miércoles, septiembre 03, 2008

FRIEDRICH HÖLDERLIN “LOS HIMNOS DE TUBINGA”.

Publicado por: EDICIONES HIPERIÓN, S.L.
ISBN: 84-7517-319-5
Edición: 1997

Ӄl camina cargado de dolores
por senderos donde no hay amigos.”


¿Qué es Europa desde sus raíces? Fundamentalmente revolución, inconformismo e individualismo, y ese espíritu manifiestamente europeo es el que posee a Hölderlin, incomparable e insustituible poeta del Romanticismo, durante la época en la que escribió “Los Himnos de Tubinga”. En vista al desangelado presente que le tocó vivir, Hölderlin concibió esta obra como la semilla que daría sus frutos en la fértil mente del futuro “Elegido de los Dioses” sobre la tierra. Inexorablemente, el jugo de esos frutos debería traer consigo el conflicto con esa sociedad estancada por el entumecimiento ético y la esclavitud moral. De esta forma, sus palabras incitan a la rebeldía desde la vital pureza del corazón, pero sin confundir esa rebeldía con el libertinaje y la satisfacción caprichosa del Ego humano. Para Hölderlin, la auténtica rebeldía no es otra cosa que una clarividente fuerza proveniente del instinto interior propio del individuo.

”Eternamente, como las llamas de las Vestales,
ardían coraje y amor en todos los corazones.”


Como máxima figura dentro del ideal romántico, Hölderlin escribe “Los Himnos de Tubinga” plenamente convencido de la implantación de su mensaje en Europa en un futuro que ve y siente como algo muy cercano. Hölderlin cree con absoluta certeza en la victoria de estos ideales porque se encuentran fijados en una perfecta armonía con lo bello, con la esencia de lo divino, con los pilares fundamentales del destino universal del propio ser humano. A través de “Los Himnos de Tubinga” nos habla sobre qué razones han de mover el carro del triunfo europeo para que su mensaje pueda sentirlo cualquier ser humano desde dentro, desde la profundidad insondable de su interior. ¿Sus pensamientos son tan solo un ideal? ¿O una utopía? ¿O un sueño alejado del mundo real? Tal vez sea así, pero Hölderlin los considera algo irrenunciable en el ser humano, en esa ineludible lucha para el establecimiento de una sociedad en donde cada ciudadano tenga por derecho propio el estatus de hombre libre.

”Escombros es la bella apariencia de las cosas,
cuando no está unida a la fuerza de mi justicia.”


Es posible que “Los Himnos de Tubinga” sean una quimera, un estado ideal del pensamiento europeo, una lucha por crear una sociedad en la que la virtud sea el principal pilar en la que se sostenga, pero algo que tiene muy claro Hölderlin es que, para que a nivel social se puedan establecer estos nobles principios, “el Elegido de los Dioses” necesita alzarse con la victoria para, a continuación, actuar como un catalizador que transforme la civilización europea en una embajada del Olimpo sobre la tierra. Este personaje de tintes mitológicos tiene un nombre, Hiperión, y Hölderlin lo perfila y da forma de manera precisa y milimétrica, conceptualmente hablando. Por este motivo, el sentido de “Los Himnos de Tubinga” es el de aleccionar y marcar cómo y qué debe llevar a cabo Hiperión para alcanzar con éxito ese privilegiado destino en el futuro de Europa.

”Los placeres brotan de la necesidad
y sólo entre dolores madura
lo más querido, lo que mi corazón disfruta.”


Sin duda alguna, Hölderlin cree en la complicidad irracional que une a los hombres amantes de la libertad, una poderosa fuerza que potencia el impulso de sus acciones. Gracias a su lucha por la libertad, el ser humano logra estar orgulloso de su dignidad cuando esta es conseguida, ganada. Los Dioses son, sobre todo, libres, y el ideal que observamos en las palabras de Hölderlin posee esa luz proveniente del infinito porque este poeta siente con absoluta honestidad desde dentro, la presencia de lo divino en la propia vida.

”Nunca se somete, engañada por la arrogancia,
el alma libre a la sombría locura.”


Hölderlin siente un profundo respeto por el poder de la Madre Naturaleza, un poder que el ser humano ha de sentir como una parte importante de su vida, aunque a veces este pueda llegar a parecerle inhumano, cruel y dramático. El hombre vive en el hogar de la Madre Naturaleza, pero su sentido existencial se encuentra en su jardín mientas camina hacia la puerta que le permita entrar en el mundo de los Dioses. Pero sabe con certeza que para poder cruzar esa puerta, antes debe renovar radicalmente su espíritu. Sin esa condición, esa puerta nunca permitirá ser abierta.

”Que el placer del triunfo de la virtud purifique
mi pecho de las mezquinas alegrías.”


Cuando se habla de Hölderlin, estamos haciendo mención a un genio de la literatura cuya cultura e inteligencia le permitió ver desde la lejanía, la imagen del luminoso Olimpo. La cultura, ese factor soldado inevitablemente al sentimiento de libertad humana, ese pedregoso sendero que ha de pisar aquel hombre que desee sentir lo sublime desde su propia alma. La cultura, ese inacabado libro que los hombres llevan escribiendo desde que el mundo es mundo para lograr encontrar y comprender la razón de su existencia, de la vida y del tiempo. “Los Himnos de Tubinga”, la necesaria renovación metafísica de la existencia humana. ¡¡¡Disfrútenlo!!!.

”Es mío aquel a quien una noble imagen
embellece con encanto el corazón,
despreciando las bajas ansiedades,
anhelando en una vida sin mancha
el placer puro de los dioses.”


Lux_Atman

Artículo Nº: 290
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