sábado, noviembre 25, 2006

ROBERT WALSER "EL BANDIDO”.


Publicado por : Ediciones Siruela
ISBN : 84-7844-739-3 Edición : 2004

Es conocida mi absoluta entrega como seguidor de un escritor tan excepcional como es Robert Walser, y como no, tocaba ya escribir un nuevo artículo. El libro seleccionado no ha sido otro que “El Bandido”, la historia de un inadaptado.

“A menudo vemos a los débiles presentarse como fuertes; a los enfadados, como alegres; a los humillados, como altivos; a los vanidosos, como humildes,...”

“El Bandido” es un libro que embriaga desde sus primeras frases debido a los densos efluvios sentimentales que manan de sus páginas. Con un estilo muy personal y limpio, desde los primeros parrafos Robert Walser nos hablará de un ser que, según sus propias palabras, “...es capaz de dejar escapar tantas cosas importantes, bellas y útiles de su cabeza”. Así es el bandido, un ser libre de ataduras, pero también, un ser sin apego alguno a nada ni a nadie, salvo a sí mismo. ¿Será “El Bandido” una solapada autobiografía del autor? Quien sabe, pero si el lector ha profundizado un poco en la vida y obra del escritor, el paralelismo que encontrará en las frases de este libro le harán pensar en esta supuesta confesión personal vestida con la ficción de una novela.

“Eres demasiado perezoso como para pensar siquiera que hay gente que sería muy feliz contigo y con los dones que posees.”

Si “El Bandido” es un inadaptado, un marginado, un outsider que se auto-complace de serlo usando esa supuesta inutilidad como si esta fuera su carné de identidad, leyendo este libro comprenderemos un poco más cómo vivía y sentía la vida un ser cuya escritura se convirtió en el lenguaje con el cual relacionarse con el resto del mundo, porque “El Bandido” tiene la mirada de Walser, tiene la lógica de Walser, tiene la esencia mundana de Walser. “El Bandido” es Walser, pero Walser no quiere que el lector pueda delimitar su forma de ser basándose en el personaje de esta novela. Las similitudes si son aceptadas, pero no las identificaciones. En toda identificación siempre hay algo importante que se queda al margen de lo considerado como importante o esencial.

“Eres un infeliz. Sólo te preocupa parecer feliz.”

El bandido, curiosamente, parece caer rendido a los pies de una figura idealizada convertida en mujer y oculta a la mirada de Eros tras un disfraz de camarera. Pero una cosa es el ideal y otra la realidad, y el bandido, seguro él de su independencia y solidez, se convierte en una Troya con el latente caballo de madera en el interior de sus murallas. Esta diosa se llama Edith, y con su brillante aura no oculta otra cosa que dolor, melancolía y desesperanza. Y como no, toda diosa tiene su contrapoder, su antítesis, y su nombre es Wanda. Wanda es todo lo contrario a ella. Es el fetiche, el obediente conmutador cuya activación nos lanza de lleno al interior del reino del placer.

“¿Podría un demonio tratar al objeto de su veneración de modo más grosero, rudo y despiadado?”

La contrariedad es la sangre del bandido. Cuando la sociedad le sonríe, cuando el amor llama a su puerta, cuando la felicidad le abraza, su actitud es siempre la misma: hacer lo contrario a lo que se espera de él. Da igual el camino que tenga que coger, o si este es mejor o peor para sus intereses. Él siempre decide ponerse en el lado opuesto. Pero entonces, ¿el bandido tiene algún tipo de moralidad, o principios? Si, sabe sacar una bella flor instantes antes de desaparecer de la vida de las personas, un gesto de excepcional valor, pero de escasa sustancia y sensibilidad. Así es el bandido, un aroma fugaz que encandila en el mismo momento que entra en tu interior, pero con la misma rapidez que entra, se marcha y desaparece, quedando solamente su recuerdo y una pregunta sin responder. Tal vez sea esa la forma de dejar su propia huella en esta vida.

“La postración es más bella a los ojos de quien se postra que a los ojos ante el cual se postran.”

“El Bandido”, el vagabundo que despierta en las personas que lo conocen esos sentimientos que, hasta entonces, habían permanecido en letargo. ¿Será el bandido un iluminado, un ser prodigioso?. La respuesta la tienen en las páginas de este maravilloso libro. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“... jamás llegó a conocerse a sí mismo.”

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Lux_Atman

Artículo Nº: 87
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