viernes, marzo 02, 2007

“CONVERSACIONES CON FELLINI”, GIOVANNI GRAZZINI (Semana del Cine 2007 1ª EDICIÓN)


Publicado por: GEDISA Editorial
ISBN: 84-7432-224-3 Edición: 2006

“La niebla es mi gran experiencia existencial”

Fellini es la encarnación del eterno temor a repetirse, a lo repetitivo, y evitar repetirse fue el poderoso dragón al que se enfrentó en cada uno de los días de su vida. Detrás del creador de películas como “La Dolce Vita” (un reflejo de sus ganas de disfrutar de la belleza), detrás del creador de la película “Amacord” (su joven pasado), se escondía una persona acostumbrada a la incertidumbre constante, a la caducidad de los momentos y las cosas. Una persona que trató de moverse en un camino intermedio situado entre lo instintivo y lo material. Porque a Fellini, la vida lo irá alejando cada vez más del imperante racionalismo. Él mismo comprobará en sus sucesivos trabajos que en realidad, había nacido para hacer películas.

Curiosamente, a una persona obsesionada con ese momento mágico vivido no le atrae en absoluto la idea de conservar algo, sea lo que sea. Fellini es un completo irresponsable a la hora de tomar determinaciones cruciales en su vida, ya sean a nivel personal o de trabajo. Como apasionado seguidor de la obra de Kafka, deja en manos del caótico orden todas esas cuestiones ya que posee en su interior una fe férrea en el instinto. Fellini es muy sensible a los mensajes que el reino de Maya va dejándole en su camino y se orientará en la vida, se moverá de una forma u otra, de una dirección a otra, mediante el descifrado de esas claves que, sorpresivamente, se le presentan. Porque Fellini cree ciegamente en el destino escrito en forma de “casualidades”.

“Creo que el miedo es un sentimiento sano, indispensable para gozar la vida”

Pero, ¿cómo fue Fellini? Fellini fue una persona que no se sintió muy cómodo en las entrevistas. Como fiel amante del silencio, de la observación, del sonido, de los olores, de los sentidos estimulados con finura y delicadeza que nos hacen sentir vivos, se aleja del sistema, de la disciplina, del método para la consecución de unos fines, ya sean estos películas o no. Le gusta que lo individual venza a lo colectivo y tiene un punto muy irónico con todo lo que le rodea. No le gusta la política. Le es indiferente. No le gusta el fútbol, pese a haber nacido en uno de los países con más afición a nivel mundial, Italia. Tampoco le gusta la competición, la lucha, la rivalidad, esa dinámica social en la que muchos se embarcan en esta vida y a la cual, Fellini rechaza de forma enérgica, radical, porque ese camino lo enerva, lo incordia e incomoda. Prefiere ser amigo del humor, de la risa, de la alegría de sentir y vivir la propia vida.

Este gran director de cine trabajó cada una de sus películas a través de la elaboración de bocetos previos a la puesta en escena. De esta manera, visualizaba la imagen y su inventiva pasaba a ser algo táctil. Al sufrir de insomnio desde muy joven, dispuso de bastante tiempo para pensar, para dar forma y sentido a lo que creó. Curiosamente, pese al gran éxito que cosechó, a Fellini nunca le gustó trabajar con estrellas de renombre. Prefirió hacerlo con personas desconocidas por el gran público en la mayoría de sus rodajes, y en cambio, siempre se vanaglorió de haber trabajado con los actores que verdaderamente deseaba. Y esto es así porque Fellini ama, siente el cine desde lo más profundo de su ser, en su estado primigenio pero no es un cinéfilo. El show business del mundo del espectáculo cinematográfico no le atrae en nada, y además, incluso ver películas no es algo que le plazca, prefiriendo crearlas, rodarlas, montarlas, darles sonido, en resumidas cuentas, Fellini siente el cine como algo interno que lo conmueve, no como algo externo a lo que seguir.

Fellini cree complicada la unión del libro y la creación cinematográfica. Considera que sus tempos son distintos, incompatibles, y además, el cine es todo y por encima de todo, imagen. Una imagen que quiere que hable por sí misma. Una imagen que permita introducir a los espectadores en otro mundo, en otra dimensión, en otra existencia, en una evasión de su presente, en un sueño que está ahí, delante de sus ojos. Para Fellini, el cine es la expresión en manos de un personaje creíble, es esa imagen que una vez vista no se borrará de nuestra mente, es la belleza convertida en luz, color y sonido. Porque Fellini seduce al espectador con la expresión, con el símbolo rodado. Esa es la clave felliniana, su esencia. Fellini, eterno Fellini. Disfrútenlo.

“La niebla te esconde de los demás, te coloca en la clandestinidad más alienante, te tornas el hombre invisible, no te ven y por consiguiente no estás ahí.”

Lux_Atman

Artículo Nº: 193
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