lunes, enero 22, 2007

FRANZ KAFKA “DESCRIPCIÓN DE UNA LUCHA” (perteneciente al TOMO 1 )

FRANZ KAFKA, OBRAS COMPLETAS I.

Publicado por : Edicomunicación, S.A.
ISBN : 84-7672-152-8 Edición : 1999

La idea de escribir una serie de artículos hasta totalizar la obra completa de Franz Kafka aparece en mi mente como un paso necesario para poder abordar otros artículos que iré publicando en los próximos meses. El universo Kafka es fundamental para poder entender a otros grandes genios del arte en cuyas obras se pueden observar esas materializaciones influidas por los sueños del escritor. Como muestras de su imaginación, estas obras maestras extraen su esencia de la misma fuente en la que Kafka sumergió su intelecto para desarrollar una realidad aparentemente alejada de nuestra realidad percibida.

La Real Academia de la Lengua Española define lo kafkiano como “Dicho de una situación: Absurda, angustiosa”. Pero Kafka también es lo metafísico, es lo irónico, es lo frustrante, es lo desasosegante, es lo desconcertante, a parte de su aspecto claustrofóbico, ansioso, oscuro, absurdo, oculto y espectral. Sus personajes se sienten perseguidos. Viven en un mundo en donde los individuos son arrastrados por la fuerza de la corriente social, y frente a esta sobrehumana fuerza, tan solo en un punto intermedio entre la ensoñación y la lucidez tratan de hallar una puerta que les permita salir de esa atracción fatal y demoníaca que oculta lo represivo.

No voy a escribir en esta serie de artículos sobre su vida, pese a que la influencia paterna es una importante clave con la cual descifrar gran parte de los enigmas escritos. No voy a entrar en aspectos personales de su vida. Tan solo quiero dar una interpretación absolutamente subjetiva de cada una de sus obras, y precisamente en ese acto de interpretación, de escritura de los sentimientos aparecidos en mi mente con la lectura de sus libros, trataré que mis palabras sean un punto desde el cual, el lector pueda abrir su mente a otros universos imaginados por otros grandes artistas. Quisiera que ustedes, cuando vayan leyendo esta serie de artículos, estén preparados para comprender otras perspectivas plasmadas por otros creadores en diferentes ramas del arte. Sin Kafka, esas creaciones nunca habrían existido tal y como las conocemos en la actualidad. No traten de buscar una lógica a aquello cuyo trasfondo va mucho más allá de la razón. Kafka trasciende lo aparentemente real. Y no olvidemos nunca dar las gracias a su gran amigo Max Brod por no haber hecho caso a Franz Kafka, ya que este le había ordenado quemar toda su obra cuando él falleciera. Si podemos tener en nuestras manos estos libros, es únicamente gracias a él, a su desobediencia. Y es que no siempre el compromiso ha de transformar la razón en la sinrazón. La armonía no se puede romper justificándose en lo prometido o jurado.

Descripción de una lucha.

Parecía una persona de confianza, pero tras esa aparente inocencia, el personaje principal de la obra esconde a un ser desorientado. Un ser atado a la soledad pese a querer la pertenencia al grupo, a querer conseguir la integración en la masa social en la que vive. Pero sus miedos le atan, le atenazan, le aterrorizan, esperando a aquel o aquella que le sacará de esa angustiosa situación de la que es incapaz de salir, escudado en una supuesta superioridad de su ser respecto al resto de personas. Anhela su fusión, su disolución entre aquellos a los que cree inferiores, a los que cree faltos de su sabiduría y conocimiento.

Cree que los demás le necesitan. Se cree un ángel salvador cuyas palabras y actos sacarán del agujero a aquel que se le acerque, porque los demás viven vidas hundidas en la desesperanza y él sabe cómo darles luz. Solamente exige que se le acerquen, que se le aproximen para poder fascinarlos con la generosidad mostrada en su verbo. Aparentemente es dador, pero es egoísta. Salva para ser salvado. Aconseja para experimentar con los sentimientos de los demás y así, de forma absolutamente cobarde, solamente apostar por aquello que ha funcionado, dejando los errores en manos ajenas.

Está apartado, pero quiere ser exaltado por los demás. Necesita sus palabras de alabanza, sus gestos de admiración hacia su persona. Lo necesita con la misma urgencia con la que necesita el oxígeno para seguir viviendo. Es un adorador del dios de la Vanidad y no le preocupan los contras. Tan solo ve los pros, y si no son pros, ya se encargará su imaginación de taparlos utilizando sus irracionalidades como palas que arrojan tierra convertida en falsas conclusiones incuestionables. Él ve su vida como una condena. Identifica su existencia con la de un presidiario abandonado en una isla perdida en el océano. Y él quiere salir de allí, pero sin pagar el precio en valentía necesario. Ese pago lo trata de evitar creyendo en la existencia de ese alguien que lo integrará, que lo encumbrará entre la masa ciega cuyos ojos él destapará y hará ver la luz.

Pensamientos. Su vida es eso mismo, pensamientos. En vez de vivir, imagina, y en esos mismos mundos ficticios que él mismo crea, trata de hacerlos su hogar mientras espera su momento, su expansión personal que cree irresistible. Es más, no concibe como el mundo puede seguir existiendo sin su aportación, sin sus reveladores pensamientos. Y si la realidad se opone a su fantasioso mundo, lo adaptará, lo asimilará siguiendo patrones victimistas. Si la realidad se le opone, es porque él es la víctima, el héroe incomprendido.

Se cree inofensivo, pero es un manipulador nato. Quiere ser parte de lo que le rodea, pero destacando y no siendo parte, sino el eje de todo. La columna a la que admirar. Cree que no hace el mal, pero no es sensible a los sentimientos ajenos. Sólo existe él, el especial, el guía, el centro de todo. Vive en su supuesto e imaginado futuro porque vivir el presente exige valentía. Y cuando es sensible a lo que le rodea, sólo obtiene temor porque no lo controla, no domina lo que siente. Desconfía de todo lo que no ha sido pasado por el tamiz de sus sueños de grandeza. No ama ni sabe amar porque en su mundo, sólo existe su Yo. El Otro es sólo el pedestal donde apoyar su Yo más alto porque él ve lo oscuro. Los demás, no. Disfrútenlo.

Lux_Atman

Artículo Nº: 165
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