lunes, noviembre 06, 2006

“HUESOS DE SEPIA”, EUGENIO MONTALE.


Publicado por : Igitur
ISBN : 84-95142-05-8 Edición : 2000

“Arista saliente del muro...”

En la avanzada civilización actual hemos perdido todo, hasta el cielo no parece el mismo. Por este motivo, palabras de insatisfacción de una vida que no llena, que no alcanza a embriagar ni en su más remota intención, que se convierten en faros que iluminan nuestra nave en busca de su origen, de su raíz, así es “Huesos de Sepia”, palabras que no son desilusión, sino experiencia; que no son pesimistas, sino reales; que no impregnan soledad, sino trascendencia.

En este libro observamos como sus versos tienen luz, tienen color, pero no con brillo sino con tamizado mate. Unas líneas en donde la juventud se observa como a una falsa promesa, cuya intención, aunque sea buena, se acaba corrompiendo. Resumiendo, un mundo mostrado como un cielo nocturno que nos sobrecoge más aun cuando un rayo lo ilumina, que cuando permanecemos sumidos en la oscuridad absoluta.

“Si los señalas, en el aire
gris tiemblan corrompidos
los vestigios
que el vacío no engulle.”


Mientras leemos “Huesos de Sepia”, la sensación de tener un cristal delante de los ojos que nos hace ver las cosas de una determinada forma, se hace constante y casi irritante. Es el misterio de la vida, cuyo mensaje se encuentra alrededor nuestro pero siempre esquivo a nuestra mirada. Y por rápida que hagamos que esta sea, sólo podremos intuirla a través del rabillo del ojo. Allí se asoma. Y una fracción de segundo después, deja de estar allí, disolviéndose ante nuestros ojos. Porque con Montale, sus versos nos hablarán de una vida que nos sonríe enseñándonos los brillantes y afilados colmillos de un depredador. Y en nuestra activa búsqueda, cada vez estamos más convencidos de la creciente pereza que nos invade.

Montale es metáfora en manos de símbolos que muestran claramente lo obvio, para que no conozcamos su sentido, su flecha indicadora. Para que sigamos perdidos en el Reino de las Apariencias. Montale es un poeta sumergido en el hermetismo, en el que se mueve tan ágil y seguro como un delfín a lo largo y ancho de una bahía mediterránea. Y en “Huesos de Sepia”, comprobaremos como el fuego no quema, enseña; la luz no ilumina, guía; y el aire no nos ahoga, nos eleva poco a poco hacia el Cielo. Pero sin olvidar nunca que el poeta es soledad, pero una soledad sabia y experta, y sus versos, rayos X revelando en las hojas que los contienen nuestro interior, con todos sus defectos y virtudes. Montale es Isis desnuda, la Esfinge mandándonos callar, piedras de monasterio sellando nuestra habitación, letras de un libro secreto difuminándose tras pasar a formar parte de nuestra alma. Es el surco, necesario para el nacimiento, para desenterrar lo tapado, para romper la llanura inhóspita y vacía, para dominar la tierra que nos vio por primera vez pensar.

“A menudo he hallado el mal de vivir:
era el arroyo estrangulado que borbolla,
era el enroscarse de la hoja
requemada, era el caballo desplomado.

Del bien no supe, fuera del prodigio
que revela la divina Indiferencia:
era la estatua en la somnolencia
del mediodía, y la nube, y el halcón en lo alto.”


“Huesos de Sepia”. Lágrimas que lucen como soles, conversaciones con palabras que todo lo cambian y ensucian, silencios que susurran en nuestros oídos los secretos del Universo, risas que te crucifican con solo oírlas una vez, trabajos que te horadan el espíritu como hambrientas carcomas escondidas en la madera de un relicario, saludos que son realmente insultos bañados en el chocolate de la envidia, objetos que nos encadenan al engaño, sueños que matan como el veneno inyectado con la mordedura de una serpiente acorralada. Y la felicidad, es el agua para beber, que se evapora de nuestras manos para transformarse en negras nubes, y volver a precipitarse sobre nosotros cuando los designios vuelvan a leerse, llenando otra vez las mismas manos.

Montale y el mar, un espejo en el cual comprueba la ley que lo gobierna, la ley del mar. Como podemos ver en uno de sus poemas, en boca de sus palabras:

“... que en mí estaba
tu peligrosa ley: ser vasto y diverso
y a la vez constante:
y vaciarme así de toda suciedad
... “


Versos sobre una existencia ya revelada que ya no fija a la vida. Que ya no puede atraparnos a ella. Tan inútil como una polvorienta tela de araña que ha dejado de ser pegajosa.............. y peligrosa. Disfrútenlo.

“Después, como en una pantalla aparecerán de golpe
árboles casas colinas para el engaño usual.
Pero será demasiado tarde; y me iré callado
entre los hombres que no se vuelven, con mi secreto.”


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Lux_Atman

Artículo Nº: 53
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