viernes, febrero 20, 2009

ELIPHAS LEVI “LA CLAVE DE LOS MISTERIOS”.

Publicado por: EDITORIAL HUMANITAS, S.L.
ISBN: 84-7910-310-8
Edición: 2000

“Juzgad a los maestros por sus obras.”

El factor determinante que despertó mi armonización con la Mística fue el descubrimiento de una Realidad que siempre ha estado ahí, pero que no veía ni sentía. Sorprende comprobar, sin lugar a la duda, cómo estamos condicionados por factores cuyos efectos llegamos a considerar como parte de la propia vida, o como fruto del azar, cuando para nada es así. Si este despertar se produce, los sentimientos que afloran en el interior hacen sentirnos como cobayas que, siendo manipuladas, toman esa manipulación y ese entorno intencionadamente creado, como algo normal. Como si la vida fuera exactamente eso mismo. Y en cambio, la Realidad que no ven ni entienden es completamente distinta de lo que piensan.

“¡Ay de aquel que desea saber demasiado! Porque si el conocimiento excesivo e imprudente no le mata, le volverá loco.”

Eliphas Levi, en su obra “La Clave de los Misterios”, nos señala esa Realidad, nos explica sus experiencias, nos narra cómo fueron las lecciones aprendidas del error, de la investigación seria y profunda que lo llevó a metas no soñadas, ni esperadas. Pero, sobre todo y por encima de todo, “La Clave de los Misterios” es una rigurosa llamada de atención a la responsabilidad absoluta del místico. Una responsabilidad que traerá fatales consecuencias a quienes tomen los caminos místicos como un juego, como un divertimento inofensivo y emocionante. La libertad del individuo inexorablemente implica asumir la responsabilidad en los efectos de los actos, y como no, el ineludible cumplimiento de un deber moral. Ya sea por exceso o por defecto, si la voluntad de una iniciativa no llega a su término, o es adelantado ese final por la impaciencia en la obtención de resultados, siempre supondrá la pérdida de la esencia de la experiencia, o sea, del conocimiento buscado.

“La luz verdadera sosiega y satisface al alma. La alucinación, por el contrario, la cansa y la turba.”

Hay peligros cruciales en la evolución espiritual del ser humano que siempre pasan, y pasarán, factura. La consciencia de la intencionalidad del error provocado, o de la injusticia cometida, es un veneno que mata la energía espiritual. El idealismo, siempre que se separe de la ilusión, suele traer inesperados frutos al ser porque, cuando algo se une a la ilusión, lo más fácil es caer en la desilusión y la desilusión es un fruto amargo de difícil asimilación espiritual. Poderes de la mente y de la voluntad, polaridades y armonías, magnetismo e influencias, normas a considerar y lecciones claves, luchas contra la fatal providencia con la que estamos marcados desde nuestro nacimiento, un conjunto de causas y efectos descritos de forma clara pero no precisa en su abismo real. Palabras que nos alertan de los peligros de la desidia y la pasividad.

“Que cada uno rece a su manera y celebre la comunión con los suyos. No condenéis, sin embargo, a los demás.”

La imprecisión llega a convertirse en el método más apropiado para hablar con la mayor claridad a los amantes de la espiritualidad, y como no podía ser de otra forma, es una inteligente manera de espantar a los curiosos y a los falsos místicos. “La Clave de los Misterios” es un canto a la independencia, al individuo que planta cara a los condicionantes que la vida le ha impuesto y que, curiosamente, llega a auto-imponerse la honestidad consigo mismo como principal vía de obtención de conocimiento. “La Clave de los Misterios”, giros y giros alrededor de la línea que separa el Bien y el Mal entre anotaciones escritas por un maestro de auténtico lujo: Aleister Crowley. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“¡Felices aquellos que vuelven a encontrar la inmortalidad en las creaciones de su alma!”

Lux_Atman

Artículo Nº: 335
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