miércoles, enero 16, 2008

“AMERICAN PSYCHO” 2000.

Dirigida por : Mary Harron
Actores principales: Willem Dafoe (Inspector Donald), Christian Bale (Patrick Bateman)
Año : 2000 Duración aprox.: 98 minutos
Publicado por: COLUMBIA TRISTAR Formato : DVD

“- ¡Eres inhumano!.
- No, estoy en contacto con la Humanidad.”


Basada en la novela de Bret Easton Ellis del mismo nombre, todo un best seller, Mary Harron se atrevió a llevarla al cine de forma bastante arriesgada dada la gran complejidad existente tanto en la trama como en el personaje de Patrick Bateman. En toda versión cinematográfica que se realiza basándose en un libro, siempre hay partes del mismo que no quedan reflejadas en imágenes, pero en este caso, ese aspecto no ensombrece para nada el excelente trabajo realizado. El culto a las apariencias existente en ciertos círculos de alto poder adquisitivo queda muy bien reflejado en la película. Como ese juego hipócrita del aparentar ser lo que no se es, pero en un mundo en el que se adora el lema “el fin justifica los medios” de Maquiavelo. ¿Qué se puede esperar encontrar en estos ambientes? “American Psycho” es otro estilo. Un estilo acorde con la jungla de asfalto en donde se desarrolla.

“Buena imagen, ¡maravillosa!”

Patrick Bateman es la cara oscura del ser humano. Estéril en su reino esterilizado, siempre impoluto, con compostura, con una pulcritud convertida en la imagen del éxito. Pero detrás de su sonrisa, detrás de su cuidado corporal, detrás de ese yuppie con una fortuna en la cuenta bancaria se encuentra una oscura sombra, la sombra del éxito. Patrick Bateman es un esclavo del cuerpo, un yuppie materialista y envidioso. Un adicto al dinero que hará lo que sea para que sus deseos materiales se hagan realidad. Afilado como una cuchilla, calculador y ordenado hasta la obsesión, cree que el mundo es su territorio. Su coto privado. Un lugar donde puede hacer y deshacer lo qué desee, cuándo lo desee y cómo lo desee. Y si algo entorpeciera sus designios o sus caprichos, sufrirá una brusca transformación pasando de la serenidad más absoluta a la violencia más salvaje porque Bateman es un ser que no es dueño de sus impulsos. No solamente no los controla sino que le dominan. La agresividad sale por cada poro de su piel cuando algo no sale como el quiere, o como el desea, y todo ello le lleva a cometer los actos más atroces con aquellos que osan ponerse por delante de él, o que, simplemente, le molestan en ese momento.

“¿Quién es Ted Bundy?”

Pero no nos confundamos, en Bateman no existe el sentimiento de culpabilidad porque está muerto y su ataúd está enterrado bajo su piel. La indiferencia ante sus crímenes es absoluta; es más, sus asesinatos son casi rituales. Sádico, narcisista hasta el extremo de romper los espejos con solo mirarlos, Bateman es un ser que ofrece caricias muy peligrosas. Un ser egoísta al que los sentimientos de los demás le traen sin cuidado. Si hablamos de su sadismo, sus dibujos hablan por si mismos: Su dietario lo ha convertido en un bonito manual de anatomía. Poco más se puede decir.


“¡Adiós, Don Ejecutivo Agresivo!”

Tras esta descripción de Patrick Bateman, se intuye que el actor Christian Bale se ha vaciado interpretando este difícil personaje, un papel que ha bordado en todos sus aspectos. Respecto al otro genial actor del reparto, Willem Dafoe, en su papel como inspector no tiene muchas oportunidades para explotar mucho más el personaje, quedando entre dos aguas a lo largo de toda la película. De su interpretación, nos quedamos con esas sonrisas que no sabemos muy bien si están escondiendo un as en la manga, o son pura cortesía.

Como en todo buen thriller que se precie, las escenas que veremos nos dejarán impresionados tanto por su intensidad como por su impacto visual. Así, escenas como la persecución por los pasillos de la planta del edificio, nos dejarán un poco alterados. Pero en “American Psycho”, las escenas que más me han llamado la atención han sido algunas como la de Patrick y su novia en el taxi, él escuchando lo último de Robert Palmer y ella organizando asuntos; o la escena en la cual Bateman llama al restaurante, y recibe una peculiar respuesta por parte de quien le atiende; o la escena de las tarjetas de presentación con una atmósfera de envidia y vanidad que casi ahoga; o escenas con cierto toque de humor como cuando Bateman va al cuarto de baño a saludar a uno de sus compañeros y...

Entonces Bateman, ¿mata para ver muerto aquello que tiene en su interior y no quiere ver? ¿Mata para no ver a aquellos que piensa que están por encima de él? ¿Mata para sentirse más allá del Bien y el Mal? “Quiero que los demás sientan mi dolor”, con frases como estas saliendo de su boca, ¿será Patrick Bateman una víctima, según la doctrina actual “políticamente correcta”? ¿Habrá que comprenderle y verlo más como una víctima en vez de como un verdugo? ¿O será todo fruto de su imaginación? ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Lux_Atman

Artículo Nº: 252
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