sábado, julio 19, 2008

A CADA TORMENTA SUFRIDA, MÁS EXPERIENCIA.

Desde el mes de Abril, como muy bien han podido comprobar los lectores de LUX ATENEA, la webzine ha estado parada. Casi en un estado cercano al cierre. Pero ni mucho menos esa ha sido la realidad vivida por quienes damos vida a este espacio cultural. El motivo real de este parón no ha sido otro que atravesar la tormenta más dura que jamás haya vivido en toda mi vida. Ahora, el cielo parece que brilla con una intensidad única, vital, primigenia. Sé muy bien que estos momentos se diluirán en el tiempo, como así también lo hicieron esos horribles momentos vividos recientemente. La vida es así desde siempre: hiel y hiel con ciertas catas de miel.

No creo que el futuro más próximo a este presente sea un camino de rosas. Si así fuera, mal iríamos por la vida en vista a lo que el instinto nos dice. Pero en estos momentos de reflexión, en este tiempo convertido en un todo con sentido e influenciado por el pasado, una cosa está clara: casi nada será como era antes porque la tormenta lo ha arrasado prácticamente todo.

Dejando a un lado el plano laboral, el plano sentimental y el plano personal en este comentario, tengo muy claro que VOY A SEGUIR ADELANTE con este proyecto. Eso sí, con algunas modificaciones que pasaré a describir a continuación.

LUX ATENEA LIBROS es la gran sorpresa y la gran alegría de este proyecto cultural. Con una inercia y una energía ya poderosas, voy a darle aun más vigor y potencia de la que le he dado hasta ahora. En resumidas cuentas, me encuentro muy cómodo y con ganas de escribir sobre el fascinante y maravilloso mundo de la literatura. De por sí, la propia literatura se convirtió en esa tabla de salvación que me mantuvo a flote en estos duros y difíciles meses vividos. Para mi sorpresa, es la primera vez que me sucede que la música deja de transformarse en ese idílico refugio, quedando apartada en la esquina de la incomprensión y la falta de armonía con uno. En cambio, ese libro, ese mensaje taoísta contenido en sus palabras me ofrecieron con generosidad esas energías y esa luz que tanto necesitaba, y que ahora, bajo la luz radiante del cielo, quedan consolidadas y engrandecidas sus raíces en el interior de mi ser. La vida siempre nos acaba sorprendiendo, tanto en lo bueno como en lo malo.

En LUX ATENEA MÚSICA se verán reducidas mis aportaciones en forma de artículos debido a que las circunstancias presentes, e inmediatamente futuras, me desaniman bastante a seguir dedicando tales esfuerzos en pro de un medio cultural terriblemente desvirtuado, deformado y desvalorizado, y no por culpa de los grandes artistas que en ello ponen toda su alma, sino por esos seguidores convertidos en consumidores del “gratis total”.

El mundo de la música que conocí sencillamente está muerto. Somos auténticos dinosaurios los que aun amamos la música, no solo por lo que sentimos al escucharla, sino porque cuando un grupo nos gusta, nos llena, nos atrae aunque sea con una sola canción de su último álbum, nos compramos el disco. Pero el mundo real actual dentro de la música no va por ese camino, ni mucho menos. Ahora lo que se lleva es descargarse todo, tener trescientas mil canciones descargadas por Internet en el disco duro, tener 500GB con la discografía completa de cuatro mil grupos aunque alguno de sus trabajos no se hayan escuchado nunca, ni se vayan a escuchar. Pero eso sí, hay un motivo con el cual vanagloriarse por no haber pagado por todo ello nada más que la cuota de conexión con la operadora de telefonía contratada. Y si alguien se compra un disco, ese tío es tonto teniéndolo “gratis total” en el e-Mule, Ares, BitTorrent,… de turno, ¡y con carátulas escaneadas en una excelente resolución y todo!. De esta forma, sólo hace falta que salga un disco a la venta para que en cuestión de días, ya se tenga acceso a sus canciones, carátulas y libreto en este “gratis total” que ofrece Internet. Y si hablamos de crear artículos para webzines musicales en la Red, ya no es necesario tener que dedicar tiempo y dinero para ello. Tan solo hace falta tener una conexión a Internet y ya está todo hecho. Descargamos el álbum, fotos, libreto,...incluso, hasta no hace falta ni tener que escribir un artículo propio sobre ese disco a comentar. Copiamos un poquito de este artículo publicado por fulanito en tal webzine, otro poquito de ese otro artículo escrito por menganito para esa otra webzine, lo agitamos un poquito para que no se note tanto “la inspiración”, y ya tenemos un artículo para publicar en una webzine que no se moleste en saber qué publica, sino tan solo interesada en publicar cualquier cosa de cualquiera que les mande algo.

Con respecto al medio audiovisual tocado en LUX ATENEA LUMEN, sucede tres cuartos de los lo mismo tanto con películas, como con videomusicales, conciertos en directo, etc, etc,… Lo peor de todo, es que nada de esto tiene marcha atrás.

Por lo tanto, cuando lo fácil se convierte en norma, cuando lo artístico y emocional se convierte en algo sencillo, manejable, maleable, sin sentido, ni forma, ni intención como está siendo la realidad actual del mundo de la música y del arte audiovisual, uno no va a tirar la toalla, ni mucho menos, pero sí necesita esa dosis de dificultad, de reto, de obstáculo a superar con esfuerzo, con dedicación y tesón. Esto mismo, solamente lo encuentro actualmente en los libros, no solamente en el plano didáctico (como cuando escribo un artículo), sino en lo más profundo de mi interior, el cual se ve enriquecido y potenciado gracias al fruto que nos ofrece la unión de ese mensaje contenido en sus hojas y la experiencia que nos da la propia vida.

Un solo aviso: no me valen esas lógicas y esas justificaciones derivadas de un victimismo monetario en donde se trata de hacer éticamente justas esas descargas de canciones, películas, conciertos, e incluso libros en el “gratis total” de Internet. A mí nadie me ha regalado nada en esta vida, ni soy el hijo de Don Millonetis con una visa oro sin limite a mi disposición para poder comprar lo que se me antoje. Mis discos los he pagado con el dinero que he ganado trabajando, con los discos edición limitada me he tenido que buscar la vida para encontrarlos (y en algunos casos, he estado años buscándolos en tiendas de discos, ferias del disco, reuniones de coleccionistas,… hasta que he conseguido hacerme con uno), las películas, conciertos en DVD y vídeo VHS, videomusicales,… los he pagado con el dinero que he ganado trabajando, al igual que los libros.

Toda obra que he comentado en LUX ATENEA WEBZINE, la tengo original. Nada es descargada, nada ha venido del cómodo fruto del “gratis total”.

Para muchos de los que lean este comentario debo ser un auténtico dinosaurio. Pues bueno, pues seremos un dinosaurio, pero los valores que uno tiene, las fuerzas que te permiten luchar hasta conseguir la meta que uno desea, los intensos momentos vividos al disfrutar esa obra en completa identificación y en armonía absoluta con uno mismo, jamás han venido desde ese “gratis total”. Ese “gratis total” es eso mismo, gratis, o sea, sin valor. Ese “gratis total” no vale nada, y por ese motivo, no me interesa lo más mínimo.

Lux_Atman
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1 comentario:

Diego dijo...

Alabo la resolución de continuar pese a las adversidades.

Quisiera comentar algo con respecto a esta entrada, mi intención no es salir en defensa de la perversa "gratuidad", pero hay ciertos puntos positivos en la práctica de la descarga más o menos ilegal que a mi juicio pueden ser positivos.

En primer lugar está el problema de la disponibilidad. Es evidente que quien descarga un disco de un artista conocido lo está haciendo deliberadamente por evitar tener que pagar, ¿pero qué ocurre con los discos poco accesibles al gran público? ¿Aquellos que, como dices, se tardan meses, años incluso, en encontrar? No me parece tan descabellado buscarlos por internet ante la imposibilidad (temporal) de hacerse con ellos por la vía tradicional, porque de otro modo no se podrían conseguir, por lo que no estamos torpedeando de modo alguno el trabajo del artista que nos interesa.

Por otra parte, hay muchas propuestas artísticas para las que la difusión gratuita puede ser un estímulo antes que una traba. No uso el término "difusión" como eufemismo; hay muchos grupos que no tienen los medios para publicar a gran escala, y el hecho de que su música circule por internet les beneficia más de lo que les perjudica. Por no hablar de los discos descatalogados imposibles de encontrar, y/o cuya adquisición reporta ya nulo beneficio a sus creadores.

Soy bastante sensible al tema de la "piratería", entre otras cosas porque, sin contar otros accesorios, por mis cd's vírgenes para grabar las fotos de mis vacaciones o las maquetas de grupos polacos de black metal que ni siquiera tienen discográfica estoy pagando un diezmo que se pasa a la torera la presunción de inocencia, que el estado de derecho me garantiza, para financiar una entidad que encubre a "artistas" cuyos trabajos jamás he comprado ni tampoco descargado.

Para terminar, opino que no se debe ser fatalista, la era P2P no tiene por qué enterrar al CD, de la misma forma que el formato digital no ha supuesto la muerte del vinilo (yo compré dos hace un par de semanas, música clásica de Bizet y Dvorak, para más señas), y además, la red ofrece multitud de nuevas posibilidades que por lo general quedan acalladas por la gran presencia mediática de las grandes discográficas que usan la expresión "muerte de la música" para intentar combatir la merma parcial de sus ingentes beneficios, cuestionables desde más de un punto de vista.

Un saludo :)

Belisario (anteriormente conocido como Wanker)