lunes, febrero 04, 2008

SADEQ HEDAYAT “LA LECHUZA CIEGA”.

Publicado por: EDICIONES SIRUELA, S.A.
ISBN: 84-7844-688-5 Edición: 2003

”En sus ojos, en sus negros ojos, hallé la eterna y profunda oscuridad que andaba buscando.”

“La Lechuza Ciega”, una de las obras más adoradas por André Breton, es una de las joyas literarias más importantes escritas en Irán en el siglo XX. Con formación académica europea, Sadeq Hedayat se estableció en Francia, lugar en donde iniciaría su carrera literaria. De vuelta a su país natal, Irán, la falta de adaptación a una sociedad bastante alejada de las corrientes intelectuales que fluyen en las sociedades modernas provocarán el anhelo de un retorno a la ciudad de sus sueños, París. En el año 1951, Sadeq Hedayat se suicidaría a la edad de 48 años, desilusionado y desesperanzado pese al éxito literario cosechado. Su influencia traspasó limpiamente las fronteras hasta situarse, de forma un tanto privilegiada, en la vanguardia intelectual del momento. Pero en la vida, no todo se resume al éxito, a la fama, a la vida económicamente más holgada y desahogada. Las tensiones existenciales y espirituales pueden romper el hechizo material más férreo y aparentemente indestructible, y ese fue el caso de este escritor al que los sentimientos le llevaron a una sensibilización extrema de la realidad. Una visión que no por estar en el límite deja de tener peso en el caminar del ser humano sobre la tierra.

”Podrá comprenderse algún día el misterio de esos accidentes metafísicos, de esos reflejos de la sombra del alma que sólo se perciben en la semiinconsciencia que separa el sueño de la vigilia?.”

La lechuza, símbolo de la sabiduría y la inteligencia. Una lechuza que en este libro escupe sangre, que escupe vida coagulada, materializada. Concentrada. Un acto que refleja la desorientación a la que se enfrenta todo ser nacido en este mundo. Perdidos en un mundo desconocido y al que todos parecen haber hallado su secreto para vivir en él, menos uno. La entrada en el juego de la mujer enseñará al hombre la inferioridad intelectual con la que participa, pese a que pudiera pensar justo lo contrario. Esas mismas experiencias, esos contactos que marcarán su destino en virtud de la sensibilidad atesorada en su interior serán capaces de desvelarle lo que a la mayoría de los hombres les revela la entrada en la vejez. Esa verdadera cara de la existencia es mostrada claramente a unos pocos hombres más jóvenes, a una minoría entregada al trato, al acto de veneración hacia la mujer que realiza esa función mística. Porque en esa relación establecida, no quepa la menor duda que el hombre es quien juega con las cartas más débiles en comparación. Otro apartado sería si habláramos de su aplicación, de su praxis. Cuando la mujer se hace adulta, suele acabar perdiéndose en la realidad gracias a ese elevado intelecto, mientras que el hombre, si ha sabido renacer su inocencia perdida, esta quedará como un valioso diamante engarzado en su espíritu. Por este motivo, un hombre con ese diamante al cuello será esencial en la vida de una evolucionada mujer madura, aprendiendo a asimilar las lecciones de esas experiencias luminosas que se le muestran ante sus ojos. La espiral ha sido creada y ha comenzado a girar en el Universo…

”Sólo escribo para mi sombra…”

La pérdida. La derrota. La ausencia de objetivos en la vida favorece la caída en los vicios que sumergen en el olvido. Alcohol, drogas, se convierten en fieles testimonios de la renuncia del individuo a señalar y marcar el mundo en el que vive con la propia presencia. Con la retirada vital, el miedo se acaba apoderando del espíritu del ser, y si ese miedo además, permite observar a través de la máscara de todas las personas con las que nos relacionamos, con las que tomamos contacto, entonces ese miedo puede convertirse en auténtico pavor y horror ante lo contemplado cuando la mente ha abandonado lo material, sin haber antes respondido a las preguntas de la Razón.

”Para quien está encerrado en una tumba, el tiempo no tiene valor.”

A continuación, la pérdida de la fe, de la creencia en Dios, será el siguiente escalón subido con facilidad. Elevados en esa posición, el individuo ya no luchará, deslizándose por la corriente que le llevará de un lado a otro sin preguntarle jamás si esos son sus deseos. En el caos que gobierna esa fuerte corriente, la esperanza en la Nada tras la muerte será tarea sencilla para una mente alterada y sin objetivo alguno. Indiscutiblemente, el ser no deseará en absoluto una segunda vida tras la muerte porque nadie desea retornar a una vida sumergida en el interior de un estercolero. Así, Muerte y Esperanza se convierten en una letal alianza, pero tras la impenetrable oscuridad el nacimiento de una luz interior, de un renacimiento en armonía cuerpo-espíritu-alma, estará a la vuelta de la esquina. Por ese motivo, la lechuza es ciega en esta novela, no alcanzando jamás a percibir lo que en un futuro será inmediato presente. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

”Sólo le tengo miedo a una cosa, a morir mañana, antes de haberme conocido a mí mismo. Pues el hecho de vivir me ha revelado el abismo que me separa de los demás.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 259
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