miércoles, enero 02, 2008

Marlon Brando : EL ACTOR.

Poner “EL ACTOR” en mayúsculas no es un error, sino todo lo contrario. El pasado 1 de Julio nos ha dejado no uno de los mejores actores, ni el mejor actor de la historia del cine, sino EL ACTOR. Nadie jamás será como él, ni interpretará como él, ni hablará sin decir nada como él, ni tendrá una imagen, una mirada, que llene toda una gran pantalla de cine como él. ¿Crees que es una opinión un poco extrema? Más bien, una opinión subjetiva basada en muchos hechos reales. Desde mi punto de vista, se ha marchado EL ACTOR, y este es el punto que da origen a este artículo dedicado en su memoria.

Día 3 de Julio de 2004. Me he levantado pronto para poder llegar con tiempo (como acostumbro a hacer cuando tengo un compromiso) a un hospital, debido al ingreso de un familiar muy cercano cuya mención queda fuera de lugar en artículo. Pasadas las ocho de la mañana, entro a comprar el periódico y al coger un ejemplar, veo en la primera página una gran foto de Marlon Brando, y en titulares: ”Muere Marlon Brando, el rostro del cine” (El País, 3-7-04).

Un joven Marlon Brando vestido de blanco, lanza su mirada a un lado. Desafiante, sostiene un cigarrillo con su mano derecha. Unos ojos que son la viva expresión del reto. Un cigarrillo que no fuma tranquilamente, sino que utiliza como un martillo de juez listo para dar sentencia. Una foto, una imagen,...¡vaya imagen! Pocos actores se ven en el cine actual con esa personalidad tan arrolladora.

Pago el periódico, salgo del kiosco, y andando por la calle rumbo a una estación de tren, comento con mi pareja la noticia. Mientras hablamos, vienen a mi mente imágenes cinematográficas que se han convertido en leyenda gracias a él. Cuántas imborrables escenas suyas están grabadas en la mente de verdaderos amantes del cine, y cuántas imágenes se quedarán guardadas en las mentes de las futuras generaciones que vean sus películas. Imágenes en movimiento, imágenes grabadas, imágenes que se pueden ver una y otra vez como si estuvieran vivas y fueran inmortales. Esta es la magia del cine.

¿Quién no ha afinado su oído mirando la escena del Senado en la película “Julio Cesar”? Dirigida por Mankiewicz, sobre las escaleras que dan acceso al Senado romano, Marlon Brando interpretando el papel de Marco Antonio, ofrece un solemne discurso al pueblo romano sobre las consecuencias que la violenta muerte de Julio Cesar traerá sobre todos ellos, acto cometido por senadores del pueblo convertidos en asesinos de la paz y la prosperidad romana. Cómo ensalza Marlon Brando tan magistralmente el discurso de esta obra de William Shakespeare.

Y en la película “La Jauría Humana”, dirigida por Arthur Penn, ¿quién no quisiera poder ayudar a Marlon Brando para convencer y salvar a Robert Redford? Junto con Jane Fonda, vaya tres actores unidos en una misma película, y vaya lecciones de interpretación. Y Marlon Brando como oficial alemán en “El Baile de los Malditos”, dirigida por Edward Dmytryk, ¿quién no lamenta su muerte? Y, ¿a quien no le gustaría unir sus puños a un Marlon Brando valiente y tenaz, en su lucha contra la coacción en la película “La Ley del Silencio”, dirigida por Elia Kazan? Junto con el actor Karl Malden, que interpreta el papel de cura de forma admirable, el director Elia Kazan, el gran mentor de Marlon Brando en sus inicios dentro del mundo cinematográfico, sabrá como llevarle estrellato gracias a la obra de teatro llevada al cine llamada “Un Tranvía Llamado Deseo”. Y en “Viva Zapata”, junto a Anthony Quinn, consolidará su posición de privilegio dentro del mundo del cine, bordando una interpretación al alcance de muy pocos.

Marlon Brando, todo un símbolo del inconformismo y cuyo nacimiento, un 3 de abril de 1924 en Omaha (Nebraska, Estados Unidos), será el inicio de una vida marcada por la rebeldía, por las expulsiones de varios colegios en los que estuvo inscrito, por una búsqueda del sentido de la vida que lo llevó a entrar en el Actors Studio en donde, bajo la tutela de Stella Adler y Lee Strasberg, harán del método Stanislavsky la vía interpretativa natural de un joven Marlon Brando deseoso de labrarse un futuro.

Un ídolo que destacará sobre los demás actores con sus excepcionales capacidades interpretativas, pero también, por su capacidad de conversión en todo un mito social. Marlon Brando convierte en icono. Todos los símbolos que toca en sus películas se mitifican. Ya con “Un tranvía llamado deseo”, pondrá de moda un tipo de camisetas blancas que viste durante la película. Las ventas de este tipo de prendas se disparará entre la población masculina. Prenda que también se convertirá en todo un reclamo con alta carga sexual para muchas mujeres de la época. Con la película “Salvaje”, junto al excelente y no siempre valorado actor Lee Marvin, extiende la moda de las cazadoras de cuero negro hasta convertirlas en el símbolo universal del inconformismo, la rebeldía y el culto al individuo. Grupos de moteros surgen en todos los estados del país, llevando tan oscura imagen como seña de identidad. La cazadora de cuero negro definirá al joven rebelde, al hombre maduro rebelde, al ser humano rebelde. Marlon Brando empieza a dejar su huella bien visible dentro del cine pero, en cambio, siempre se sentirá lejos del caótico, glamouroso, y en muchos aspectos, extravagante mundo del Hollywood de los años cincuenta. La fama le hará sentirse más individualista aún, llevándole a la determinación de hacer, literalmente, “lo que le de la gana cuando le de la gana”. Marlon Brando se convierte en el ídolo de futuros actores de primera clase como James Dean y Paul Newman, por poner un ejemplo. Marlon Brando es EL ACTOR.

Con el podium de los grandes a sus pies, con la aclamación general cual alfombra roja extendida delante de sus pasos, con el éxito en estado puro en sus manos, en los años sesenta da un rotundo giro cinematográfico a su vida decidiendo protagonizar películas alejadas de los macro presupuestos manejados por las grandes productoras. Así, junto a películas como “La Jauría Humana”, protagoniza otras películas como “Queimada” (dirigida por un desconocido Gillo Pontecorvo), “El Rostro Impenetrable” (película dirigida por él),... hasta que en la década de los setenta retorna a las producciones dirigidas por directores de prestigio como Francis Ford Coppola (protagonizando películas como “El Padrino” y “Apocalypse Now”, auténticas obras maestras del séptimo arte), o Bernardo Bertolucci que dirige “El Último Tango en Paris”. Cuando esa década se termina, la llama de Marlon Brando empezará a mostrar claros signos de agotamiento hasta el año 2001, con su última gran película, “The Score (golpe maestro)”, dirigida por Frank Oz y protagonizada junto a Robert de Niro y Edward Norton.

Ecos. Escuchamos ecos. Escuchamos la determinante voz de Don Vito Corleone mientras acaricia a su gato... Escuchamos la apocalíptica voz del coronel Kurtz mientras el sudor resbala sobre su piel... ¿Escuchas esa melodía? Juraría que es el estribillo de la canción “The End” del grupo The Doors. La mirada del coronel Kurtz no dejará de observarnos nunca... ¡¡¡Disfrútenlo!!!.

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Lux_Atman (revisión del artículo publicado en julio del 2004).

P.D: En cuatro de las diez películas que más me gustan aparece Marlon Brando. Era de justicia dedicar a EL ACTOR el primer artículo publicado en LUX ATENEA WEBZINE sobre el mundo del Séptimo Arte.

Artículo Nº: 249
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