lunes, diciembre 25, 2006

HERMANN von KEYSERLING “DIARIO DE VIAJE DE UN FILÓSOFO”.

Publicado por : Espasa-Calpe, S.A
ISBN : Inexistente Edición : 1928

En 1919, tras finalizar un largo viaje alrededor del mundo, el conde Hermann Alexander von Keyserling escribió un libro de viaje en donde reflejó una serie de razonamientos y conclusiones obtenidos en sus estancias por diferentes países, destacando especialmente, el continente asiático sobre todos los demás. Poco tiempo después, el libro se publicaría con el título “Diario de viaje de un filósofo” pero, ¿quién es Hermann von Keyserling? ¿por qué incluyo un diario de viaje en una sección sobre filosofía, religión y esoterismo?.

Hermann von Keyserling nació en 1880 en la ciudad alemana de Könno, actualmente perteneciente a Lituania. Su nacimiento en una familia de aristócratas permitirá que encuentre el excelente medio en donde desarrollar todo su potencial intelectual, haciendo del estudio y la preparación, su eje personal en la vida. Todo este despliegue intelectual se verá con el tiempo incrementado gracias a su afición viajera, afición que mantendrá a lo largo de su vida y que lo llevará prácticamente a todos los rincones del mundo. Pero estos viajes no serán simples visitas en las cuales ver otras culturas distintas a la europea. Para von Keyserling, cada viaje será una inmersión en otra cultura, será una nueva experiencia personal que le enriquecerá enormemente con nuevos puntos de vista, con nuevas perspectivas con las cuales ver el mundo. Pero el factor que será determinante en cada una de sus estancias será el influjo espiritual que recibirá de cada área, de cada ciudad, de cada poblado, de cada cultura. Los cinco continentes se convierten en su escuela de vida, en su biblioteca del conocimiento, en su libro de filosofía personal, libro que leerá con profundidad, seriedad y con un excelente punto de vista, pero cuyas páginas ningún ser humano ha llegado a terminar nunca. Toda una vida, incluso de trescientos años, es un periodo muy corto cuando lo que se busca es la Verdad. Sin esta búsqueda, la vida humana no tiene sentido alguno salvo lo exclusivamente animal.

“Diario de viaje de un filósofo” no es un libro, es un arcón lleno de ideas, conclusiones, separaciones dignas de un preciso cirujano, análisis precisos y detallados, y todo esto desarrollado con un estilo de escritura que hace de la sencillez, la forma de transmitir lo aparentemente complejo. Por ello, “Diario de viaje de un filósofo” se hace muy fácil de leer aunque la edición que está en mis manos esté compuesta por dos volúmenes. Sus palabras nos harán pensar, nos obligarán a hacer más de un alto en el camino para asimilar tal acumulación de razonamientos sencillos, pero profundos e intensos. En este medio filosófico, se lee y se ve a von Keyserling moverse con una soltura y agilidad digna de elogio, y esta agradable sensación nos anima a seguir leyendo, a seguir avanzando, a seguir aprendiendo con el mensaje contenido en cada una de sus frases, porque von Keyserling para nada se adentra en terrenos técnicos donde los términos complejos, terminan por convertir un libro de filosofía en un enredo.

Especialmente dotado para la filosofía, en este libro von Keyserling nos habla de cómo el carácter de cada uno de los pueblos se haya sutilmente condicionado por la religión dominante en la zona. Así, religión, sociedad e individuo se hayan íntimamente relacionados en una serie de lazos que, aunque permanecen sabiamente ocultos a la mirada del pueblo, para el ojo de halcón de un buen filósofo no pasan desapercibidos. Leer como el budismo da forma al intimismo, como el confucionismo da forma al bloque social, como el catolicismo da forma al inconformismo,... nos provoca la sensación de estar mirando claramente no la forma, sino el fondo. Porque von Keyserling nos induce a eso, a no dejarnos seducir por la forma y buscar ese fondo que se esconde detrás de la forma. Antídoto contra el seductor engaño de Maya.

En 1920, von Keyserling fundó una escuela de Sabiduría en la ciudad de Darmstadt. Su objetivo será difundir el mensaje filosófico mediante el cual la intuición prima sobre la inteligencia. Los razonamientos al respecto son indudablemente muy interesantes, pero en este apartado, difiero con el autor. Desde mi punto de vista, creo que la inteligencia prima sobre la razón, ya que la inteligencia va mucho más allá que la tensa razón, la cual peca de ser un poco corta de vista a la hora de ver la realidad humana. La intuición creo que es más bien una manifestación de la propia inteligencia que un ente concebido a parte de la misma. Del poder de la inteligencia humana conocemos muy poco. Intuimos, y nunca mejor dicho, su enorme potencial. Lo que sí podemos afirmar es que tan solo usamos una mínima parte de su capacidad. Quien sabe si la intuición está dentro de esas zonas oscuras de la inteligencia, pero bueno, el objetivo de este artículo no es abordar este tema. Sigamos con von Keyserling.

Cuando lleguemos al final del libro veremos que, a parte de todos los razonamientos expuestos, hay un mensaje que engloba todas estas ideas. Para von Keyserling, la crisis en la que se halla Occidente tiene solución, pero hay que buscarla en Oriente. Occidente necesita absorber ciertos conceptos e ideas orientales para dar un nuevo vigor a su estancado pensamiento. Esta unión entre Oriente y Occidente es la que von Keyserling propone como futuro, idea que comparto en su esencia. Difiero en asuntos muy concretos, pero en general, von Keyserling me parece un maestro de la filosofía, sobre todo, en su visión sobre el sentido, al cual define como la zona de más alto rango que nos es posible discernir. Para von Keyserling, todas las cosas en este mundo adquieren su propia significación a raíz del sentido. Sin sentido, nada existe, y el sentido además, no conoce límites. Si a la capacidad intelectual del ser humano no podemos poner límites, es obvio que al sentido tampoco. ¿Estarán relacionados? Desde mi punto de vista, sí, pero von Keyserling incluye un factor llamado intuición que altera esta relación, y cuyo concepto ya he tratado anteriormente.

Hermann von Keyserling murió en la ciudad de Innsbruck en 1946. Su legado literario es fundamental como guía de estudio en temas religiosos, sociales y filosóficos. Desde luego, leer un libro suyo es acceder a excelente una fuente de conocimiento, es beber de sus límpidas y cristalinas aguas, aguas a las que el ser humano ha gustado ennegrecer con actos propios de la barbarie. ¿Somos tan racionales como creemos? Dejo esta pregunta en el aire.

Como información adicional para aquellos lectores que se encuentren interesados en adquirir esta magnífica obra, aunque el libro se publicó en 1928, es posible encontrarlo sin problemas en las librerías de viejo de grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia,... Un poco de tesón y paciencia, y la búsqueda habrá merecido la pena en cuanto empiecen a leerlo. Como libro es una auténtica joya literaria. Desde LUX ATENEA les animo a adentrarse en esas aventuras literarias escondidas en las estanterías de las librerías de viejo, auténticas bibliotecas del saber donde siempre salimos con algún interesante libro de más, a parte del que buscábamos. Disfrútenlo.

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Artículo Nº: 143
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