sábado, mayo 12, 2007

“BISMARCK”, WILHELM MOMMSEN.


Publicado por : SALVAT Editores, S.A.
ISBN : 84-345-8208-2 Edición : 1988

“La vanidad es una hipoteca que gravita sobre el talento de un hombre; hay que erradicarla primero, para saber el auténtico capital interior disponible.”

Otto von Bismarck, el mal llamado “Canciller de Hierro” como si su legado hubiera sido una estela de muerte y destrucción tras su paso por el mundo. Pero es que hay personas que confunden la defensa de unos valores, la firmeza en las ideas y la determinación en la materialización de un proyecto con la agresividad, la limitación mental y la arrogancia. Y nada más lejos de la realidad en el caso de Bismarck, pese a los poderosos prejuicios que caen sobre su persona y que, actualmente, todavía siguen siendo tomados como rigurosamente históricos. Precisamente por este motivo, y como no, por el mero deseo de informarse sobre nuestra historia europea, merece la pena pasearse por las páginas de este libro. Párrafo tras párrafo irán comprobando como tales leyendas son precisamente eso, simple y llanamente leyendas. Pero “Bismarck” no es un libro dedicado a aclarar la vida de este político del siglo XIX. “Bismarck” es el mejor libro que he leído y que me haya explicado claramente cómo se desarrollaron los acontecimientos que dieron como fruto, el nacimiento de la nación alemana tal y como la conocemos actualmente, y que valor e importancia tuvo la figura de Bismarck para que se hiciera realidad ese sueño tantas veces deseado por los divididos alemanes de la época. Ese es el inmenso valor educativo de este libro.

“…en lo concerniente a las relaciones con los demás países, yo no reconozco compromiso alguno basado en principios; yo contemplo su política únicamente a la luz de la utilidad que tiene para mi país.”

De forma sencilla y amena, el autor nos irá mostrando como Bismarck fue prusiano por encima de todo, pese a la etiqueta de nacionalista alemán que algunos le han colgado. Comprobaremos cómo el nacimiento de Alemania surgirá debido a la especial situación geopolítica de Prusia a mediados del siglo XIX. Veremos cómo a lo largo de su dilatada carrera política, Bismarck fue apoyándose desde los partidos liberales a los conservadores, de la política más belicista a la política más pacífica y conciliadora, de la alianza con unas potencias a las desavenencias con esas mismas naciones en pro del bien del estado, según así fuera la posición más favorable para Prusia, y posteriormente como Canciller, para la recién estrenada nación alemana. Porque pese a que Bismarck siempre se decantó a favor de una visión política conservadora y monárquica, sus ideas siempre estuvieron inexorablemente influidas por la realidad del momento, y esa fue una de las claves en su forma de concebir las relaciones de estado: el más puro pragmatismo.En la actualidad, ya podían aprender muchos políticos de este gran hombre de estado a la hora de hacerles comprender que, pese a las bases ideológicas de cada uno de sus partidos, al final lo que verdaderamente cuenta es el bien de la nación y sus ciudadanos, y que aferrarse a dogmas y visiones idealistas en las relaciones políticas, tanto internas como externas, al final sólo conducen al fracaso, la guerra, la desesperanza ciudadana y la ausencia de un futuro para la nación. Y sin nación, ¿qué somos entonces en la vida real como seres humanos sobre la tierra? Simple y desgraciadamente unos sinpatria, unos desgraciados abandonados a su suerte en un mundo absolutamente dividido en parcelas, y cada una de las cuales ya tienen un nombre y propietarios. Y aunque se pueda llegar a pensar que el mundo podía ser de otra forma y, puestos a imaginar, no existir fronteras, la realidad es la realidad y esa opción en la organización humana creo que queda muy lejos en el incierto futuro, tan lejos como está el mundo de los sueños de nuestra vida cotidiana. Tal vez alguna vez nazca otro Bismarck que le ayude a nacer. Las cosas pueden ser muy bonitas sobre el papel, pero al final es el cambiante mundo de las relaciones humanas lo que determinará su éxito, su éxito parcial, o su fracaso. Mientras tanto, amen la tierra que les vio nacer y cuiden el idioma que les permitió salir del abismo del reino de las bestias para abrirles las puertas de la cultura humana. Disfrútenlo.

Lux_Atman

Artículo Nº: 202
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