en cuanto me dispongo a analizar cualquier estilo dentro del mundo del Arte. Su autor, Eugenio Trías, profesor de Filosofía en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), tiene la difícil habilidad de plasmar lo complicado con palabras sencillas, y de transformar lo complejo y conceptualmente escurridizo en algo perfectamente entendible por cualquier persona interesada en aprender a través de sus publicaciones. Dividido en cinco grandes apartados (lo bello y lo siniestro, el cuadro que nunca fue pintado, el abismo que sube y se desborda, Freud y la tragedia griega, y, escenificación del infinito-interpretación del barroco-), en este libro Eugenio Trías sabe despertar muy bien al intelecto con habilidad, y estimular constantemente la curiosidad del lector hasta la última página.

“El arte barroco constituye un esfuerzo titánico por sugerir, mediante todos los recursos dramáticos disponibles, mediante un virtuosismo sin límites, lo infinito a través de lo finito, la invisible infinitud a través de lo visible, fugaz e ilusorio.”

Partiendo de la base racional de que la Belleza es un concepto subjetivo íntimamente ligado a la moral social reinante, independientemente de los cánones de belleza establecidos por la sociedad siempre tendremos tres niveles cualitativos y cuantitativos con los cuales clasificar la Belleza: lo bello, lo sublime y lo siniestro. Esta clasificación y valoración podrá ser tomada en este orden, u orden inverso, dependiendo de los valores morales (estéticos) de la sociedad:

1-Lo bello será cuando una obra contenga lo infinito en su finitud, cuando contenga ese halo divino palpable, asequible, y consiga hacer del ideal algo físico. Con lo bello uno cree que lo ideal es físicamente posible y ese es el punto de ruptura de lo bello respecto a lo común, lo cotidiano y lo normal. Lo bello será el inicio del camino iniciático del ser humano hacia lo divino.

2-Lo sublime será aquello que traspase los límites de lo bello, por lo tanto, al estar más allá de lo bello provocará en la persona sentimientos de inferioridad. El hombre se encuentra cara a cara con sus propios límites y, por este motivo, lo sublime hará que la Belleza le muestre esa cara dolorosa al atacar su ego humano. Al contrario que lo bello, lo sublime será aquel ideal físico intocable. Con lo sublime, ese límite obvio de lo bello queda eliminado y claramente se rompe el mapa del camino iniciático del ser humano hacia lo divino. El camino marcado desaparece y frente a él se pierden las pistas que le guiaban, irguiéndose ante él lo colosal, lo grandioso,... en resumidas cuentas, todo aquello que le hace verse con la importancia de un grano de arena en medio de un desierto. La característica principal de lo sublime es el derribo del exceso anti-natural del ser humano.

3-Lo siniestro será aquello que está más allá de lo sublime. Lo siniestro será la condición límite de una forma estética o representación artística. Lo siniestro será tanto la intensa luz cegadora como la oscura sombra que algo oculta, aquello que no se observa claramente pero se siente su presencia. Lo siniestro como límite de Belleza siempre se moverá en esa frontera entre la máxima Belleza y el abandono del simbolismo representativo. La ruptura del idealismo estético a través de la visión cruda de la Belleza es otra de las características que definen lo siniestro y, por este motivo, habrá quienes nunca contemplen lo siniestro como límite de Belleza, sino como lo que está fuera de la Belleza. Ese es el peligro que se corre cuando alguien se mueve en los límites artísticos: siempre correrá el riesgo de ser acusado de estar fuera de esos límites. Una de las características principales de lo siniestro será la reacción de rechazo que provocan las cosas familiares, íntimas, sospechosamente apacibles, esas sensaciones propias de la infancia pero que están ocultamente vivas en el presente consciente de la persona. Lo siniestro es condición de lo místico, la doble lectura, la lectura entre líneas, la fantasía del deseo temido convertido en realidad como vía de aprendizaje y comprensión de nuestro yo,... resumiéndolo todo a su esencia más característica, bajo la influencia de lo siniestro se produce un acercamiento a nuestra incomprensible alma. Atracción y repulsión provoca la mirada de lo siniestro.

“El personaje sagrado es trágico en tanto incurre en una falta, la llamada culpa trágica, que es ignorada.”

Lo bello es para el ser humano el inicio del camino hacia el sufrimiento, lo sublime es su subyugación psicológica, y lo siniestro es la materialización de sus temores y miedos que, aunque presentidos, hasta este momento permanecían ocultos. Nunca olviden que el Arte conduce a la Verdad, y no a la realidad que percibimos; el Arte confronta la Verdad con esa realidad. Por este motivo, una de las condiciones para que una obra sea Bella es su capacidad de revelación, y de ocultación (factor siniestro). El Arte es un velo: es ilusión y, a su vez, revelador. El Arte es profundamente fetichista y, por eso mismo, tener en su biblioteca un ejemplar de “Lo Bello y lo Siniestro” será una muestra clara de su amor y su interés por el Arte. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“El ojo es cine, el objeto es pintura.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 379
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