sábado, abril 12, 2008

“CABALLEROS TEUTÓNICOS”, JUAN G. ATIENZA.

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Publicado por: PLANETA DeAGOSTINI, S.A.
ISBN: 84-674-2414-1
Edición: 2006

”En la actualidad, la mayor parte de sus funciones se limitan al cuidado de los hospitales, a la enseñanza de niños y a la ayuda a las personas necesitadas.”

Siempre me he sentido cautivado por la cultura alemana. Pese a que mi cultura española tiene una fuerte influencia histórica latina (y la cultura latina y la germana no son muy compatibles que digamos), todavía no puedo explicar con detalle qué tiene la cultura alemana que me atrae y me hace sentir identificado con ciertos aspectos de la vida indiscutiblemente europeas que nos hace únicos en el mundo. Desde el nacimiento de la nación alemana moderna en el siglo XIX, Europa ha estado fuertemente marcada e influenciada culturalmente por este país situado en el corazón del continente. Durante los dos últimos siglos, la filosofía, la literatura, la música… hasta la política europea han estado condicionadas por la influencia de grandes personajes históricos nacidos en tierras germanas. De por sí, en doscientos años marcados por el tempo germano ha habido de todo, desde grandes avances culturales hasta grandes conmociones políticas y humanas que han llevado incluso a algunas poderosas naciones en el mundo a plantearse si se debería permitir, o no, la existencia de este país. Por este motivo, tal vez sea el ilustre historiador e investigador Juan G. Atienza la persona más idónea, y más preparada, para poder explicarnos la raíz de tales tragedias protagonizadas por la nación europea más decisiva desde la pérdida de la hegemonía española en el mundo, desde mi subjetivo punto de vista. No hay que olvidar que la decadencia de la supremacía europea y la aparición de la actual superpotencia mundial y hegemónica, los Estados Unidos de América, no fueron otra cosa que la consecuencia de dos guerras mundiales en las que Alemania fue el detonante, y el factor clave y decisivo.

”…, la personalidad de los pueblos del norte en contraste con los mediterráneos latinos, frente a los que siempre se consideraron una etnia superior.”

¿Quiénes fueron los caballeros teutónicos? ¿Qué les impulsó a la conquista de territorios en su época? ¿Qué ideal les movía? ¿En qué basaron su particular visión de dominio universal? Preguntas y más preguntas que son respondidas paso a paso según avanzamos página a página por las interesantes hojas de este magnífico libro. Y es que el maestro Juan G. Atienza es todo un experto a la hora de convertir lo oscuro y complejo en algo puramente didáctico. Desde la sencillez, va planteándonos una serie de cuestiones plagadas de matices que, pese a su profundidad, harán que el bibliófilo lector de Lux Atenea Webzine pueda asimilar y comprender los motivos esenciales que llevaron a esta orden militar y religiosa a llevar a la práctica todo lo que, anteriormente, era tan solo un ideal dentro de la cosmovisión del hombre germano en el universo. Durante doscientos años, los caballeros teutónicos llegaron a dominar una gran parte del noreste de Europa con firme e inmisericorde mano de hierro, tanto a nivel comercial como militar y social. Tras el inevitable ocaso que toda organización, nación o cultura tiene con el inexorable paso del tiempo, en la actualidad, la presencia de los caballeros teutónicos forma parte indeleble de las leyendas centroeuropeas, pero una cosa son las leyendas y, otra, los datos y las fechas reales en los que el maestro Atienza basa sus investigaciones finalmente reflejadas en este libro.

”El nazismo se cebó sobre ellos y que todos, desde el último miembro hasta el entonces Gran Maestre, Robert Schätzy, sufrieron el odio desatado por los nazis por su filiación católica, afrontaron el decreto de disolución (6 de septiembre de 1938) y tuvieron que soportar la confiscación de todos sus bienes…”

A nivel religioso, no olvidaron a sus ancestrales dioses pese a la inconfundible influencia católica cristiana en los fundamentos originales de esta organización. Nombres como Thule, Walhalla, Ragnarök, Odín-Wotan, Thor, Yggdrasill, Skade, Hate, Lid y Lifhraser… no quedaron en el olvido para los habitantes de Germania. Conceptualmente, la religión germana sitúa a los hombres elegidos, o sea, a los germanos, más allá del inevitable ocaso de los dioses, mientras que religiones monoteístas como la judía, la cristiana y la musulmana sitúan al ser humano bajo los designios de un único Dios. De esta forma, los teutones se sienten como el pueblo elegido por los Dioses para dominar el mundo y, posteriormente, tras el Ragnarök, proceder a dominar también el Reino de los Dioses. Unos privilegiados universales con un destino más allá del ocaso de sus propios Dioses. Con una visión del mundo bastante particular, su weltanschauung, y un espíritu conquistador puro, estos caballeros medievales se lanzarán en busca de ese espacio vital, de ese lebensraum que fue el objetivo primordial de los teutones originales. Un poderoso pueblo centroeuropeo cuyas migraciones en busca de tierras más prósperas en donde vivir, les llevaron a dar sentido a esa visión mítico-terrenal. Basándonos en estas raíces culturales firmemente asentadas a lo largo de los siglos, desde la lectura de las primeras páginas de esta obra empezaremos a comprender una gran parte del universo mítico-religioso que moverá este germanismo promovido por los caballeros teutones, tras haber pasado por el tamiz religioso cristiano. Expansión, espacio vital, y división de los hombres por su raza serán los pilares sobre los cuales construirán su utopía mitológica hecha realidad, porque según sus principios el pueblo alemán tiene un destino universal: dominar el mundo. A nuestros bibliófilos lectores… ¿no les suena todo esto a nacionalsocialismo? Tampoco nos estamos yendo muy lejos, pero con importantes y dramáticos avatares en el destino histórico de esta organización. Sigamos leyendo y analizando este libro…

”Muchos miembros de la orden sufrieron prisión y otros muchos pudieron a duras penas emprender el camino del exilio. Para el régimen nazi, la Orden de los Caballeros Teutónicos era un glorioso referente nacional, un recuerdo demasiado vivo de antiguas glorias imperialistas, con las que aquella reunión de devotos dedicada al cuidado de hospitales y a la educación de niños no tenía ya nada que ver en el mundo del sueño de siglos forjado por el régimen.”

Los caballeros teutónicos son una Orden religioso-militar fundada en el año 1191 en la ciudad de Acre (Tierra Santa). Declarada autónoma en el año 1196 por el Papa Celestino III, no será reconocida oficialmente como Orden hasta el día 5 de marzo del año 1198, también en la ciudad de Acre. De carácter militarista e imperialista, la Orden de los Caballeros Teutónicos se acabaría convirtiendo en una fuerza militar y religiosa el servicio del Papa pero, en cuanto tuvo ocasión, no solamente abandonaría sus intenciones de conquista en Tierra Santa, sino que también abandonaría su aparente lealtad e inquebrantable fidelidad al Papa cuando empezó a materializarse su ideal de Estado germánico a través de sus conquistas en Europa. Verdad es que, mientras permanecieron en Tierra Santa, sus relaciones fueron más bien amistosas, de entendimiento y de cooperación con el mundo musulmán a través del contacto con diversas organizaciones religiosas islámicas, que de enfrentamiento y enemistad. La obsesión del mundo cristiano en enfrentarse contra el mundo islámico no fue del todo asimilado por los caballeros teutónicos. Es más, en este caso en particular casi se podía hablar más de intereses comunes que de posiciones opuestas e inamovibles.

”…el mantenimiento de la fe y en la obediencia a un papado cuya protección necesitaban los teutónicos a toda costa para sobrevivir…”

El atuendo oficial que los identificará como caballeros teutónicos será un hábito formado por un manto blanco cuya insignia será una cruz. Tanto templarios como caballeros teutónicos vestirán el mismo tipo de atuendo, y tan solo será el color de la cruz en su manto el que los diferencie: una cruz negra para los teutones y roja para los templarios. Al igual que los templarios, también se regirán por una serie de normas que definirán los deberes y obligaciones de un caballero teutónico, pero existirá otra gran diferencia que separará a ambas órdenes a la hora de aceptar nuevos miembros. Mientras los templarios aceptan a nuevos miembros basándose en sus virtudes como caballero, los teutones solamente admitirán a personas de origen germánico entre sus filas. Por este motivo, jamás permitieron que un individuo no-germano subiera ni siquiera un solo escalafón en su estructura jerárquica, quedando relegados a formar parte de la base más primaria de la orden sine die.

”…contaba tan sólo con cinco caballeros en sus filas en 1855, incluido el Gran Maestre.”

Tras décadas de conquistas y luchas, los caballeros teutónicos verán su sueño hecho realidad durante prácticamente dos siglos, y, tal y como sus propios dioses sucumbieron en sus relatos mitológicos antiguos, los caballeros teutónicos también perderán todo lo ganado tras sufrir una contundente derrota en una única y crucial batalla de carácter casi apocalíptico en su destino histórico. En la batalla del Hielo en el lago Peipus (Pskov), año 1242, la hasta entonces invencible caballería pesada teutónica caerá derrotada por el príncipe eslavo Alexandr Nevsky, dejando sus posesiones bálticas desguarnecidas y prácticamente indefensas. Además, en el año 1244, tras la caída de Jerusalén en manos de los turcos, los caballeros teutónicos instalados en Tierra Santa son totalmente aniquilados, quedando solamente tres caballeros y su Maestre vivos tras huir del campo de batalla y, finalmente, en el año 1301 abandonarán Tierra Santa. Como ocaso militar definitivo, en el año 1410 serán derrotados en la batalla de Tannenberg por los polacos, que contaron con la ayuda de los rusos. Tras esta contundente derrota, la todopoderosa Orden de los Caballeros Teutónicos quedará reducida a una presencia casi testimonial en Europa en tan solo unas pocas décadas. El principio del fin había llegado para esta organización.

”El desastre de Tannenberg constituyó un acontecimiento emblemático para la historia alemana.”

Como interesante apunte cultural, en este extraordinario libro también podrán informarse sobre la historia del Caballero del Cisne, personaje clave dentro las leyendas germánicas; sobre la historia de las cruzadas y sus consecuencias políticas en Europa (no todo fue la conquista de los Santos Lugares, ni fueron tan santos los hechos protagonizados por los propios cruzados); sobre cómo consiguió la República de Venecia convertirse en potencia económica en el Mediterráneo gracias a los Orden de los Caballeros Teutónicos; sobre cómo se produjo el florecimiento comercial de la Liga Hanseática y su relación crucial con la Orden Teutónica; sobre la importancia que tuvo el luteranismo en la ruptura y disgregación definitiva de la Orden; o sobre la influencia que tuvo la cosmovisión de la Orden Teutónica en la definición política del partido nacionalsocialista alemán de Adolf Hitler. En resumidas cuentas, el libro “Caballeros Teutónicos” es una de las obras más completas que se haya escrito sobre esta enigmática y poderosa organización religioso-militar, la Deutsche Orden. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

”Un pueblo que apenas necesitaba del mínimo estímulo para convencerse en primera instancia de ser el elegido y saberse –o creerse- predestinado a un futuro providencial y fuertemente implantado en el espíritu colectivo.”

Félix V. Díaz
RESEÑA Nº: 272
En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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