domingo, octubre 29, 2006

THIS MORTAL COIL “IT'LL END IN TEARS”.


Publicado por : 4AD, (CAD 411), 1984
Edición comentada : CD

Kangaroo / Song to the siren / Holocaust / FYT / Fond affections / The last ray / Another day / Waves become wings / Barramundi / Dreams made flesh / Not me / A single wish

Un año después, Ivo Watts-Russell y su compañía discográfica 4AD ponían en el mercado el primer álbum de This Mortal Coil titulado “It´ll end in tears”, una obra que revolucionaría el panorama gótico y que sentaría las bases de lo que será en la siguiente década, los estilos etereal y heavenly voices. “It´ll end in tears” deja al público asombrado ante tal despliegue de calidad e imaginación musical, llevándose la aclamación de la crítica más seria del momento. El primer gran triunfo del proyecto This Mortal Coil había sido conseguido.

Esta obra es una unión heterogénea de formas y estilos cuya raíz es profundamente gótica. “It´ll end in tears” destila sabiduría, nos habla de la vida y sus condicionantes, de los seres que la poseen y se encuentran atados a circunstancias no deseadas. Cualquier alma sensible, sea gótica o no, halla en la escucha de sus canciones esa comprensión, ese compañero/a anhelado/a que, quien sabe si existirá en la realidad para compartir un mismo destino. Al menos, esas melodías, esas letras que contiene comprenden nuestra soledad, nuestras desilusiones, nuestros fracasos y desamores. Es curioso como This Mortal Coil sin ser un grupo, nos da la impresión de ser el Gran Grupo Musical, una paradoja que tal vez sea uno de los misterios que lo hacen tan íntimo.

Los artistas que dan vida a estos doce temas son Manuela Rickers (guitarra) del grupo X-mal Deutschland, Martyn Young (teclados) y Steve Young (piano) del grupo Colour Box, Michael Conroy (bajo) y Gary McDowell (guitarra) del grupo Modern English, Mark Cox (órgano y teclados) del grupo The Wolfgang Press, Elizabeth Fraser (vocalista), Simon Raymonde (bajo y guitarra) y Robin Guthrie (guitarra) del grupo Cocteau Twins, Gordon Sharp (vocalista) del grupo Cindytalk, y Lisa Gerrard (voz, yang t´chin y acordeón) y Brendan Perry (percusión) del grupo Dead Can Dance. La incorporación de estos últimos se deja notar en This Mortal Coil, no sólo con su aporte interpretativo sino por su creatividad, siendo Lisa Gerrard quien de a luz canciones como “Waves become wings” y “Dreams made flesh” para este disco, aspecto que la convertirá en uno de los artistas más comprometidos con la composición, junto con el miembro del grupo Cocteau Twins, Simon Raymonde. Otros músicos implicados en esta maravilla son Martin McGarrick (violonchelo), Gini Ball (violín y viola) y el vocalista Howard Devoto. Pasemos a escucharlos...

Impresiones post-audición :

Suena la canción “Kangaroo”. Un bajo y un violonchelo se transforman en los pensamientos de quien haciendo uso del flirteo, acaba atrapado y encadenando a una ilusión que no verá realizada. Gordon Sharp será su voz, su lamento, su sumisión en una admirable interpretación. “Kangaroo” es una de las canciones más sobresalientes de todo este disco, pero situado a cierta distancia de la siguiente canción, “Song to the siren”, lugar donde la belleza y tu ilusión significarán la muerte de tu pasión. Aquí la mortal belleza habla a través de la voz de Elizabeth Fraser. ¡Sublime!.

¿Cuantas canciones se han escrito sobre una cama convertida en refugio de nuestros problemas, convertida en nuestro mundo alternativo al inhóspito mundo exterior, ya sea este una familia, una relación, un trabajo o una existencia desgraciada? “Holocaust” es una de estas canciones, una querida rareza musical privada y muy personal. Ese sentencioso piano, ese violín, violonchelo y viola más propios de un aristocrático cementerio, y una voz, la voz de Howard Devoto en una interpretación impresionante. Luego, la estremecedora “FYT” llega con sus atmósferas cargadas de ácidas energías que descargarán con furia sobre nuestra aura, hasta que la voz de Gordon Sharp las aleje con “Fond affections”, pero su desasosiego nos dejará sentados en el suelo, llorando y sin futuro. Un último rayo de esperanza se vislumbra escuchando “The last ray”, pero esta composición instrumental nos dejará más apesadumbrados que otra cosa. La mirada a la pared de la habitación será una visión al vacío, al vacío de la Nada.

De nuevo, el encanto de Elizabeth Fraser en la canción “Another day”. Una interpretación donde se encuentra cómoda en su plenitud sentimental y con la inseparable compañía de los instrumentos de cuerda (violín, violonchelo y viola). “Another day”, la habitación de tantas y tantas personas que su timidez ha transformado en féretro. “Another day”, otra grandiosa canción gótica. “Waves become wings”, el turno de Dead Can Dance, y su admirada vocalista Lisa Gerrard ha llegado. Esta canción, compuesta e interpretada por Lisa, es una prolongación de su línea musical seguida, adentrándonos en un mundo etéreo en constante movimiento que incesantemente invita a nuestro alma a huir. Posteriormente, la canción “Barramundi”, otra de las composiciones más enigmáticas de Simon Raymonde, y atractivas de este álbum. Esos ecos y toques de guitarra parecen entes luminosos anunciando la siguiente canción, la maravillosa “Dreams made flesh”, compuesta e interpretada por Lisa Gerrard con un espíritu oriental trágico que trasciende, que revela, que separa cuerpo y alma con esa potente voz grave. Lisa Gerrard parece una reencarnada diosa mesopotámica lanzando lamentos de alto contenido religioso. Brendan Perry merece una especial atención en esta obra, con una percusión convertida en rito gracias a sus habilidosas manos. Robbie Grey tendrá también la oportunidad de lucir su voz en su interpretación de la canción “Not me”, un rechazo sincero y claro dicho con melodías rockeras. “Not me” es la canción más vitalista de todo este disco, dándonos cierto contrapunto alegre antes de que Gordon Sharp nos despida con elegancia cantando “A single wish”, mientras sus pasajes musicales dejarán nuestro cuarto iluminado con rojizas nubes teñidas por los rayos del Sol en su ocaso.

“It´ll end in tears”, considerado unos de los diez mejores álbumes publicados en la década de los ochenta. Disfrútenlo.

THIS MORTAL COIL, UNA OSCURA ETERNIDAD (2ª parte)

Lux_Atman

Artículo Nº: 39
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