sábado, diciembre 13, 2008

DALAI LAMA "EL UNIVERSO EN UN SOLO ÁTOMO".

Publicado por: DeBOLS!LLO.
ISBN: 84-8346-292-8 Edición: 2007

“Si no cuidamos de este hogar ¿qué otra función tenemos en la Tierra?”

Desde siempre ha existido ese choque entre la mentalidad científica y la espiritual. Si se mira al pasado europeo, hasta hace unos pocos siglos el control del pensamiento estaba en manos de la férrea e intolerante jerarquía religiosa de turno, y no fue hasta el nacimiento del Siglo de las Luces cuando la corriente científica racionalista empezó a reclamar su protagonismo dentro de la sociedad. El tiempo ha pasado, la razón científica se ha impuesto claramente en la sociedad occidental, pero al igual que en el pasado, se vuelven a repetir los mismos errores de corte intolerante ante todo lo que no se ajuste al rígido y limitado mundo establecido por la élite científica. De esta manera, despreciando todo lo positivo del pensamiento espiritual, la Ciencia pide su culto a cada uno de los miembros de esta sociedad moderna bañada en la opulencia y el progreso. ¿Por qué Ciencia y Espiritualidad no pueden ir cogidos de la mano en pro del bien de la Humanidad? ¿Acaso la Ciencia ha logrado ofrecernos ese Paraíso Terrenal tantas veces adelantado como una realidad inminente? Veo el mundo, veo la indiscutible primacía del pensamiento racional y científico, y veo el mundo cada vez más deshumanizado, más salvaje, más extremo, más degradado, más decadente, más inmoral y sin ética alguna ante la privilegiada y milagrosa existencia humana.

“Dentro de poco tiempo, la genética podrá decir a individuos o familias enteras que tienen genes destinados a matarles o dejarles impedidos en la niñez, juventud o la mediana edad. Este conocimiento cambiaría radicalmente nuestras definiciones de lo que es salud y enfermedad.”

No voy a negar mi admiración por el Dalai Lama. Esto que digo no es sinónimo de mi pertenencia a la religión budista, ni tengo intención alguna de serlo algún día. Pero lo que sí admiro es su franqueza a la hora de abordar temas y problemas muy delicados que nos afectan a todos y cada uno de los seres humanos que vivimos en este planeta, este rincón del Universo tan castigado por nuestra falta de escrúpulos. Varios han sido los libros del Dalai Lama que he leído y estudiado, pero “El Universo en un solo Átomo” ha sido toda una referencia para poder dar sentido y consistencia a una visión particular de esos dos mundos tan enfrentados. Además, es del todo elogiable que para defender su postura, tome la determinación de alejar cualquier tipo de propaganda religiosa a favor del budismo en su mensaje, permaneciendo en el lado espiritual mientras hace referencia a otras confesiones, y sin desmerecer en absoluto la gran labor realizada por la Ciencia en la evolución del pensamiento humano. El Dalai Lama se encuentra a favor de una unión entre estas dos corrientes, en vez de atacarla con ánimo de desprestigiarla. En más de una ocasión, el lector tiene la oportunidad de leer en sus propias palabras, frases en las que llama a eliminar conceptos religiosos budistas a los que la Ciencia ha dejado obsoletos y sin sentido. ¿A cuántos líderes religiosos actuales han escuchado hablar en tales términos? ¿Cuántos líderes religiosos consideran a la Ciencia como una aliada, como una desveladora de falsos misterios en este siglo XXI dominado por la intolerancia?

“Entra en juego la concepción misma de la naturaleza humana.”

Toda corriente o pensamiento, sea racionalista y/o religioso, ha de ser tomada con prudencia y cierta mirada de desconfianza hasta que se demuestre su lado positivo, pero cuando una corriente como la racionalista científica aleja al ser humano de la ética y la moral, ¿Cuál es la meta hacia la que se dirige el destino humano si este queda totalmente en sus manos? Porque hablar de ética y moral en el plano científico es poco menos que hablar de algo quimérico. Para la Ciencia, todo ha de ser probado, medido, calculado, repetido y experimentado sin ninguna posibilidad de error, pero ¿Cómo podemos medir o calcular, por ejemplo, los actos caritativos tan característicos en la especie humana? ¿Con qué escala de valores podemos cuantificarlos? Cuando un ser humano realiza actos bondadosos, ¿Cómo podemos medirlos? Cuando un ser humano ayuda a otro de su especie, o ayuda a seres de otras especies, ¿También los podemos medir? ¿Medimos también cómo una persona se estremece al contemplar el mundo desde lo alto de una montaña, o cuando observa las estrellas en el cielo nocturno? ¿Cómo vamos a poder medir la esencia humana principal que son los sentimientos? La locura científica está desatada y sin control al sentirse poderosa e indiscutible dentro de la sociedad moderna.

“Aun sabiendo que un embrión en concreto lleva el gen de una enfermedad, no podemos estar seguros de que esta se manifestará.”

En este recién iniciado siglo XXI, la Ciencia no se pone en cuestión, en tela de juicio. Los científicos son los nuevos sacerdotes, aquellos que pueden hacer y deshacer a su antojo, amparados por ese supuesto beneficio para la Humanidad, al igual que en el pasado, los sacerdotes eran elegidos de Dios y no se les cuestionaba. Y cuando la Ciencia y sus sacerdotes se equivocan, no es un error suyo, es un fallo humano ya que la Ciencia nunca se equivoca, al igual que en el pasado, las religiones y sus sacerdotes no se equivocaban, era la voluntad de Dios, y si lo acontecido era algo grave y nefasto, esa era la prueba más clara de que los fieles no habían sido lo suficientemente devotos con Dios. Un error humano igualmente.

“Los seres humanos son mucho más que genomas.”

No creo que esta obra rompa la dinámica científica marcada por la falta de ética y moral en la que está embarcada la sociedad occidental. Es más, creo que el poder de la Ciencia dentro de la sociedad no ha hecho más que empezar ya que se han unido dos poderosas fuerzas, Ciencia y Dinero, en un solo camino, y a ver quién es el que se atreve a parar tal inercia. La sociedad se le echaría encima pidiendo su cabeza, acusándole de retrógrado y de enemigo del progreso. Pero una cosa es que no se pueda parar, y otra, que por no poderla parar tengamos que verla como algo absolutamente positivo e inocuo. La Ciencia sigue abriendo más cajas de Pandora como la Genética, la Nanotecnología, la Biotecnología,… sin hacer una análisis detallado de cuál va a ser su influencia en la Humanidad, y si será beneficiosa o no su implantación. Para la Ciencia, toda frontera ha de ser rota. Luego, ya se estudiarán sus características al detalle. Mientras tanto para la Ciencia, un ser humano no es un ser con sentimientos y emociones, con pensamientos e imaginación, sino un objeto con vida para ser estudiado sin tener en cuenta moral o ética alguna. Si en la faz de la Tierra apareciera el animal más bello y celestial del universo, un ser humano normal vería su espíritu ensancharse al contemplarlo, disfrutaría si pudiera comunicarse son él (aunque fuera de forma muy sencilla), buscaría hacerse amigo suyo. Un ser humano religioso pasaría a un estado de engrandecimiento del alma al contemplarlo, lo consideraría un regalo del Cielo y de Dios (o de los Dioses), lo cuidaría para que estuviera con él el mayor tiempo posible como signo de buen augurio. Pero un ser humano científico, lo primero que haría sería analizarlo, medirlo y luego matarlo para diseccionarlo, sacaría todos sus órganos, los mediría, los analizaría, y al final de todo, su Ego se expandiría hasta el infinito al haber sido el primer ser humano en realizar un análisis científico exhaustivo de un animal único. “El Universo en un solo Átomo”, un libro para pensar cómo y hacia dónde vamos. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Nuestra concepción del mundo y de nuestra propia existencia quedará limitada a los hechos aducidos por la ciencia y dará lugar a una cosmovisión reduccionista, materialista e, incluso, nihilista.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 316
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