viernes, octubre 12, 2007

WILLIAM SHAKESPEARE “TITO ANDRÓNICO”.

Sigue Lux Atenea Webzine y Lux Atenea News en FACEBOOK.

Desde el año 1999 difundiendo la cultura literaria más selecta (Clásica, Medieval, Romanticismo, Decadentismo, Simbolismo, Surrealismo, Ciencia-Ficción, Misterio y Terror, Esoterismo, Mística, Religión, Filosofía, Poesía, Historia, Ciencia, Arte, Sociología, Tecnología, Empresa…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 - 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA WEBZINE (desde 2006 hasta la actualidad).


WILLIAM SHAKESPEARE, OBRAS COMPLETAS IX.

Publicado por : RBA
ISBN : 84-473-2935-6
Edición : 2003

“Aun siendo muchas, mis heridas dan fe de la justicia y verdad de mis palabras. Pero callo ya.”

“Tito Andrónico” es el título de la primera obra trágica escrita por el maestro de la literatura inglesa William Shakespeare (1564 - 1616), destacando artísticamente por contener en sus páginas escenas de tal crudeza que impresionarán a los bibliófilos lectores de Lux Atenea Webzine. Quedarán profundamente sorprendidos al encontrar en esta impactante obra tales actos bárbaros, sangrientos, macabros... que prácticamente podíamos clasificarlos como gore, resultando un poco difícil de asimilar que esta cruel historia fuera escrita por el ilustre William Shakespeare en su época. Una temática que, desde una perspectiva moderna o posmoderna, al lector del siglo XXI le resultaría más fácilmente de situar en el tiempo a principios del siglo XX, bordeando las fronteras del estilo literario weird menace (recomiendo la lectura de la reseña del magnífico libro “Los Hombres Topo Quieren Tus Ojos y otros relatos sangrientos de la Era Dorada del Pulp” aquí publicada), pero, en realidad, “Tito Andrónico” fue escrito varios siglos antes.

“Que la muerte permita a la vida llevar su nombre cuando la vida no tiene más interés que respirar.”

Teniendo como escenario a la era del Imperio Romano, el personaje principal que da título a esta obra, Tito Andrónico, representa al romano forjado enérgicamente con el fuego del valor y de la lealtad, pero enfriado a su vez en su tolerancia hasta el cero absoluto para mostrar su total desprecio a la injusticia y a lo corrupto. Valores morales y éticos que no impiden que Tito Andrónico se muestre generoso, e incluso humilde, al rechazar la gloria de sus victorias, ofreciendo orgullosamente esa privilegiosa aura dorada a la ciudad que ama, Roma. Además, su hermano Marco Andrónico es el ejemplo más claro y representativo del romano ética y moralmente justo al servicio de la sociedad, tras haber alcanzado el cargo público de tribuno. Pero este brillante y exitoso entorno no evitará que, en el futuro, Tito Andrónico deba beber el amargo sabor existencial del héroe no aclamado ya que en realidad es un mártir a la espera de sus inminentes infortunios. La tragedia marcará sangrientamente su destino, llevándole ese devenir tan radical y dramático a tener que cortar una de sus manos para poder salvar a sus hijos, ignorando que la vida ya les ha abandonado; su hija Lavinia será violada y mutilada salvajemente por Demetrio y Quirón, hijos de reina Tamora; e, incluso, llegando al extremo de su sentimiento de fidelidad, Tito Andrónico llegará a matar a uno de sus hijos por no ser éste fiel a las órdenes del César debido a que, para él, el respeto y la obediencia a la figura del Estado se encuentra muy por encima del individuo y de los intereses de la propia familia. Un dramatismo constante a lo largo de esta historia en cuya atenta y analítica lectura, destacaría la siguiente escena que creo que define perfectamente este despliegue gore en el escenario de la acción: Tito Andrónico avanza agarrando la cabeza de uno de sus hijos con la única mano que le queda, mientras su hija Lavinia le acompaña llevando en la boca la mano de su padre recién cortada. Y los bibliófilos lectores de Lux Atenea Webzine se preguntarán… ¿por qué Lavinia lleva esa mano con su boca? Porque su lengua y sus manos fueron cortadas previamente por los hijos de la reina Tamora. Como pueden comprobar, el espectáculo más macabro está servido en las páginas de este libro.

“Ven, vamos a cegar a tu padre, pues ante tal visión, un padre ha de cegarse.”

Otro personaje a destacar en “Tito Andrónico” es Tamora, reina de los godos, que ha sido creada con la sulfurosa arcilla de la venganza, y recubierta con el brillante esmalte de la astucia porque su capacidad de manipulación es letal para aquel que llegue a encontrarse en el centro del objetivo de su mirada. Además, para llevar a cabo sus planes no dudará un segundo en hacer lo que sea para que éstos se hagan realidad. Su culto al maquiavélico lema de “El fin justifica los medios”, le sirve para llevar a término sus más crueles instintos con absoluta frialdad porque la reina Tamora no sólo busca la derrota de su enemigo: lo que más le alegra es contemplar su humillación en vida, y provocarle una inevitable existencia entre dolores y sufrimientos. Es obvio que con la reina Tamora no se juega ni en broma, y un simple despecho, una amenaza lanzada al aire, una desobediencia por banal que sea, o cualquier gesto que suponga un reto o un desprecio hacia su persona, hará saltar su sed de venganza como un resorte vigorosamente activado en el inconsciente, y, en el caso en particular de Tito Andrónico, la muerte de Alarbo, uno de los hijos que la reina Tamora más quería, y que es aprobada por el propio Tito Andrónico, será el desencadenante de esta sangrienta, letal e implacable furia.

“Llorar con los que lloran consuela en alguna medida, pero burlarse de la pena es doble muerte.”

La reina Tamora es una persona sádica que además sabe cómo llevar una afable máscara entre quienes la contemplan, presentando una imagen en público totalmente opuesta a su verdadera naturaleza. Solamente un reducidísimo círculo de personas de su confianza verdaderamente conocen sus despiadados instintos pero, como suele sucederles a las personas cegadas por su propia venganza insatisfecha, Tamora acabará enredándose en esa traicionera red tejida por ella misma.

“... que su cuerpo muerto sea el cojín de nuestra lujuria.”

Entre la reina Tamora y Tito Andrónico se encuentra Aarón, una persona que se mueve en la vida únicamente por el interés propio, por los placeres mundanos, y en pro de la satisfacción de su Ego, sin importarle lo más mínimo las consecuencias que sus decisiones puedan tener sobre otras personas. Para Aarón, la clemencia es un signo de debilidad; la caridad, una ofensa; y la gratitud hay que transformarla en un reto hacia quien le ha ofrecido su favor, ya que él lo interpreta como un sibilino insulto. Como gobernante despótico, Aarón cree que la providencia es la confirmación más clara e irrefutable de su excepcionalidad al tener una posición de privilegio que le permite ostentar su elevada posición social. Los bibliófilos lectores de Lux Atenea Webzine comprobarán cómo Aarón no tiene una vara con la cual medir las cosas, creyendo firmemente que con el aura de su poder podrá salir siempre de cualquier dificultad que el destino le tenga reservado. Para Aarón, la realidad del presente tiene su razón de ser en la satisfacción de sus deseos, y no en la justicia o en la prosperidad de aquellos que le sirven. Y es precisamente esta ausencia de base moral o ética alguna, lo que hará inevitable su caída cuando se enfrente al valeroso, a quien con ojos inyectados en sangre de venganza, ha visto ultrajada su inamovible e incorruptible fidelidad hacia la figura imperial.

“¡Qué festín para mí la sola idea de esta villanía! Que los locos hagan el bien y los justos pidan gracia.”

Retornando a Tito Andrónico versus Tamora, o sea, a la cultura frente a la barbarie, también representan simbólica y metafóricamente a la civilización que termina necesitando hacer uso de la violencia para sobrevivir, tras verse sometido a la agresión constante de quienes quieren acabar con las bases que lo sostienen. Y bajando a un plano más directamente relacionado con el individuo, en la extraordinaria obra “Tito Andrónico” también encontrarán la tortura, la humillación, la carnicería, la degradación de la belleza y de sus valores, la perversión de los sentimientos... cuando el ser humano se ha convertido en un animal depredador que nunca ve convenientemente saciada su mente con la contemplación placentera del sufrimiento del enemigo, de ahí que este libro destile esos efluvios demoníacos que surgen y se extienden sobre la faz de la tierra cuando el ser humano es el lobo del propio ser humano.

“Llevo la venganza en el corazón, la muerte en la mano, la sangre y la revancha martillean en mi cabeza.”

Pero, tras la lectura de este libro y un periodo de reflexión posterior, me pregunto: ¿podemos señalar a la reina Tamora como el personaje más maléfico de esta obra? La verdad es que tengo mis dudas. Aunque en un lado de la balanza tienen mucho peso las crueldades por ella orquestadas, en el otro lado también tienen peso sus razones, ya que si a ella le matan un hijo, y de la forma en la que esa muerte se produce, ¿por qué no va a tener ella el mismo derecho de venganza que Tito Andrónico cree tener cuando posteriormente va a por ella y sus hijos? Creo que sí que se puede hablar de desproporción en los actos de venganza de Tamora sobre Tito Andrónico, violando y mutilado a su hija, matando a sus hijos, y llevando a Tito Andrónico incluso a automutilarse. Pero creo que también hay que tener en cuenta que no es la reina Tamora quien inicia ese sangriento camino, sino es la cruel y macabra consecuencia de una acción violenta anterior. En fin, divagaciones sobre esta inolvidable trama, y es precisamente esta capacidad que Skakespeare tiene para provocar reflexiones en el lector lo que engrandece aún más su ilustre legado cultural. "Tito Andrónico", sin duda alguna, la obra de William Shakespeare más extrema y radicalmente trágica. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Vive en la fama aquel que murió en la virtud.”

Félix V. Díaz
RESEÑA Nº: 224
En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

Otras reseñas recomendadas:
A “”.
A “”.
A “”.
A “”.

.

No hay comentarios: