sábado, enero 12, 2008

“HELLRAISER: BLOODLINE” 1996

Dirigida por : Alan Smithee
Actores principales: Bruce Ramsay (Saga Marchant), Doug Bradley (Pinhead), Valentina Vargas (Angelique), Mickey Cottrell (Duc De L´Isle)
Año : 1996 Duración aprox.: 83 minutos
Publicado por: FILMAX Formato : DVD

La película “Hellraiser: Bloodline” es la cuarta entrega de la saga creada por el mítico Clive Barker. En esta ocasión, nos encontramos en el año 2127 en el interior de la nave espacial diseñada por el doctor Merchant. El doctor ha secuestrado su obra maestra, o sea, esta nave espacial, ha dejado marchar a su tripulación, y en solitario se dispone a manipular un objeto muy especial mediante un robot. La verdad es que el detalle de la utilización de la realidad virtual para la manipulación a distancia de objetos es una idea que me ha llamado bastante la atención, ya que en el espacio, creo que será de uso común en el futuro. Estas escenas iniciales ya consiguen que nos quedemos enganchados a la película desde los primeros minutos.

Bloodline. Linaje. Un juego cuya vida lleva siglos existiendo y en el que el flash-back se convertirá en el aspecto esencial de esta película. El doctor Merchant nos narrará la historia de este mortal cubo desde su construcción, obra creada en el siglo XVIII por su antepasado Phillip L´Merchant, (maestro en la construcción de juguetes) y encargada por el señor Duc De L´Isle, un sutil guiño al escritor francés Villiers De L´Isle-Adam (creador del conocido e impactante libro “Cuentos crueles”). Las manecillas del reloj han retrocedido hasta situarnos en el siglo XVIII, el siglo de las luces, el siglo de la Razón en el cual se negaría la existencia del Cielo, y por consiguiente, del Infierno. Más adelante, conoceremos el nacimiento de una demoníaca femme fatal llamada Angelique, una mujer con un ansia insaciable de sangre y poder gracias a un poderoso aliado, el tiempo. A partir de aquí, el resto de la película queda en sus manos.

“Hellraiser: Bloodline” es una excelente película que considero más de horror que de terror. Es posible que haya personas de corta edad que tras haber tenido ocasión de ver esta película, les haya provocado terror, pero en un público más adulto, creo que esta película atrae más por el horror que observan, que por el terror que pueda provocarles. Existen excepciones, por supuesto, pero creo que esta película no destaca por sus sobresaltos, sino por su impacto visual, y siendo más concreto, creo que una persona gótica, o atraída por lo gótico, disfruta más viéndola por su atmósfera y estética que por los hechos que acontecen.

Así, “Hellraiser: Bloodline” es una película en donde se pueden ver excelentes ambientaciones oscuras en una atmósfera extraña, pero verosímil, y cuyos decorados se convierten en un homenaje al cine de horror. Las sombras, las figuras representadas en los cuadros, las cadenas que parecen caer desde el cielo de los muertos, el material médico, los relojes, las velas, los candelabros, las cabezas de los querubines que decoran los más diversos objetos, los ganchos, las calaveras, las cabezas de animales disecadas, los plásticos manchados de sangre, los restos de carne esparcidos por el suelo, los ingenios de metal dignos de un sofisticado laboratorio de investigación especializado en tortura,... pero sobre todo, destacan los siniestros pasillos, marca de la casa, cuyas paredes nos hablan crudamente sobre dolor y sufrimiento.


Pero no todo es tan claramente oscuro. Por ejemplo, el palacio de De L´Isle es una exquisitez digna de unos personajes cuya elegancia y caballerosidad no se encuentra para nada reñida con la intriga y la oscuridad. Un siniestro juego en donde nada es lo que ven los ojos, y donde la magia ofrece su más oscuro rostro. Duc De L´Isle nos dice que “Quien invoca la magia, manda sobre la magia...”, pero la letra pequeña nos informa que el precio que se paga con su uso se llama alma. En este asunto, me gustaría destacar el excelente uso de la luz en la invocación. ¿Por qué el Mal siempre ha de ser oscuridad? Por cierto, me dejaba un delicado tema que marca la saga Hellraiser: el uso de la sangre. En la saga Hellraiser, la sangre se hace imprescindible pero sin llegar a los absurdos y extremos usos del cine gore. Así, la sangre en comunión con el metal, otra fundamental marca de la casa, se convierte en símbolo con el cual captar la atención del espectador. Un metal que nos hace sangrar en su nacimiento, y nos vuelve a hacer sangrar durante su uso. El metal esclaviza al hombre, lo ata, lo inmoviliza, lo hace sufrir,... el metal hace sangrar a los espíritus libres.

Continuando con los diseños en la película, estos rozan la genialidad. Los cenobitas han sido creados para entrar en el salón de los seres de culto, y respecto al cubo, este no es otra cosa que un auténtico fetiche. El cubo, la relación entre lo material y lo espiritual. Entre lo inerte y la vida. El Mal, mostrado como un peligroso juego y el cubo es la máquina que no solo altera la materia, sino que interactúa con las fuerzas sobrenaturales. Y que se puede decir del perrito de Pinhead y del sonido de sus mandíbulas, un gesto destinado a poner nerviosa incluso a la persona más calmada.

El vestuario en esta película es muy acertado. La sensualidad, en su justa dosis. El desarrollo, ligero pero creíble. El suspense, muy bien llevado sin llegar a saturar al espectador, y las escenas consiguen quedarse grabadas en la mente del espectador como las marcas de los ganchos sobre la piel. Escenas como la de los dos guardias de seguridad cuando descubren la puerta que no está en el plano del edificio; o la escena en la que podemos ver las lágrimas de Angelique frente al espejo, y la posterior imagen de Pinhead reflejada en los otros espejos que la rodean; el encuentro de Pinhead con los gemelos en donde las palabras de Pinhead son aterciopeladamente crueles…

“-¿Daño? ¿cómo se atreve a usar esa palabra? Lo que ustedes consideran daño, sólo es una sombra. El daño tiene una cara, y se la voy a enseñar ahora mismo, caballeros. Yo soy el mismísimo daño.”

…, o la escena en donde el diálogo es un inteligente juego de palabras…

“- Por el amor de Dios. (Dr. Merchant)
-¿Te parece que soy alguien a quien le importa lo que piense Dios? (Pinhead)”


… consiguen que al hablar de la película “Hellraiser”, hablemos en realidad de su personaje principal: Pinhead. Un consejo: Para poder sentir toda la fuerza y profundidad de su voz, es imprescindible escucharla en su versión original. En el doblaje siempre se pierde parte de la fundamental entonación de la frase, convirtiéndose propiamente en una inevitable merma del mensaje. He aquí algunos ejemplos de esas ingeniosas y significativas frases pronunciadas por Pinhead, en frases traducidas como es obvio:

- “Esto no es una habitación. Esto es un holocausto que está esperando su despertar.”
- “La aquiescencia humana se consigue tan fácilmente por el terror como por la tentación.”
- “¿Todavía hambriento? ¿Quizá de algo que grita mucho?”
- “Lastima que el espejo no muestre tu verdadera belleza, princesa. Quizá tu admirador humano no la perciba, pero yo si puedo oler el exquisito hedor de lo que eres en realidad.”

- “- La tentación es una ilusión, pero la hora de los trucos ha pasado. En este juego, nos mostramos como somos en realidad.
- ¿Qué es eso? (Angelique)
- La belleza del sufrimiento.”

- “¡Qué bella eres cuando sufres! Pero he venido a trabajar, no a divertirme.”
- “El sabor de la victoria, te aseguro que es un sabor agridulce.”
- “El jardín del Edén. Un jardín de carne.”
- “Estoy exquisitamente vacío.”


Si piensas que el placer es dolor, nadie mejor que Pinhead para comprenderte. Si no crees en el Infierno, él estará fuera esperándote para explicártelo con detalle. Por cierto, Angelique quiere jugar contigo. Cierra los ojos, confía en ella y responde a esta pregunta: ¿Las uñas de mujer son tu fetiche? ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Lux_Atman

Artículo Nº: 248
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