domingo, noviembre 12, 2006

“GOTHIC ROCK”, MICK MERCER.


Publicado por : Pegasus Publishing Limited
ISBN : 1 873892 01 2
Edición : 1991

Estamos viviendo los últimos coletazos del año 2006 y hace ya mucho tiempo que la década de los ochenta llegó a su fin, pero su recuerdo en la música gótica sigue tan viva en el presente como nunca. Los ochenta, esa década venerada dentro de la escena gótica a través de unos grupos musicales que marcaron para siempre este estilo musical único. Por este motivo principal, un libro como “Gothic Rock” se convierte en una obra de referencia obligada para aquellos que siguen adorando, y añorando, esos años vividos. Y para aquellos que por su corta edad, no tuvieron ocasión de poderlos disfrutar, nada mejor que recorrer estas páginas para hacerse una idea aproximada de lo que fueron esos años irrepetibles.

El libro “Gothic Rock”, de Mick Mercer, marcó a toda una generación al crear este resumen de lo que fue, de lo que se movió, de lo que se sintió, valoró y endiosó en esta etapa de la música gótica. Porque sí señores, en los ochenta se adoraban a los grupos, a sus músicos se los idolatraba, se los sentía,... aquellos grupos nos hipnotizaron con su música, con su estética, pero sobre todo, con el mensaje de unas letras que nos mostraban claramente lo que nosotros éramos, lo que nosotros pensábamos, lo que amábamos y aborrecíamos,... nos cantaban sobre ese ideal que creíamos tener en propiedad en nuestra soledad. La sociedad estaba a un lado, y nosotros, estábamos allí unidos en una misma perspectiva, en una misma visión del mundo en el que vivíamos.

En aquella época éramos góticos, siniestros según nos denominaban algunos, y nadie en la escena cuestionaba si éramos góticos o no. Éramos una hermandad unida formada por grupos de personas que queríamos aportar nuestro granito de arena, y potenciar este mundo que era, al fin al cabo, nuestro amado mundo. En los ochenta no se discutía sobre si éramos góticos o no, se discutía si la electrónica era o no gótica. Discutían los amantes del rock con los amantes del electro, y los amantes de las dos tendencias discutían también para hacer comprender que los dos estilos podían muy bien incluirse dentro de la música gótica.

En aquella época nos movíamos a una, éramos un colectivo donde cada uno iba a lo suyo pero sin dejar de formar parte del grupo. Éramos muchas individualidades unidas por una misma visión, la perspectiva gótica con la cual ver la vida. Hacíamos piña frente a los problemas, aunque luego entre grupos hubiera sus tiranteces. Resumiendo, solíamos ir a los locales a divertirnos, no a que nos divirtieran.

En aquella época la mujer gótica tenía una posición de privilegio. Era respetada, admirada, en algunos casos, hasta idolatrada. Música y gestos, diversión y seriedad se combinaban para hacer del instante un momento especial. Daba gusto ver a estas mujeres góticas vestidas de damas medievales, con esos cardados, con negros encajes mientras paseaban con esa magia tan especial por los locales, por las calles, por los conciertos,... ¡Encantadoras!.

Ahora todo es distinto. Sobre todo, sorprende que la gente de la escena se cuestione si se es gótico o no, aunque tiene cierta lógica sabiendo que la escena está llena de intrusos que se dedican a manipularla, vendiendo una imagen gótica que no se corresponde con sus verdaderos pensamientos anti-góticos. Se están aprovechando de la libertad de pensamiento que atesora la escena gótica para hacerse con un rebaño que les adore, que les lama y obedezca según sus caprichos. Toman lo gótico por bandera, cuando no lo son, vilipendian a las personas góticas de verdad, de corazón, y apoyándose en una supuesta sensibilidad crítica poseída, no se dedican a otra cosa que a manchar la escena, a adulterarla, a quemar sus raíces, a dividirla, debilitarla y ensuciarla. Luego cuando caen, no les falta tiempo para empezar a decir que ellos nunca se consideraron góticos, ni dijeron que lo fuesen. Entonces, ¿qué narices hacíais entre nosotros? Ya lo se, tan solo tirar piedras sobre lo gótico aprovechándose de la ingenuidad de algunos. A ver cuando se largan de una vez tantos parásitos de la escena. Mejor nos iría a todos los que nos enorgullecemos de decir que SI somos góticos. Menos mal que todavía quedamos algunos que no nos damos por vencidos, y seguimos en la lucha en estos tiempos tan difíciles y desagradecidos en la escena gótica actual. En fin, voy a parar que sino va a parecer este artículo, más un artículo de opinión que un artículo sobre este libro.

“Gothic Rock” es un libro muy subjetivo. Mick Mercer tiene una visión muy particular de la escena gótica, pero esta subjetividad no quita valor alguno a este tesoro generacional, a este archivo documental del espíritu gótico, a esta colección de imágenes cuyo valor es incalculable, para quienes lo pudimos vivir. Por cierto, el libro está escrito íntegramente en inglés. Para un alma gótica amante de esta música, “Gothic Rock” es indiscutiblemente... ¡imprescindible!. Disfrútenlo.

Lux_Atman

Artículo Nº: 64
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