jueves, enero 25, 2007

CLARICE LISPECTOR “LA HORA DE LA ESTRELLA”.


Publicado por : Siruela
ISBN : 84-7844-510-2 Edición : 2000

Desde hace algunos años a esta parte en nuestro país, Clarice Lispector ha empezado a ser reconocida como una de las más grandes escritoras de la historia de la literatura universal. La calidad intrínseca de sus obras ha ido poco a poco minando esa resistencia irracional de los críticos hacia los creadores literarios cuya fuente principal de inspiración es el esoterismo oculto del mundo real. La luz emanada por la lengua española nos está permitiendo día tras día, ir descubriendo el brillo de la pureza a través de las frases de esta genial desenmascaradora del género humano. Leyendo cada frase de “La Hora De La Estrella” puedes ir comprobando como cada túnica, que tu mismo ceñiste al cuerpo puro y limpio, va desapareciendo proporcionalmente a tu inmersión en la obra, quedándote con una sensación o de frío (a pocas personas les gusta realmente verse cara a cara consigo misma), o de calor (sensación de libertad fruto de la unión del símil que establecemos entre nuestro Yo y el extracto que destila cada una de sus hojas).

“Pero el vacío tiene el valor de lo pleno y se asemeja a ello. Un medio de obtener es no buscar, un medio de tener es no pedir y sólo creer que el silencio que forjo en mí es respuesta a mi..., a mi misterio.”

Dura es la consciencia de la inexplicable razón de la existencia. Trágicos son los pensamientos que nos vienen a la cabeza cuando con serenidad, observamos la época que nos ha tocado vivir. Ninguna generación se ha librado de probar esa sopa amarga que tragamos en cuanto analizamos la fragilidad de nuestro Yo en este caos presente e intemporal. Con ilusiones, cebamos nuestra mente con la intención de saciar nuestro ego sin darnos cuenta que al final, la cruel realidad nos servirá en bandeja de plata la caricatura de nuestras esperanzas. Más que ilusiones, son más bien vejaciones.

“Sí, mi fuerza está en la soledad. No temo ni a las lluvias ni a los grandes vientos desatados, porque yo también soy la oscuridad de la noche. Aunque no soporte bien oír un silbido en la oscuridad, y pasos. ¿Oscuridad?...”

Soledad. Una espada de Damocles que igual te protege y te hace sentir seguro en esta vida, como se vuelve contra ti y te hiere sin ningún remordimiento. Es curiosa la soledad: te gustaría sentir su fría presencia en esos momentos de cálida compañía, y en cambio, cuando la tienes a tu completa disposición, desearías sentir el calor de una persona querida o amada para no sentir su gélido tacto.

“Estoy sola en el mundo y no creo en nadie, todos mienten.”

Si hay una sensación que nos acompaña desde que nacemos, esa es la soledad. En soledad espiritual nacemos, y también en soledad espiritual morimos. ¿Qué tal se porta la soledad con usted? Si su relación es muy afectuosa... lea este libro. Si no, busque otro momento en su caminar para estas gotas de vida. Disfrútenlo.

Lux_Atman

Artículo Nº: 168
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