sábado, diciembre 16, 2006

JULIEN GRACQ “EN EL CASTILLO DE ARGOL” (Semana Gótica 2006 1ª EDICIÓN)

Publicado por : Siruela
ISBN : 84-7844-160-3 Edición : 1993

Que mente gótica no ha soñado alguna vez con pasear por un bosque frondoso y encontrar un camino no transitado que condujese a un viejo caserón, o a una vieja ermita abandonada, o como en el caso del protagonista de este libro, a un imponente y majestuoso castillo. Pero este castillo no estará precisamente abandonado ni tampoco descuidado; este castillo esconde un tenue y esquivo misterio que atraerá a Albert, personaje principal de esta novela, y lo conducirá por unos caminos psicológicos que disfrazados de filosofía y esoterismo, provocarán en él reacciones que han sido perfectamente calculadas y calibradas por la maléfica mente de un ser llegado de las mismas profundidades del Reino del Mal.

Albert: ¿ el ser gótico por excelencia ?.

Albert es un joven vástago de una familia noble y rica cuya educación en escuelas y universidades de alto nivel, le han enriquecido culturalmente en su forma más amplia y variada. Albert es una persona con inquietudes filosóficas y místicas muy profundas, llevándole a una vida de observación, estudio y razón que le han apartado de los roles característicos de su condición social, y los cuales, no le satisfacen en absoluto, optando por el alejamiento personal de esas dinámicas de risa fácil y sonrisa forzada cuya imagen refleja la más pura perdida del sentido de la vida. La muerte en vida la mayoría de las veces se disfraza en forma de fiesta, jolgorio y diversión. Una preciosa caja de regalo bellamente decorada pero en cuyo interior no hay absolutamente nada. Ante semejante panorama, Albert decide comprarse una casa en la campiña bretona como vía de alejamiento social y como vehículo que le conduzca a unas metas de satisfacción individual que le hagan sentirse vivo y acentúen su sensibilidad más placentera.

El castillo de Argol: La trampa convertida en belleza.

En uno de sus paseos por los alrededores de la casa, Albert se interna en un tupido y angosto bosque en cuyo interior vislumbra un camino que traspasa esa maraña de árboles, arbustos y plantas, decidiendo seguirlo embargado por un sentimiento de curiosidad y emoción ante la aparición de lo oculto. Es obvio que al final del camino se encuentra el castillo de Argol. Ante los ojos de Albert se presenta solemnemente la inmensa estructura granítica del castillo, pero su reflexiva mirada rápidamente observa que esa mole de piedra labrada no es en absoluto normal. Su escasa cantidad de ventanas, la irregular base de su planta, la sobriedad de su cara exterior,… todo ello contrasta profundamente con la extremadamente cuidada decoración interior de cada una de sus salas, habitaciones y pasillos, en los cuales se respira el mensaje difuso y opaco que los dueños del castillo quieren enviar al excepcional invitado.

En esta novela, o cuento gótico según gustos, he de sincerarme en la exaltación de la magnificencia que el autor impregna en toda la obra. El oportuno uso del simbolismo, el exquisito uso de la metáfora, el delicado uso de las palabras en frases destinadas al refinamiento en forma de lectura para quienes somos amantes de la degustación de la sensibilidad, y a su vez, de la originalidad en construcciones fonéticas. Desde luego, toda la obra es un compendio de belleza, ingenio y correcta elección del espíritu gótico plasmado en escritura. Todo este comentario aparentemente forzado en el artículo, tiene como único fin el realzar estas cuestiones en las descripciones expuestas en el libro.

Herminien y Heide : La oposición viviente.

En los alrededores del castillo, Albert se encuentra con un mayordomo que le invita a pasar al interior. Pero curiosamente, dentro no encontrará a los señores. Después de observar detenidamente cada uno de los rincones del castillo, decide instalarse en una de las habitaciones esperando poder conocer a los dueños de tan fantástico edificio. Su espera no será en vano, y pasado un tiempo, uno de ellos hará acto de presencia en el castillo: Herminien.

Herminien rápidamente sorprenderá y hechizará a Albert gracias a su exquisita cultura y fluida erudición. Pero no estarán solos durante mucho tiempo, apareciendo Heide sin mucho tardar. Heide es una belleza femenina sin parangón, y cuya celestial imagen absorbe el pensamiento de Albert conduciéndole a experiencias y situaciones nunca antes imaginadas. Heide atrapa el corazón de Albert pero no su cabeza, la cual permanece alerta ante la aceleración de los estímulos y el opaco halo de realidad que envuelve cada uno de los momentos que vive, tanto en el castillo como en sus alrededores. La sombra de la sospecha no desaparece en la mente de Albert, pero su afán de conocimiento y su inconsciente curiosidad no le permiten cortar con el vínculo establecido entre ellos.

Argol: la Fortaleza Esotérica.

Si piensa que voy a continuar con esta atrayente historia, esta cayendo en la trampa que se tiende con la confianza. Hasta aquí ha llegado mi comentario sobre la trama de este libro. Como suelo decir en muchos de mis artículos, si quiere conocer el final de este magnífico libro gótico no tiene más que conseguir este libro y leerlo.

Esoterismo. He venido comentando cuestiones relacionadas con conceptos filosóficos, científicos y literarios que envuelven nuestra cultura gótica desde tiempos inmemoriales. ¿Por qué digo todo esto? Porque en este libro vuelven a aparecer referencias sobre libros otros libros fundamentales. Baste como ejemplo, la reseña que el autor realiza sobre el rey Anfortas (próximamente publicaré un artículo sobre el libro “Parzival”). Y esta es una de las múltiples referencias que puede encontrar en sus páginas. Los conceptos y enseñanzas góticas se van trenzando fuertemente sin apelmazarse o enredarse, conformando el tejido que envuelve el Pensamiento Cultural Gótico. Nos parece que el Movimiento Cultural Gótico lleva existiendo solamente desde hace algunas décadas, pero según uno se sumerge en las bases culturales que dan vida y forma a nuestra perspectiva más actual, comprueba como esas raíces existenciales se van hundiendo más y más en el pasado y aunque sigamos desenterrando con vigor y tenacidad para descubrir ese momento donde la chispa gótica nos abrió un nuevo mundo o época, la cruda realidad se nos muestra cada vez más diversificada, inconexa y dividida. Disfrútenlo.

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Lux_Atman

Artículo Nº: 127
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1 comentario:

pep dijo...

Julien Gracq es uno de mis cuatro o cinco autores preferidos. Su indomable estilo solo se somete a la prosa más elaborada a través de la erudición, la metáfora y el gusto por la belleza de la escritura como recreación del pensamiento y de la acción. Es para mí un excelente pintor y un extraordinario compositor de música clásica. Su prosa me sugiere siempre escenarios y banda sonora, también su recreación en algunos retratos da con la imagen fija más bella y sugerente.
En esta novela, al primer trabajo de Gracq, como en toda opera prima se nota el interés por destilar el lenguaje para no someterlo a los cánones de la novela gótica en este caso, pasando elegantemente por encima del género para entrar en la psicología, la filosofía y el misterio a través del lenguaje, conviertiendo a éste en personaje principal y a los tres personajes en herramientas al servicio del estilo.
Solo para buenos degustadores, a pesar de su corta extensión el librito exige concentración y previa educación del conocimiento para percibir toda la densidad de contenido.
Pep Armengol Farré
jarmen@hotmail.es

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