domingo, octubre 14, 2007

“HISTORIA DE LA MUERTE EN OCCIDENTE”, PHILIPPE ARIÈS.

Publicado por: EL ACANTILADO
ISBN: 84-95359-17-0 Edición: 2000

”Speculum mortis”

En la sociedad actual, la muerte es considerada como algo horrible. Cuando la muerte hace acto de presencia, sus efectos son demoledores, trágicos y exageradamente emotivos. Una actitud que provoca trauma a la familia del fallecido.

”La muerte constituye una ceremonia pública y organizada”

La muerte es algo malo. La muerte es una desgracia. La muerte es contraria al culto materialista de la sociedad actual en una especie de doctor Jekyll y Mister Hide cultural moderno. Una doble cara en donde el individuo se encuentra atrapado entre la sobrevaloración de la propia vida y la exagerada repulsión hacia todo lo relacionado con la muerte, olvidando que en el momento que hay vida, hay muerte, en un todo inseparable durante toda la existencia a través del tiempo. Porque allá donde exista el tiempo y la vida, inexorablemente existirá también la muerte.

”Uno de los fines de los cultos funerarios era el de impedir a los difuntos que volvieran a perturbar a los vivos”

Muerte. Una palabra cuya pronunciación es considerada como tabú en la sociedad actual. Aquellas personas que son escuchadas hablando públicamente de la muerte son consideradas como personas con gustos macabros, con ideas oscuras, con mentes siniestramente peligrosas. Porque la muerte no puede ser tema de conversación cuando la vida es considerada como el eje del individuo en el rol social. De la muerte hay que huir. Y para huir de la muerte hay que cuidar el cuerpo, adorarlo, mimarlo… En una sociedad racionalista en donde el nuevo dios es la Ciencia, el cuerpo de cada uno de los ciudadanos pertenece a los científicos, a los médicos que velarán por la salud de la propia persona, y nadie, salvo estos especialistas en dar vida, tiene la última palabra sobre este asunto clave en nuestra existencia dentro de un mundo técnicamente adelantado y en constante progreso.

”El luto ya no es, pues, un tiempo necesario y cuya observancia imponga la sociedad; se ha convertido en un estado mórbido que hay que curar, abreviar y borrar”

¿Y qué hace esta misma sociedad cuando la muerte se presenta? Cuando la muerte se presenta se pondrá en acción una serie de engranajes técnicos preparados para convertir ese hecho en un acto lo más asépticamente posible (la muerte es sinónimo de degradación, y la degradación material es impura, es un foco de infección letal al que hay que controlar para evitar su extensión), visualmente lo más atractivo posible (el muerto no debe parecer muerto, sino más vivo y radiante que nunca para que sus familiares y amigos lo recuerden así), ceremonialmente lo más honorable posible (un recinto apartado donde dar el último adiós a un cuerpo que ha sido tratado científicamente, para eliminar visualmente cualquier signo característico de la muerte; y será enterrado siguiendo un protocolo ya preestablecido; o mucho mejor, si es incinerado será la forma más políticamente correcta de despedirse de sus seres queridos para evitarles futuros cultos a una muerte socialmente indeseada). Pero eso sí, emocionalmente estos momentos han de ser lo más gélidos e impersonales posibles. Y es más, las muestras de dolor y pena por parte de sus familiares y amigos no son socialmente aceptables una vez haya transcurrido este periodo post-mortem científicamente estudiado. Si estos sentimientos siguieran existiendo posteriormente, han de ser apartadas y recluidas dentro del ámbito personal e individual porque en una sociedad amante de la vida, reflejar sentimientos relacionados con la muerte es lo más políticamente incorrecto. La sociedad ya le ha ofrecido todo tipo de ayudas para hacer que su recuerdo se haya convertido en todo un acto benévolo y positivo, y si ese propio acto ha sido positivo ¿por qué ha de mostrarse negativo en su vida social? Si necesita un psicólogo a posteriori, también la sociedad que vela por su felicidad ha pensado en ello, ofreciendo unos servicios científicamente eficaces para eliminar esa negatividad interior que lo puede alejar del disfrute de una vida plena y feliz. Pasaremos de la convivencia social e individual con los signos característicos de la propia muerte, al radical rechazo hacia todo lo relacionado con la muerte.

”Los muertos les resultaban familiares como familiarizados estaban ellos con su propia muerte”

“Historia de la muerte en Occidente” es un libro que nos informa sobre cómo ha ido evolucionando la actitud social ante la aparición de la muerte desde la Edad Media hasta nuestros días. Veremos como pasaremos socialmente de la separación de los muertos de los vivos, de la demarcación del territorio de los muertos y de los vivos, a la integración del cementerio dentro del recinto religioso, un recinto religioso situado dentro del propio territorio de los vivos. Y de cómo la insostenibilidad de ese sistema llevará a la sociedad, primero, a apartar de nuevo el cementerio del mundo de los vivos, y posteriormente por falta de espacio y coste económico, incluso a ser considerado socialmente moderno la eliminación física del propio cuerpo del difunto. Todo ello convenientemente explicado y documentado, y sin olvidar en absoluto el factor religioso, espiritual, sentimental y emocional del ciudadano dentro de esa misma sociedad.

”El hombre experimentaba en la muerte una de las grandes leyes de la especie y no procuraba ni escapar de ella ni exaltarla”

Leyendo este libro, sabremos por qué en todo acto funerario actual son así las cosas, por qué actuamos así, de esa forma, de esa manera cuando la muerte se presenta dentro de nuestro entorno. Pero sobre todo, este libro hará pensar al lector sobre si este camino científicamente probado es el mejor humanamente posible, porque si no es así, ¿hacia dónde nos dirigimos como sociedad? Porque los efectos de la muerte en los ciudadanos dentro de la sociedad jamás ha sido tan traumática, y emocionalmente tan insensible. ¿Está la Ciencia y la Razón capacitadas para ofrecer respuestas psicológicamente preparadas para la mente humana? Esta pregunta queda en el aire. Mientras lo piensan, les recomiendo la lectura de este excelente libro que nos habla sobre esa muerte políticamente incorrecta. Disfrútenlo.

”Hoy en día el adulto experimenta tarde o temprano –y cada vez más temprano que tarde- , el sentimiento de que ha fracasado, de que su vida de adulto no ha conseguido ninguna de las promesas de su adolescencia. Este sentimiento se halla en el origen del clima de depresión que se extiende entre las clases acomodadas de las sociedades industriales”

Lux_Atman

Artículo Nº: 226
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