viernes, agosto 22, 2008

ALBERTO TRINIDAD “MINORÍAS DE UNO”.

Quiero dar las gracias a ALBERTO TRINIDAD por su cortesía con LUX ATENEA LIBROS. Su apreciada dedicatoria habla por sí misma.

Publicado por: EDICIONES OBLICUAS, S.L.
ISBN: 84-935404-0-4 Edición: 2006

”Bébete el fuego que mira lo que otros no se atreven a ver.”

Iniciando este artículo tan especial para mí, quisiera agradecer muy afectuosamente a Alberto Trinidad, escritor/alquimista de esta genial obra, tanto por su sugerente dedicatoria hacia Lux Atenea Webzine como por toda la cortesía mostrada y atesorada en su persona. Cuando recibimos su reciente libro, “Minorías de Uno”, les puedo asegurar que a pesar del excelente y atractivo diseño de su portada, esta bella y sutil presentación no era más que una idílica puerta hacia unos momentos que viviría de manera muy intensa, hablando en todos los sentidos que el lector pueda imaginarse. Cuando un libro llega a tocar la fibra sensible de uno de forma tan magistral en medio de la situación más dolorosa y delicada de su vida, y esta lectura se convierte en una maravillosa vía de luminosidad y escape de la terrible realidad, automáticamente esta obra deja de ser eso mismo, una obra literaria, para pasar a formar parte de tu experiencia, de tu personalidad, de tus sueños, de tus recomendaciones, y sobre todo, de tu intimidad.


A día de hoy, este ha sido el primer y único artículo que he escrito por segunda vez partiendo desde cero. Normalmente escribo los artículos de un tirón y los dejo cerrados, pero, aunque ya tenía escrito y terminado el comentario de esta novela desde hacía algunos meses, tras la radical y reciente evolución de la perspectiva personal que uno tiene de la vida, me encontré con un artículo cuyo mensaje al lector consideraba que estaba incompleto, con lagunas, y en muchos sentidos, sin tener la chispa especial que da sentido a esta obra literaria. Inmediatamente borré ese comentario, rompí las hojas del cuaderno que contenían mis anotaciones y observaciones, y pasé a escribir esta opinión que aquí les presento en negro sobre blanco, o sea, a la vieja usanza (ese fue el método de escritura utilizado en mis artículos publicados tanto en la Revista Cultural Atis&NYD, como en la Webzine Cultural Shadow´s Garden).

”- ¿Eres extranjera, no?
- Sí, lo soy; extranjera de ti, de la gente...”


Cuando nos adentramos en el mundo de “Minorías de Uno”, el lector toma contacto directo con sus cuatro protagonistas principales en sus primeras páginas. Con una entrada tan perfectamente delimitada desde el inicio de la obra, Alberto Trinidad prepara mentalmente al lector con lo que va a ser la estructura espacial y física en la que se van a mover estos personajes en cada uno de los doce capítulos que forman esta gran historia de sueños y realidades. Sueños, realidades, dos palabras cuyos significados no son tan fáciles de describir por cado uno de nosotros, y precisamente entre esas dos fronteras variables en función de la personalidad de cada lector, se mueve como pez en el agua Alberto Trinidad. ¿Qué es real y qué es onírico en “Minorías de Uno”? una pregunta que se repetirá constantemente el lector de esta obra, pero a la que cambiaría por otras dos mucho más “reales”, ¿Qué es la realidad para usted? ¿Sigue visitando el mundo de los sueños con la misma inocencia de antaño? Porque “Minorías de Uno” es eso mismo, pureza e inocencia inconsciente convertidas en palabras cuyo significado debilitan la férrea disciplina impuesta por lo material, por la oscura e insensible realidad material. Por este motivo, cada uno de sus personajes está marcado por uno de los cinco estados de la materia, salvo la terrenal, indiscutiblemente. El reino de Morfeo se encuentra en las antípodas de lo terrestre. La ligereza del mundo de los sueños es absolutamente incompatible con el pesado reino terrenal. Cinco estados del universo reducidos a cuatro en el alquímico reino nacido de la mente de Alberto Trinidad y que son asociados en parejas: Alizia-Fuego, Dámaris-Agua, Leolo-Aire y Senderei-Eter. Pasemos a visitar el encantador universo de cada uno de ellos…

”¿Cuántos ojos seré capaz de tener toda mi vida?”

Alizia es el personaje más vital, más vivo, más luminoso y más pasional de toda la obra. Alizia es Fuego, es el Rojo, es el Calor que desprende lo vivo porque tiene necesidad de sentirse viva, y porque aferrándose con fuerza a lo vivo, puede expandirse y ser más ella misma. Alizia huye de la rutina, odia la rutina, y con un intenso y vibrante universo interior por palpitante corazón, establece contacto con todo lo externo de forma mucho más sensible, sin atadura alguna, quedando fascinada con las relaciones que observa en su entorno, como por ejemplo, con el paralelismo que ella establece entre su pelo rojizo y el fuego, y entre su movimiento y el de las llamas. Pero esa particular y pasional visión de las cosas convertirá rápidamente en intrascendente el mundo exterior, y también, a las personas que en él habitan. Con una capacidad de abstracción absoluta y una tremenda sensibilidad al mensaje de los gestos observados en los demás, gracias a su análisis, Alizia tomará referencia sobre cómo es la persona con la que está tratando. Por este motivo, a Alizia no le acaba importando lo que la persona está diciendo, sino qué está diciendo realmente a través de lo que está haciendo y gesticulando. Con el tiempo, Alizia descubrirá que el conocimiento lo trasforma todo, pero cuando sus ojos logran revelar lo oculto, le acaba costando mucho asimilar su esencia verdadera, por lo que tiende a apartarse en su propio refugio cuando es víctima de la desconfianza. Fascinada con el tacto de las cosas, descubre que el tacto también puede trasmitir dolor.

”Rodeada de nadie.”

Dámaris es sinónimo de Agua y de su color favorito, el Azul, porque toma el medio acuático en su conjunto como un ente vivo. Dámaris siente auténtica pasión por el agua y por la sensación de ingravidez que uno llega a tener cuando está dentro, por lo que agua y libertad son palabras que terminan estando fuertemente asociadas. Cuando Dámaris toma contacto con el mundo de la pintura, descubre que ese es el puente hacia su alma que andaba buscando, y decide realizarse como persona a través de este medio artístico usándolo como vía de conocimiento para saber quién es ella realmente. También acaba descubriendo el misterio de la Luna y, desde entonces, nunca dejará de asistir a su cita nocturna con ella. En su relación con los demás, Dámaris no se muestra como es, sino como esperan que ella sea, por lo que no duda en hacer uso de la máscara para desviar la atención de los demás. Con una gran psicología del resto de las personas, juega con ellas gracias al excelente análisis que realiza, pero se ofende con facilidad y se muestra muy inquieta ante la opaca intencionalidad. Buscando siempre el sentido de todo, le molesta mucho la limitación implícita en el nombre de las cosas, por lo que establece juegos de aprendizaje como método para extender sus fronteras mentales, y así, poder eliminar el filtro racional en la definición. Su Ego es muy poderoso, pero no lo identifica en absoluto con su auténtico Yo, por lo que forzosamente acaba necesitando proteger su intimidad de miradas ajenas para poder dar forma a su personalidad con cierta seguridad e independencia. Buscando la armonía para elevar su plano existencial, a Dámaris le gusta concentrarse en su Yo gracias a una gran sensibilidad ante lo sacro, y una muestra de ello es la pasión que siente por la luz de las velas. Disfrutando en extremo los momentos placenteros, Dámaris termina atada al tiempo porque el tiempo es silencioso.

”Multiplicar por cero no siempre da cero como resultado.”

Leolo es el Aire, y observa el universo como un pájaro enjaulado mirando al cielo, su verdadero hogar. Enganchado al espacio, a las distancias, a las estrellas, a los planetas, se identifica con la inmensidad del espacio cósmico. Por ese motivo las nubes, al ocultarle lo que más ama, se convierten en sus enemigas. Leolo necesita expansión a todos los niveles, pero con el tiempo convertido en un pesado lastre existencial, deja de buscar el eje de su existencia en lo externo para pasar a lo interior como fuente primordial de su vida. Con una luz y un sueño convertidos en su esperanza de un futuro mejor, tras tomar contacto con el mundo de la literatura, otra de sus grandes pasiones, acaba concibiendo su relación con la escritura como el camino íntimo más importante de realización personal. Con una mezcla de racionalismo e intuición, y con una inexistente dualidad interior con la que prejuzgar, a veces cambia lo material por lo mágico con unos excelentes resultados, pero al ser emocionalmente adicto al amor, y al establecer lo afectuoso como algo puramente íntimo y privado, en soledad termina anhelando la complicidad que se establece al estar en buena compañía. Pero para que Leolo se pueda abrir a otra persona, necesita un fetiche como conmutador emocional ya que se frustra y se ilusiona igualmente con la misma facilidad. Como gran amante de la armonía, vista como el eje fundamental que da vida a todo lo que le rodea, rechaza visceralmente la dejadez, la conformidad y todo lo superfluo. Atravesando con su mirada los frívolos modos y las máscaras que llevan siempre las personas para tapar lo que realmente son, en cambio es feliz exprimiendo la esencia de lo fugaz, pero le entristece no poder volver a repetir ese momento o ese instante con esa misma pureza. Concentrándose en seguir avanzando gracias a los medidos pasos existenciales que va dando, termina identificando el color negro como el símbolo ideal para definir aquello que debe ser ocultado. Y es que Leolo adora lo único, pero también sabe muy bien cómo ocultar aquello que más ama.

”Son dos… muñecas aladas… y poseen alas de sueño.”

Senderei es Éter, y por consiguiente, está marcado por lo celestial. En su búsqueda de la pureza original, de aquello que dio origen a todo lo que conocemos, irá poco a poco intuyendo y descubriendo el alcance de su propio poder, pero al ser un poder que no puede utilizar en el preciso momento que es descubierto, esa incapacidad le llevará a una completa inseguridad en sí mismo porque, en el fondo de todo, Senderei tiene miedo a descubrir en su interior quién es realmente. Según pasa el tiempo, en esa búsqueda al encuentro de la inocencia perdida descubre que el movimiento es vida, y ese mundo que empieza a descubrir se niega a aceptarlo como parte de su verdadero mundo ya que esa realidad terrenal le aburre soberanamente. Con la soledad por compañera, Senderei tiene una esperanza ciega en que algo cambie radicalmente ese inhóspito mundo. Con una gran capacidad de abstracción como don personal, Senderei no solamente puede controlar sus viajes al reino de Morfeo, sino que, además, tiene plena consciencia cuando está presente en sus sueños. Pero en esos dos mundos aparentemente tan alejados, la presencia de Senderei tiene su verdadera razón de ser.

”Se sació de futuro y espantó con una sonrisa su posible apatía anterior.”

Un eclipse de Luna convertido en clave, otros interesantes protagonistas en esta historia como Calixta, Kasandra, Yendwy, Irene, Dama Ylarthea,…, sensibilidad y capacidad de sufrimiento, frialdad e incomprensión del mundo real con las ilusiones, soledad y aislamiento, y todo esto descrito magistralmente por Alberto Trinidad con un estilo propio inimitable y tan imperecedero como los sentimientos. Con una obra muy cercana al Romanticismo por su final, por el idealismo de su mensaje llevado hasta los límites, Alberto Trinidad ha entrado por la puesta grande en el mundo de la literatura española. Ahora, solamente falta que el público conozca y lea este libro para comprobar como todo esto que he dicho sobre el autor y su obra es así de cierto.

”Todas esas personas a su alrededor presumiendo sus actos y comentándole aspectos sin interés acerca de cualquier trance absurdo...”

“Minorías de Uno”, con diferencia, uno de los mejores libros que he leído en los últimos años, por lo que no tanto mi recomendación como mi consideración como una joya de biblioteca imprescindible se quedan cortos en este caso. Si todavía no has comprado un ejemplar (http://www.edicionesoblicuas.com/), no eres plenamente consciente de lo que estás dejando escapar en cuanto a calidad literaria actual se refiere. “Minorías de Uno”, una obra tan reciente como el amanecer, pero tan profundo y lleno de sentimiento como el próximo atardecer. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

”Porque yo no entiendo de lugares pero sí de comienzos.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 285
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3 comentarios:

kaorohan dijo...

he temblado al leer este maravilloso artículo sobre "Minorías de uno"...
kuando leí el libro...todo mi ser...vibró de emoción al sentirse tan comprendid@... y dió sentido y verdad a muchas dudas... sobre lo que uno vive diariamente en secreto durante muchos años...
y las palabras, las metáforas, las imágenes son magistrales...
estoy contigo en que la forma de escribir de Alberto es única e irrepetible...
yo también espero...ese día en que este mágiko y hermoso libro alquímico sea conocido y leído por muchas personas...

ese día muchos seres sentirán una emoción tan profunda y una certeza de que no están solos en el mundo que la alquimia surtirá su efecto...
y se crearán...días y vidas maravillosas y vividas en profundidad sin miedo...sin soledad...
sin reparo...
Supongo humildemente que todo lleva su tiempo...y de lo que hablo es solo la sutileza con la que la mágia obra milagros...en silencio...
sin que a veces ni siquiera uno lo sepa al principio...
yo recomiendo leerlo...fervorosamente...
puede que haya a quien no le guste, a quien no le conmueva...
está bien, pero estoy convencid@ de que habrá miles de personas...
que serán felices y disfrutarán inmensamente de esta lectura...
hasta el extasis de todos sus sentidos...
gracias por este hermoso artículo de un libro y de un escritor que lo merece por su simple grandeza...

ya somos dos que nos hemos emocionado y disfrutado profundamente con "Minorías de uno"

Lux_Atman dijo...

Me ha encantado tu comentario. Uno de los mejores que he leído en LUX ATENEA LIBROS, por no decir el mejor hasta la fecha.

Así es kaorohan, si este libro no conmueve a un lector, es que este tiene por corazón un completo vacío.

Creo que a Alberto le sonreirá el éxito literario porque si sigue en esta línea, destacará seguro entre tanta mediocridad existente en la literatura española actual. Tiempo al tiempo, pero Alberto Trinidad es de lo mejor que hay actualmente, y "Minorías de Uno" es toda una joya de biblioteca.

Da gusto leer cuando se comparten emociones...

saludos,

Lux_Atman
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kaorohan dijo...

gracias...

yo tb creo que kuando el mundo deskubra a Alberto...su nombre estará en muchas estanterías-altarcito-rojo-de kasa...

tu blog es maravilloso...

cuantos libros veo por aki para comerse!!!!!!! gracias...gracias...

ahora me estoy releyendo un libro muy kerido...pero kuando lo termine me pongo manos a la obra...con lo que veo por aki...
ñam!

que tengas unos días profundos de veranito*que*desaparece...sonriendo...