lunes, febrero 12, 2007

WILLIAM SHAKESPEARE "OTELO".

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WILLIAM SHAKESPEARE, OBRAS COMPLETAS III.

Publicado por : RBA
ISBN : 84-473-2928-3
Edición : 2003

“¡Qué pobres diablos son los hombres impacientes!”

¿Qué puede ser más trágico para un hombre que convertirse en el asesino de su amor más querido? Esta es la historia de Otelo, el drama de toda persona que se deja llevar más por las apariencias circunstanciales que por el trasfondo real de las cosas. Protagonista de gestas militares cuyo prestigio le han abierto las puertas que le dan acceso al círculo de poder del Estado Veneciano, en ese entorno de poder conocerá a Desdémona, hija del senador Brabancio, que se terminará convirtiéndose en su mujer. Pero, con una aparente felicidad conyugal, el destino les tendrá reservado un trágico y violento final. La sangre real corre por las venas de Otelo, pero su agresiva ira y sus enfermizos celos obscurecerán el devenir de los días que habrá de sufrir este aristócrata condicionado en cuerpo y alma por sus propios pensamientos negativos y por sus terribles suspicacias.

“La virtud no necesita del prestigio de la belleza.”

Otelo es un individuo con cierto complejo al ser un moro viviendo entre venecianos, posición que le hace sentirse inferior entre la gente poderosa con la que se mueve en su vida cotidiana. Pero, lo que más les sorprenderá a los bibliófilos lectores de Lux Atenea Webzine durante la lectura de esta magnífica obra literaria, es la desconfianza que siempre muestra Otelo ante lo puro, defendiendo inconscientemente lo corrupto y lo malintencionado al darle mayor valor. Dejándose guiar en la vida únicamente por lo que observa, por las apariencias, Otelo cree firmemente que una persona que parezca un santo, ya lo es per se, por lo que no sabe distinguir al honesto del hipócrita, al pecador del virtuoso, o a quienes verdaderamente le quieren respecto a quienes le envidian, siendo fácilmente manipulable por toda persona sibilina y malintencionadamente inteligente. Pese a su experiencia, en realidad Otelo no conoce el mundo ni la vida porque no se conoce ni a sí mismo, creyendo en el ser humano de una forma infantil a través de una visión existencial muy alejada de la realidad. Y esta forma equivocada de vivir le conducirá a un final trágico más que merecido, y sobradamente ganado por la trascendencia de sus acciones y de sus pensamientos en esta historia. Si a ello le unimos su carácter violento, el drama está servido al ser Otelo un hombre que ama el honor, defendiendo su integridad y sus valores matando.

“Los celos son monstruos que nacen y se alimentan de sí mismos.”

En esta triste historia, sin duda alguna Otelo es culpable por sus retorcidos e infundados pensamientos hacia Desdémona, pero inocente por su debilidad de carácter, por su inmadurez, y por su enfermiza desconfianza. Un ser irresponsable al que la vida le ha obsequiado con lo mejor, pero cuya mente únicamente está concentrada en lo que le dicen, en lo que le comentan, en vez de recapacitar y analizar fríamente los asuntos que llegan a su conocimiento. Pecando de inexperiencia racional pese a sus éxitos en el mundo militar, Otelo cree que todas las maldades existentes en esta vida vienen de cara y enseñando sus facciones, sin pararse a pensar que la maldad tiene múltiples rostros y que las más pérfidas intenciones siempre permanecen ocultas, o camufladas como algo benigno o insignificante. Y la más letal de las maldades suele sonreír ante su víctima mientras se cubre con el aura de la amistad. Además, aunque Otelo se entrega deseoso al amor, no sabe protegerlo, siendo víctima de unos celos infundados que le llevan a comportarse como un sobresaltado y ofendido ciego queriendo demostrar que es un experto maestro de la pintura identificando tonos y combinaciones de colores.

“Si en la balanza de la vida la razón no contrapesara a los sentidos, cometeríamos muchas aberraciones.”

Su esposa Desdémona es una mujer que anhela la aventura, la emociones en la vida, y se enamora de Otelo más por lo que de él se cuenta que por lo que es en realidad. Su imaginación tiene un poder mayor dentro de sí que la cruda realidad, y, por este motivo, su instinto siempre termina siendo tapado por la esperanzada ilusión. Como amante de la valentía y de la firmeza en las convicciones, observa a Otelo como la personificación de sus ideales, viéndole como el aventurero que ha de cambiar su vida. Pero Desdémona también ha perdido el contacto con la realidad y, unida sentimentalmente al inestable y violento Otelo, el anhelado aventurero acabará convirtiéndose en un inmisericorde verdugo.

“Es menester que sepan los esposos que las mujeres tienen alma y sentidos como ellos, que como ellos, sabemos distinguir lo dulce de lo amargo.”

En “Otelo”, la figura de Yago destaca señaladamente como uno de sus protagonistas principales al ser el personaje más maléfico que haya creado William Shakespeare (1564 - 1616) en todas sus obras literarias. Un personaje sin escrúpulos, con cierto aire racista, y que visceralmente le repele observar cualquier acto bondadoso. Un hipócrita consumado, inmoral, pero con un gran poder de convicción fruto de ese afinado instinto que le permite distinguir a los débiles de mente para poderlos manejar a su antojo. Como envidioso de la dicha ajena, Yago se ha convertido en un maestro de las máscaras, las cuales usa intencionadamente sin remordimiento alguno para parecer un amigo verdadero, para aparentar ser una persona honesta, para ser un amigo de sus amigos… para desgracia de aquel al que haya escogido como presa a abatir. Por este motivo, en esta extraordinaria obra, Yago acabará jugando con el destino de Otelo cómo y cuándo quiere, llevándole hasta donde él quiere que vaya en cada momento porque Yago es listo, inteligente, metódico, calculador, retorcido, letal… y sabe muy bien cómo tejer tramas aprovechándose de las circunstancias, por aleatorias e imprevisibles que éstas sean. También es verdad que Yago vive en medio de una tormenta, pero sabe cómo aplacar su fuerza destructora, arrojándosela a todos aquellos a los que se acerca. Para Yago, el amor es únicamente sexo porque él no sabe amar, él tampoco quiere amar, sino tan solo disfrutar del goce y nada más. En definitiva, Yago no cree en el ser humano, y por eso no duda en utilizarlo sin remordimiento alguno para poder alcanzar sus más obscuros fines. Para él, el fin justifica los medios, y sin que tengan importancia las terribles consecuencias que ello ocasione en los demás. “Otelo”, una gran tragedia literaria cuyo trasfondo sigue estando al orden del día en la realidad humana. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“Llorar por una desdicha pasada e irremediable es el mejor medio de atraerse otro nuevo daño.”

Félix V. Díaz
RESEÑA Nº: 180
En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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