domingo, abril 06, 2008

JOSE SARAMAGO “LAS INTERMITENCIAS DE LA MUERTE”.

Publicado por: PUNTO DE LECTURA, S.L.
ISBN: 84-663-1895-X Edición: 2006

”No hay muertos.”

Imaginen que un día la presencia de la Muerte desaparece de la faz de la Tierra. ¿Sería entonces un acontecimiento histórico a celebrar y a conmemorar como la fecha más crucial de la historia de la Humanidad? La muerte, ese factor que tanto ha condicionado la vida humana, y sobre todo, al intelecto humano y sus creencias espirituales. Bien es verdad que la vida sin la muerte parece un contrasentido, parece algo erróneo o defectuoso, pero es indudable que si el ser humano fuera inmortal, actuaría de otra forma en la vida. Todos estos asuntos son excelentemente abordados por este genial escritor en su libro “Las Intermitencias de la Muerte”.

”Como en un juego de ajedrez, la muerte avanzó con la reina.”

Ese día ha llegado, y la luz no parece la misma a los ojos de cualquier ser humano afectado por este cambio. La Muerte se ha marchado. La Muerte ha decidido no llevarse a nadie más, y esta elevación del ser humano a lo inmortal es digna de ser celebrada por lo más alto. Se acabaron las penas por los seres queridos que nos han dejado, se acabaron las limitaciones a las que la Muerte nos sometía. ¿Cuántos genios no pudieron acabar sus obras, sus pensamientos, sus avances científicos,… por culpa de la nunca deseada visita de la Muerte? ¿Cuántos familiares se llevó la Muerte cuando más los necesitábamos en esta vida? ¿Cuántos seres murieron sin haber cumplido sus ilusiones en la vida? ¿Cuántas vidas se llevó la Muerte cuando estaban a punto de hacer sus sueños realidad? La Muerte siempre ha dejado un reguero de sufrimiento, dolor, penas, lágrimas,… en el ser humano cada vez que ha pasado por este mundo. Y si la Muerte nos deja, ¿no será este abandono un hecho escandalosamente feliz para el ser humano? Me parece que antes de decir una respuesta rotundamente afirmativa, tenemos que tener en cuenta algunos factores en donde la Muerte cumple un papel esencial e insustituible, y en los que José Saramago hace hincapié en la presente obra.

”Para la muerte nada es imposible.”

La Muerte ya no nos visita, y la felicidad humana inicial rápidamente se transformará en la mayor de sus desdichas. El sueño de la vida eterna feliz se trunca. Las primeras afectadas por la desaparición de la Muerte son las religiones. Sin la muerte, el sentido de una gran parte de las mismas, por no decir de todas, desaparece. La segunda gran afectada sería la industria funeraria. Desde los tanatorios hasta los talleres encargados de hacer ataúdes, lápidas,… pasando por todo el sector involucrado en mayor o menor medida en este negocio vería que, de la noche a la mañana, pasaban de tener un negocio casi eterno a otro inexistente. La tercera afectada sería una gran parte de la infraestructura hospitalaria, que les pasaría lo mismo pero a la inversa. Al no morir la gente, pero tampoco al estar lo suficientemente sanas como para poderse valer por sí mismas, pasarían a ocupar plazas hospitalarias sine die. Porque que la Muerte no tenga ya presencia en nuestro presente no significa que el ser humano pase a tener una salud de hierro a partir de entonces. Por ejemplo, si la Muerte ya no está presente, esto significa que un enfermo sin curación ha de seguir en ese estado eternamente al no poder morir.

”El otro nombre del libro de la muerte, conviene que lo sepamos, es el libro de la nada.”

Otros también afectados serían los hogares para la tercera edad, que quedarían colapsados en muy poco tiempo. Las compañías de seguros dejarían de cobrar por algunos de sus servicios, como los de entierro, los de vida,… y en cambio, otros seguros se encarecerían enormemente como los de enfermedad, los seguros médicos,… La pirámide de población también se invertiría en muy pocos años hasta hacerse insostenible. Todo esto y mucho más se verá aun más enmarañado al no presentarse la Muerte en un único territorio, pero sí en el resto de países, con lo que los choques de intereses se verían dramáticamente cambiados tanto en un lado de la frontera como en el otro. Problemas, problemas y más problemas con una difícil solución en cada uno de los casos. Resumiendo, el Apocalipsis habría llegado a la Tierra pero en vez de ir segando vidas de forma masiva, sería dando vida eterna al género humano.

”La muerte lo sabe todo a nuestro respecto, y quizá por eso sea triste.”

El caos se adueñaría de la sociedad si la muerte no existiera. Esta es una de las muchas conclusiones a las que llegará el lector que decida pasearse por el mundo del ser humano eterno. Y es que la carne es eso mismo, carne, o sea, materia, y la materia no puede ser eterna. Si alguna vez lo fuera, las consecuencias en el cuerpo y en la vida del propio ser humano serían mucho más trágicas y dramáticas que benévolas. “Las Intermitencias de la Muerte”, un libro para leer y pensar. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

”Si los seres humanos no muriesen, todo estaría permitido.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 266
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