viernes, septiembre 05, 2008

WILLIAM SHAKESPEARE “MACBETH”.

WILLIAM SHAKESPEARE, OBRAS COMPLETAS XI.
Publicado por: RBA, S.A.
ISBN: 84-473-2930-5 Edición: 2003

”Sólo tiene vida en mí lo que aun no existe.”

Cercano a la frontera de la novela negra, “Macbeth” es una obra trágica escrita por Shakespeare tras inspirarse en la historia de Macbeth incluida en las crónicas de Holinshed, libro publicado en el año 1587. Pese a que Shakespeare sitúa la acción de este dramático libro en Escocia, este factor no se corresponde en absoluto con las tierras escocesas que todos conocemos, un detalle que debemos tener muy en cuenta durante toda su lectura. En el año 1606, Shakespeare escribió “Macbeth” como historia a representar en el teatro en presencia de su alteza Jacobo I, y como una especial cortesía ante el rey de Dinamarca Christian IV, ilustre invitado de la Casa Real inglesa.

”La imagen de la desolación se hizo familiar a mi espíritu, y ya no me conmueve nada.”

Una de las cosas que más me gusta de “Macbeth” es que es un relato en el que Shakespeare no busca solamente la justicia como eje principal de la obra, sino también encuentra imprescindible el provocar en el criminal ese cargo de conciencia necesario para dar más fuerza aun a la justicia que se ejecutará. Hablando desde un punto de vista psicológico, “Macbeth” es una de sus obras más completas y complejas, e ineludiblemente, termina implicando al lector en una serie de cuestiones éticas y morales sumamente delicadas. Explotando con maestría este elemento, Shakespeare complicará aun un poco más el establecimiento de una línea perfectamente definida entre lo correcto y lo incorrecto en este relato, moviendo todos los engranajes de la obra para que “el crimen pueda consumar lo que ha empezado el crimen”, una forma más suave de decir aquello de “quién a hierro mata, a hierro muere”. En “Macbeth”, el poder del Mal llega a ser tan avasallador que el uso exclusivo del Bien y la bondad no son suficientes para apartarle de sus dominios, y el Bien queda, simplemente, como una idea deseable para corregir el rumbo tomado por el tirano en su mandato. Pero Shakespeare deja muy claro que es, a todas luces, un pensamiento irrealizable.

”Estoy en un mundo donde a veces se tiene por locura hacer el bien, y se tributan elogios a la maldad.”

La victoria de Macbeth y Banquo sobre el rey Suenon de Noruega le sale muy cara al rey Duncan, una deuda que pagará con su sangre. Tras esta victoria, el rey Duncan cometerá un grave error al nombrar a su hijo Malcolm como heredero al trono, sorprendiendo al lector con la inocencia, irresponsabilidad e inmadurez de este acto, algo impropio en una persona de su nivel en una situación como esta. La consecuencia de tales actos no se hará esperar, y serán el origen de una horrible etapa de asesinatos y muertes que dejarán huella en el futuro gobierno de Escocia. El rey será asesinado. Banquo encubrirá el crimen cometido por Macbeth, pero al conocer lo que nadie debe conocer, también quedará marcado su destino con el sello de la tragedia por orden del nuevo rey. Mas aun, tras el conocer Macbeth el augurio sobre el futuro de Banquo comentado por las brujas.

”Si los sepulcros no arrojan su presa, los palacios se trocarán en festín de buitres.”

Macbeth lucha contra su conciencia pero le pueden más su ambición y sus ansias de poder, por lo que no dudará un instante en hacer uso del asesinato, no sólo para conseguir el poder supremo, sino también para que este permanezca en sus manos. Personificando a la maldad, ejecutará sus acciones de manera precisa, instantánea y fulminante sin que le tiemble el pulso, pero, curiosamente, Macbeth es una persona que se juzga a sí mismo con una absoluta rigidez, y teme mucho más la mala opinión que de él mismo pueda llegar a tener, que de la horrible visión que de él tengan el resto de la gente. Por este motivo, el peor enemigo de Macbeth se llamará Macbeth.

”Aquí las sonrisas son puñales.”

Macbeth es ambicioso y se muestra implacable con quienes se oponen a sus designios. Macbeth no teme a Dios, sino que se teme a sí mismo, y este elemento crucial de su personalidad provocará que se corrompa y aniquile desde dentro de sí mismo. Macbeth se ve como un líder indiscutible de la comunidad, pero con el talón de Aquiles de su inestable personalidad. Macbeth desconfía porque no se fiaría ni de sí mismo, y con esa rabia y ese fuego interior imposible de apagar, se comportará con el resto de las personas que le rodean de forma despótica hasta la saciedad y sin ningún tipo de límite, atrapando a sus súbditos en una tela de araña de corrupción y falta de ética que los llevará a vivir en una absoluta desconfianza hasta entre ellos. En esta delicada situación, cada uno de sus vasallos terminará encerrándose en una individualidad forzosa porque, al encontrarse totalmente condicionados por el abusivo modo de gobernar del rey, sus inseguridades darán forma y solidez a su propia cárcel psicológica dentro de la prisión de sus pensamientos.

”Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia.”

Si hablamos de Lady Macbeth, su esposa, ella sabe muy bien cómo manipular a Macbeth para conseguir que este haga lo que ella desea, pero una vez Macbeth ha alcanzado el poder y es nombrado rey, esta perderá toda su influencia y todo su control sobre los hilos que le permitían manejar a Macbeth según su antojo y criterio. Pese a que Lady Macbeth es cómplice y encubridora de los crímenes cometidos por Macbeth, y aunque nos pueda parecer que posee una personalidad fría y calculadora, también el sentimiento de culpa acabará afectándola igualmente. Acabará siendo prescindible para los intereses de su marido una vez este ha conseguido lo que buscaba, y al final de la obra, Lady Macbeth acabará viendo la opción del suicidio como única salida a su desesperada situación.

”Hombre excesivamente confiado está medio perdido.”

La presencia de lo sobrenatural es constante durante toda esta historia. Espíritus que aparecen y desaparecen de la escena, sombras, sonambulismo, presagios,… aspectos que dan un siniestro colorido a la obra y que dan una fuerza y un ambiente muy especial a las escenas aquí que se desarrollan. Además, la presencia de las brujas acaba sorprendiendo al lector con el mensaje de sus presagios, condicionando gran parte de los pensamientos sobre las acciones leídas. Como gran momento estelar del protagonismo de estos hechos sobrenaturales durante la obra, destaca la escena en donde Macbeth ve el espíritu de Banquo sentado en su asiento durante la cena, una imagen que únicamente verá él entre todos los allí presentes. Una figura fantasmagórica que lo dice todo sin tener que decir nada.

”Estoy en un mundo donde a veces se tiene por locura hacer el bien, y se tributan elogios a la maldad.”

Malcolm versus Macbeth, el Bien contra el Mal, la luz frente a la oscuridad. En un ambiente tan opresivo, el enfrentamiento entre Macbeth y Malcolm terminará siendo inevitable, y en su lucha final, el ímpetu guerrero y la seguridad en la victoria en Macbeth se vendrán abajo tras descifrar con claridad la última profecía de las brujas. Eso sí, sin dejar de luchar acabará aceptando conscientemente el inexorable destino vislumbrado. “Macbeth”, una historia de crueldad, de amoralidad, de violencia y de ausencia de ética alguna como culto supremo al lema “El fin justifica los medios”. ¿Cuántas veces a lo largo de la Historia de la Humanidad se ha logrado alcanzar el poder a través de la traición y el derramamiento de sangre? “Macbeth”, el poder, el miedo y la misantropía unidos en un solo hombre. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

”¿De qué sirve el poder sin la seguridad?”

Lux_Atman

Artículo Nº: 291
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