domingo, febrero 03, 2008

ALBERTO SAVINIO “LA INFANCIA DE NIVASIO DOLCEMARE”.

Publicado por: EDICIONES SIRUELA, S.A.
ISBN: 84-7844-024-0 Edición: 1989

”En el arte, el amor más elevado es aquel que no se cumple en la realidad.”

Probablemente el nombre de Alberto Savinio no les diga nada y les sea un completo desconocido, pero si ha habido un escritor que en el siglo XX haya destacado por su genialidad literaria en Italia, este no ha sido otro que Andrea de Chirico, hermano del famoso pintor Giorgio de Chirico, y cuyo nombre real se esconde tras el seudónimo de Alberto Savinio. Desde luego, es todo un placer escribir este artículo sobre un genio de la literatura que destacó por una visión aparentemente surrealista de la vida a través de lo que se denominó como “realismo metafísico”, un concepto sobre el cual orbitan sus personajes. Uno de estos maravillosos y atractivos libros es “La infancia de Nivasio Dolcemare”, un relato que nos habla de las experiencias vividas por el autor en sus primeros años, pero pasadas por el tamiz de lo mítico.

“Ya intuía que, antes incluso de los defectos y de las virtudes, el hombre de destino superior ha de superar los caracteres de su propia familia, de su ambiente, de su raza: lo pintoresco de la vida. Y que tal superación se verifica también en la manera de hablar, en el tono, en la cadencia, en el acento. Pues el hombre superior habla un idioma incoloro, transparente, blanco.”

Cuando uno se pone a leer cualquiera de sus libros, la primera sensación que recibe el lector es la de romper con esa realidad presente de forma radical pero dulce. A través de un estilo narrativo detallado, rico y con clase, nos introducimos gustosamente en un relato que nos habla de lo luminoso, de lo sustancial y de lo detalladamente crucial. Porque Alberto Savinio es muy sensible a la hora de detectar esos guiños furtivos de la verdadera realidad escondida, esas miradas detectadas con el rabillo del ojo y que instantáneamente se ocultan al ser observadas cara a cara.

“Nivasio por su naturaleza debería sentarse en la cumbre, respirar la soledad suprema, contemplar el último silencio.”

Atenas es la ciudad en la que se desarrollan los hechos narrados, pero no es la Atenas del día a día, sino la Atenas vivida por una aristocracia dueña y señora de la sangre de la ciudad. Porque aristocracia y ciudad están unidas por el lazo de la excepcionalidad, un lazo que les separa de la corriente terrenal que arrastra al ciclo natural y animal de la propia Madre Naturaleza. Y si lo aristócrata se une a la naturaleza, no es para otra que para convertirla en uso y disfrute de sus placeres. La belleza, lo delicado, lo sensualmente frágil, lo brillantemente fugaz es apreciado por lo aristocrático como esencias con las que perfumar su piel en la vida, y en ese entorno es en el que se desarrolla la joven existencia de Nivasio Dolcemare.

“Nivasio Dolcemare no sólo no se ha hecho cura, sino que la única diosa que él conoce es la diosa Inteligencia.”

Cultura, arte, formas, estilos, sensibilidades que irán dando cuerpo y mente a un Nivasio Dolcemare entregado totalmente a aprender, a descubrir ese mundo que le rodea. La sorpresa, el desvelo, mezclados con la sonrisa de una Selene universal, encantan a un ser muy receptivo ante lo trascendental. La Inteligencia es adorada por Nivasio, y esa misma inteligencia es quien le demuestra con hechos fehacientes que el mundo en el que vive no es solamente un mundo material, sino que la presencia espiritual es esencial para poder ver el verdadero rostro de los hombres, de los seres y las cosas. Nicasio se engancha a la búsqueda vital porque cuida y venera a la diosa Inteligencia, y rápidamente intuye que alma e inteligencia están entrelazadas, unidas inseparablemente en un todo más allá del tiempo. Belleza y Amor son intemporales por estar unidos al intelecto.

“Muchos años más tarde, cuando leyó las epístolas de San Pablo, Nivasio supo que el pie de la mujer era un tremendo instrumento de lujuria, una de las armas más insidiosas de las que se sirve el Maligno para hacernos caer en la tentación.”

También en este volumen podrán disfrutar de dos pequeñas obras del autor, “Luis el de Maratón” y “Sin mujeres”, dos cromáticas historias sencillas pero intensas. Desde luego, es increíble como leyendo un libro escrito en el año 1941, y basado en experiencias en los inicios del siglo XX, pueda llegar uno a sentirse tan identificado con su trama como si hubiera sido escrito recientemente. Y es que Alberto Savinio ha conseguido algo fundamental para convertirse en un escritor de referencia a lo largo del tiempo, y ese no es otro fundamento que escribir sobre lo perpetuo. Dará igual con qué traje se vista la realidad, en qué sociedad se mueva, en qué cultura se desarrolle. Al final, la realidad siempre será la misma. Si les cuesta creerlo, aquí tienen este libro. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“La primera cualidad de la aristocracia, de todo aristismo, de cualquier condición óptima, es la innata facultad de síntesis. Lo mejor y lo máximo se obtienen con un esfuerzo mínimo, imperceptible, y, en los casos más elevados, inexistente. Así, en el perfeccionamiento supremo del juego de equilibrio, se supone que el hombre puede alcanzar una gravedad personal, independiente de la terrestre, y vivir casi del aire.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 258
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