jueves, noviembre 30, 2006

AUGUST von PLATEN “SONETOS VENECIANOS y otros poemas” (Semana de la Poesía 2006 1ª EDICIÓN)




Publicado por : PRE-TEXTOS
ISBN : 84-8191-248-4 Edición : 1999

Una joya literaria del Romanticismo perteneciente al templo cultural de las obras literarias claves del espíritu gótico. Templo poblado por esbeltas y solemnes columnas que como árboles en un frondoso bosque, nos impiden la lejana mirada de la nostalgia, pero que con la grandeza de sus decorados capiteles nos fuerzan a alzar la mirada al cielo, lugar en donde los Dioses de la sabiduría nos gobiernan e iluminan con su gracia divina. Pero no piensen que este templo posee muros que aíslen y sobreprotejan al devoto lector convirtiéndolo en una “rara avis” en el reino de los necios, todo lo contrario, nunca he pensado en la construcción de tales barreras pero si he apostado decididamente por el cincelamiento y pulido de magnas estatuas a imagen y semejanza de los grandes escritores de la Mística, que como colosos, se yerguen alrededor del templo para satisfacer la mirada del alma dueña de su destino. Una obstinada caminante de sendas olvidadas, y unos Colosos como águilas de fuego dispuestas a ahuyentar a los adictos de las apariencias y la vanidad.

August von Platen nació en la ciudad de Ansbach, Baviera (Alemania), en el año 1796. Perteneciente a una familia noble, su vida social estuvo marcada por la severidad del mundo castrense y la intelectualidad innata de la aristocracia germana. Pero ante sí se abría un futuro más que prometedor si no estuviera marcado por ese talón de Aquiles herido transformado en una homosexualidad digna de fructíferas épocas helenísticas, tiempo profundamente enraizado en la amistad, el orgullo y la búsqueda incesante de lo bello. Esta falta de sincronización con su época hará de von Platen un ser condenado a la perenne insatisfacción de su “yo” humano ya que la sociedad que le ha tocado vivir tiene sus raíces emponzoñadas con el inflexible e inhumano dogma religioso que arroja a personas de su condición a la más miserable ignominia, a pesar de su status social privilegiado.

Su tiempo no es el presente . . . es el añorado pasado o el naciente futuro.

August von Platen busca ese Heracles con alma de Ulises en su Alemania natal. Quiere estar junto a Jasón y juntos, enfrentarse a los avatares divinos de la vida. Tristemente quiere encontrar tiernas rosas en inhóspitos eriales, y las únicas que encuentra son inertes rosas del desierto que aunque bellas, no poseen alma.

Ante tan desolado panorama, abandona su gélida Germania y decide poner rumbo a las cálidas tierras del sur de Europa para poder saciar su carnal apetito con seres afines sin tener que ocultar su sexualidad frente a quienes le rodean. Italia se convierte en Eldorado íntimo, y como tal, conduce su pasional energía por el turbulento río del placer que lo arroja bruscamente al interior de la enmarañada selva de la soledad. Soledad, desilusión y desesperanza serán a partir de entonces sus compañeros y cómplices hasta que la esperada visita de la Muerte hizo acto de presencia un 5 de diciembre de 1835 en la ciudad de Siracusa, Italia.

Iluminación y Maldición

August von Platen es un iluminado a la hora de plasmar sobre un límpido papel los sentimientos que moran en el alma del incomprendido, el engañado y el atrapado en el laberinto de las pasiones, que es a su vez, alma poseedora de sensibilidad, grandeza y sacrificio. Toda esta muestra de viveza, fusión y tacto es perfectamente palpable con todo lujo de exquisitos detalles emocionales íntimamente compartidos, por el lector de esta obra. Personalmente no soy afín a sus gustos sexuales, si no, no vendría al caso esta aclaración querido y suspicaz lector, pero si me encuentro peligrosamente ligado a esos sentimientos nacidos del amor a la Belleza, a la Pureza y a la Pasión.

La magnitud y el valor de los sentimientos no están directamente unidos al sexo a quién van dirigidos, si no a la calidad del valor humano que los constituyen. Que un escritor del alma sea heterosexual u homosexual no es ni signo de calidad, ni de vanguardia, ni de sensibilidad ni tampoco de autenticidad. En esta vida solamente existe la bella creación como signo de la verdadera honestidad del sentimiento humano como vía hacia el Paraíso. Cualquier otra clasificación de la obra por la condición sexual del creador no es otra cosa que la decapitación del ser humano. Quién no lo vea así, de verdad no se que en siglo está viviendo.

August von Platen es un deseo buscando amor, pero que es engañado con la visión de un sueño que aunque le inyecta ilusión vital inimitable, como una pagana fe atacada por feroces voces sacras esta se consume dejándole como gris ceniza, la desesperanza propia de los viejos y polvorientos objetos del pasado.

August von Platen . . . ¡ como puedes observar desde allí donde te encuentras, no perteneces al olvido !. Disfrútenlo.

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Articulo Nº: 96
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